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Al principio de los tiempos existía la caza y la recolección. Normal, ¡había que comer!. También existía la guerra y la prostitución. Menos normal, pero, eso es lo que había. La arquitectura llegó más tarde, cuando empezaron a escasear los refugios naturales o cuevas.
Lo de curar, o cuidar el cuerpo y el alma, vino más tarde, con los curas y curanderos, y con las tenazas y las sanguijuelas de los barberos.
Y la medicina creció, cogiendo palabras principalmente de la guerra y de la arquitectura: “Invasión y defensa”. Igual que los soldados invaden un territorio, los virus y las bacterias, invaden nuestro cuerpo. (…). “Columna”. Igual que las columnas sostiene un edificio, la columna vertebral sostiene nuestro cuerpo. Y “puente”, me estoy refiriendo al puente dental.
He escrito lo anterior, después de leer este artículo: Los “misiles” de quimio teledirigida que atacan el interior del tumor revolucionando la lucha contra el cáncer.
¡Menudo salto!. Del fuego para quemar el tumor, al misil teledirigido. Aquí tenemos otro vocablo tomado del lenguaje militar.
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