
La línea de Cercanías funciona actualmente con incidencias debido a los problemas detectados en la infraestructura.
El caos ferroviario que comenzó hace una semana con el trágico accidente de Córdoba y continuó con los problemas en los Rodalies catalanes sigue su curso. La red de trenes de Cercanías de la Comunidad de Madrid ha amanecido con reajustes del servicio, vagones abarrotados de usuarios y grandes retenciones en estaciones como Atocha.
Una situación ante la que los propios conductores hacen una petición: “Esperemos que todo se solucione lo antes posible y podamos viajar y trabajar en las condiciones de seguridad que todos merecemos”. Fue la reflexión que el viernes pasado se pudo escuchar por la megafonía de un tren de la línea C-3 procedente de Madrid, que tiene en parada en municipios como Pinto o Valdemoro.
El conductor explicó a los usuarios que “debido a los accidentes ferroviarios y las últimas denuncias, se han dado cuenta de que la infraestructura no está en el mejor estado y nos están limitando la velocidad en muchos puntos de la vía”. De hecho, desde hace tiempo los trenes rotan en Ciempozuelos y los pasajeros tienen que continuar en un segundo tren para completar su recorrido hasta Aranjuez.
















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