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El testimonio de un exalcalde de Valdemoro que viajaba en uno de los trenes descarrilados: “No dejas de recordarlo”

Juan Abarca Viernes, 23 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:

Viajaba de vuelta en tren a Madrid junto a su mujer en el vagón número seis, uno de los tres que descarrilaron.

España sigue conmocionada con el tráfico accidente ferroviario de Adamuz, que hasta el momento ha dejado 45 fallecidos. Entre los pasajeros del tren Iryo se encontraba, como ha contado El Periódico de España, el exalcalde de Valdemoro Guillermo Gross, que viajaba junto a su mujer, Eva, de regreso a Madrid tras pasar el fin de semana en Málaga. Ambos ocupaban el vagón número seis, uno de los tres que descarrilaron, aunque fue el que sufrió menos daños, lo que les permitió evacuar por la parte delantera del convoy.

 

El matrimonio, con tres hijos, llegó a su domicilio en la capital a primera hora del lunes e intenta desde entonces “hacer vida lo más normal posible”. No obstante, Guillermo reconoce que atraviesa “altibajos” a lo largo del día y que al alivio por haber salido con vida se suma un profundo pesar por las víctimas. “No dejas de recordarlo”, admite. “Es una mezcla de sentimientos. Vas navegando entre la alegría de que no te ha afectado, pero la enorme tristeza de que ha sido muy gordo y que hay mucha gente que ha fallecido”, describe.

 

El momento del descarrilamiento permanece muy vivo en su memoria. “Primero se sintió como un rugido. Luego empezó a dar botes el vagón de arriba a abajo, de lado a lado”, relata. Según explica, el tren iba “derrapando y frenando a medida que iba rozando con el suelo”, sin que percibieran una colisión directa. “Ni siquiera teníamos conciencia del otro tren”, puntualiza.

 

Aunque su vagón no llegó a volcar, el fuerte zarandeo provocó que las maletas cayeran al pasillo y sobre algunos pasajeros. “Cuando ya frenó se fue la luz”, recuerda. Guillermo iba leyendo y escuchando música cuando ocurrió el accidente y se agarró con fuerza a su mujer al pensar que el vagón podía volcar. “Ahí se te pasan por la cabeza mil cosas”, subraya.

 

Tras los primeros momentos de pánico, los propios viajeros comprobaron que en su vagón no había heridos graves, más allá de golpes y crisis de ansiedad. “Nos quedamos muy asustados. En principio tampoco sabemos exactamente qué es lo que ha pasado, solo entendemos que hemos descarrilado”, explica. En la oscuridad solo distinguían polvo, las luces de los móviles y “el pánico de todo el mundo”, por lo que se organizaron para despejar los pasillos y tranquilizar a los niños.

 

Un trabajador de la compañía les indicó que debían permanecer en el tren hasta que se confirmara que no había tráfico en la vía. Durante el cuarto de hora que duró la espera, comenzaron a circular rumores sobre posibles fallecidos. Guillermo recuerda que hubo “mucha más calma de la que cabría esperar”, aunque también “el temblor de piernas que teníamos todos”.

 

La magnitud real del accidente no la comprendieron hasta que bajaron del tren. “Cuando salimos, ya vimos que el vagón siete estaba muy inclinado y que el ocho estaba totalmente tumbado”, relata. Mientras ellos pudieron evacuar por la parte delantera, otros pasajeros tuvieron que romper las ventanas para salir. “En el vagón 8 todavía estaban rescatando gente”, detalla.

 

Ya en el exterior, la escena fue impactante. “Empiezas a ver gente con contusiones en la cabeza sangrando”, cuenta. El propio Guillermo ayudó a bajar en camilla a un herido con una pierna rota. Posteriormente, los pasajeros fueron trasladados en autobús al pueblo, donde los vecinos les ofrecieron bocadillos, mantas, chocolate y café, antes de regresar a Madrid en un convoy fletado por Iryo.

 

Durante el trayecto de vuelta, cada bache provocaba un sobresalto. “Dabas un respingo pensando: ‘¿Otra vez?’”, rememora. Guillermo decidió reincorporarse al trabajo al día siguiente porque le parecía “lo más sano mentalmente”, aunque reconoce que el recuerdo es persistente. “Al final te das cuenta del valor que tiene la vida y que nunca se es consciente de lo que puede pasar en el minuto siguiente”, reflexiona. En los próximos días se reunirá con sus tres hijos, un reencuentro que, tras lo vivido, asegura que disfrutarán “el doble”.

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