
Si la empresa no abre las instalaciones esta semana, el Ayuntamiento de Ciempozuelos asumirá su gestión hasta el próximo 31 de agosto.
Los vecinos de Ciempozuelos han arrancado la temporada de verano con el pie izquierdo. La piscina, que debería haber abierto sus puertas el 1 de junio, sigue cerrada desde que la empresa encargada de las instalaciones, Neo, anunciase su decisión de no ponerlas en funcionamiento “por seguridad y por responsabilidad”. Todo podría cambiar en los próximos días ya que la corporación ha aprobado por unanimidad el secuestro de la piscina si esta no abre antes del día 18.
La decisión se acordó en el pleno extraordinario celebrado el 15 de junio a propuesta del Gobierno, que quiere poner en marcha una instalación “esencial para la ciudadanía”. El secuestro parcial del contrato estaría en vigor hasta el final de la temporada, fechado en el próximo 31 de agosto. Para ello, se han rechazado las alegaciones de la empresa y presentado tres informes, uno elaborado por los servicios técnicos municipales y dos por actores externos, que concluyen que es posible abrir la piscina si se realizan “los ajustes necesarios”.
El informe encargado a Ecosiona Servicios determina que “la instalación presenta un desgaste general asociado a los años de servicio” y una “falta significativa de mantenimiento preventivo y correctivo”. La empresa considera que es necesario sustituir el material filtrante actual por vidrio e instalar dos bombas dosificadoras de ácido, inversión que el Gobierno asegura que llevará a cabo si finalmente se produce el secuestro.
Las conclusiones difieren de las del informe técnico encargado por Neo. La empresa Aire Castizo afirma que “no puede considerarse acreditada la capacidad de la instalación para garantizar la seguridad ni la salubridad de la misma en los términos que la regulación vigente impone”. Para poder abrir, instó a realizar “una combinación de inversiones económicas relevantes, coordinación técnica multidisciplinar y planificación estructurada de actuaciones”.
En el PSOE achacan estas deficiencias a la falta de mantenimiento de Neo, que el 20 de mayo pidió actualizar los precios de acceso al recinto. “Nadie entendió entonces que no tuviesen intención de abrir la piscina, pero días después trasladaron el informe con el que justificaron el cierre”, explicó la alcaldesa, Raquel Jimeno. Los socialistas, frente a las críticas de la oposición, defendieron que “gobernar es saber gestionar y no amedrentarse”.
Y es que el resto de partidos, pese a su apoyo, volvieron a poner el foco en que el problema nace en la adjudicación del contrato de gestión del complejo deportivo de las piscinas. Los populares incidieron en que esta es “la confirmación del fracaso y su gestión desastrosa” por poner por delante el criterio económico sobre la calidad del servicio y se preguntaron “dónde estaba el Gobierno mientras la empresa abandonaba las instalaciones”. Vox, en cambio, considera que los desperfectos que aparecen en los informes son “problemas estructurales que tiene que resolver el dueño del recinto, que es el Ayuntamiento”.
El portavoz de CPCI, Pedro Torrejón, reconoció que se trata de una situación “compleja” ante la que pidió “buscar soluciones evitar repercusiones a los vecinos”, comenzando por llevar a cabo las reparaciones necesarias para garantizar la seguridad de los usuarios. Su homólogo de Más Madrid, Carlos Girbau, volvió a pedir la creación de una empresa municipal que permita al Ayuntamiento de Ciempozuelos gestionar directamente este tipo de servicios. Y es que, en su opinión, con la decisión tomada ayer “no estamos secuestrando la piscina, estamos liberándola del secuestro de una empresa”.















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