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Tengo un vecino que siempre me está hablando mal del PSOE: Sánchez es un mentiroso. Tiene muchos ministros. Dice tonterías.. Pacta con los enemigos de España. (..). A mi sus manifestaciones me aburren. Con él, me cuesta conversar. (..).En cambio, tengo un amigo, que a veces dice lo mismo, pero con expresiones abiertas, que permiten el contraargumento. Con él disfruto conversando.
La dificultad mencionada, me ha llevado a reflexionar sobre el diálogo, sobre las personas con las que cuesta interaccionar:
1.Confunden las opiniones con las informaciones.
2.No tienden a ceder, pues parece que piensan que la firmeza se valora mucho.
3.No tienden a dudar. Emiten mensajes cerrados, que no admiten una interpretación distinta. Nunca dicen “Yo creo que...”. “Yo lo veo así”. “Corrígeme si me equivoco”.
Yo diría que estas personas son tóxicas. Los alimentos tóxicos se digieren mal y ocasionan trastornos. Las aportaciones tóxicas de estas personas también se digieren mal. Y también ocasionan trastornos: Ni te dejan expresarte, ni puedes argumentar. Por eso, ni mejoran tu salud, ni tu intelecto.
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