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Antes la tendencia a imponernos era en general mayor que ahora: Se respondía con insultos, se daban golpes en la mesa, se elevaba la voz, se levantaba el puño amenazando, y a los niños se les cerraba la boca con una bofetada. En general, en las interacciones ganaba el duro, el fuerte.
Ahora todo ha cambiado, no gana el fuerte. ¡La democracia no es el gobierno de los fuertes!. Ahora a los que insultan se les aplaude poco. Los que dan golpes en la mesa, tienen pocos amigos. Elevar la voz, es cosa de personas mal educadas. Los que amenazan levantando el puño hacen el ridículo. Y lo de “una bofetada a tiempo”, se oye poco o ¡nada!. (..).
Y subiendo el nivel: No se gana invadiendo y con buenas armas. Se gana con un buen relato. No son los militares los que derriban gobiernos.. Lo hacen mejor los jueces.
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