
Capitán de la selección española y jugador del Club Deportivo Iplacea, Miguel compagina su faceta deportiva con la de padre y trabajador de la multinacional Sacyr.
La selección española de balonmano en silla de ruedas perdía por tres goles frente a Japón en la prórroga de la final del Campeonato del Mundo. El título parecía alejarse, pero España consiguió remontar en el Palau d'Esports de Granollers (Barcelona) y ganar el partido por 1-2 (9-13/ 17-5/ 5-6) para proclamarse vencedora del torneo por primera vez en su historia.
Entre los jugadores que formaron parte del quinteto titular el ya histórico 20 de septiembre de 2026 se encontraba un vecino de Valdemoro, Miguel García Gomar (Valencia, 1985). Capitán de la selección española y jugador del Club Deportivo Iplacea, Miguel compagina su faceta deportiva con la de padre y trabajador de la multinacional Sacyr. “Es un orgullo que en tu propia ciudad te reconozcan de la manera en la que lo están haciendo”, habla sobre lo vivido tras obtener un título que le coloca en lo más alto del panorama deportivo nacional.
No fue hasta cuartos de final, tras ganar a Brasil, cuando el combinado nacional empezó a creerse que realmente podrían llegar a ser campeones del mundo. Miguel recuerda cómo el seleccionador Óscar Perales le advirtió que la final estaría tan igualada que, con toda probabilidad, el que metiese el primer gol acabaría llevándose el partido. Esa fue, efectivamente, España. “Remontamos solo por no llevarle la contraria”, dice entre risas el valdemoreño.
![[Img #45744]](https://zigzagdigital.com/upload/images/11_2026/7845_miguel-garcia1.jpg)
La alegría se apoderó de los jugadores españoles con el pitido final. “La primera persona que busqué cuando ganamos fue a mi compañero Pablo González. Le dije que éramos campeones del mundo cuando hace dos días ni siquiera lo pensábamos”, cuenta. Una victoria que, más allá del apartado técnico, se ha fraguado por ese concepto de familia que han conseguido crear los jugadores. “Nos apoyamos unos a otros, no dejamos que nadie se caiga y siempre estamos pendientes para que todo salga bien”.
Volver a empezar
Antes de convertirse en campeón del mundo, Miguel tuvo que aprender a reconstruir su vida desde cero. En 2018 sufrió un grave accidente de coche en el que fue embestido por otro automóvil al tratar de esquivar a un animal. Entró tres veces en parada cardiorrespiratoria, se rompió varias costillas y perdió las dos piernas: “No recuerdo muy bien lo que ocurrió, solo se lo que me contó la Guardia Civil”.
El deporte se convirtió en su gran aliado para volver a encauzar su vida. “Mi vida antes era más tranquila, no hacía tanto deporte y me dedicaba más a trabajar y a la familia y si acaso jugaba alguna pachanga con los amigos”. Miguel llegó al balonmano en silla de la mano de su compañero Tente, que le contó que estaban buscando gente para formar un equipo. Aunque personalmente “no lo veía nada”, en Valladolid le dijeron que tenía talento de sobra para jugar para jugar con ellos.
Poco a poco, el deporte fue consolidándose como una parte fundamental de su vida. El balonmano en silla de ruedas se ha ido asentando en los últimos años y ya cuenta con una liga propia formada por seis equipos. Entre ellos se encuentra su Club Deportivo Iplacea, que en la temporada 2023-2024 ganó el trofeo que creó la federación, la temporada siguiente acabó segundo en liga y este año ha ganado tanto el torneo doméstico como la copa.
Detrás del campeón
Como no podía ser de otra manera, su familia vivió el Mundial con mucha ilusión, tensión y orgullo. Compaginar entrenamientos y partidos con una vida normal es complicado, pero es posible “gracias a mi mujer y a mi suegra”. Gracias a ellos Miguel puede practicar deporte al máximo nivel, aunque apunta que en la medida de lo posible “intentamos cuadrar horarios y si me tengo que saltar algún día al entrenamiento, entreno en casa”.
![[Img #45745]](https://zigzagdigital.com/upload/images/11_2026/7778_miguel-garcia3.jpg)
Miguel no rechaza que se hable de superación cuando se cuenta una historia como la suya, pero, en su opinión, ese es solo el comienzo. “La única superación es al principio, porque, en cuanto ha pasado un tiempo, se queda superado ya y es continuar con ello”. Un camino en el que el deporte está siendo fundamental, por lo que de momento no se ve colgando las botas: “Todavía no ha llegado el momento”.
Con el Mundial ya está en las vitrinas y, el valdemoreño se pone una nueva meta: que el balonmano en silla forme parte algún día del programa paralímpico. La primera oportunidad podría llegar en Los Ángeles 2028, aunque Miguel sabe que no depende solo de los jugadores sino que hace falta el trabajo conjunto de clubes y federaciones para obtener los recursos y visibilidad necesarios. Un objetivo que se plantea complicado en un país en el que a los deportistas de disciplinas adaptadas como la suya “primero te miran como persona con discapacidad y luego como deportista, cuando debería ser al revés”.















Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.85