En un encuentro en el que ninguno de los dos conjuntos brilló en su juego fue una jugada aislada la que decantó la balanza. Desde el club, sin embargo, señalan como uno de los culpables al colegiado Pecharromán Pérez, su particular bestia negra: si en su día impidió que Sacha y Maroto disputasen un partido 20 minutos antes de su inicio, en esta ocasión birló un penalti claro a los rojinegros. El lance, que tuvo lugar en el minuto 78 cuando Sodiq se colaba en el área rival entre dos defensores, pudo haber decidido el partido.
La primera parte transcurrió sin pena ni gloria ya que, salvo algún tímido acercamiento, los porteros no tuvieron que realizar el mínimo esfuerzo. En la reanudación el Atlético de Pinto dio entrada a Dani González por Jony, incapaz de continuar tras un fuerte golpe, consiguiendo dar su mejor versión. Pese a que los pinteños fueron los que más lo intentaron, el Rayo consiguió intimidar a Alberto en alguna ocasión.
Después de la jugada del penalti no pitado, los locales pudieron adelantarse en el marcador en un mano a mano que González no supo resolver. Cuando el partido parecía que moriría con el resultado inicial un zapatazo desde más de veinte metros que pegó en el poste acabó entrando en la portería pinteña tras rebotar en el larguero.
La derrota baja al Atlético de Pinto a la decimosegunda plaza con 33 puntos, a 6 del descenso. La próxima jornada el conjunto visitará el campo del Real Carabanchel, decimonoveno.
















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