Valencia Cup de la FIJJD.De Vitória (Brasil) a Pinto (España): una vida entre la madera, la familia y el Jiu-Jitsu.
LOCUTOR: Mauricio, bienvenido. Antes de hablar de campeonatos, cinturones y medallas, quiero empezar por el principio. ¿Quién es Mauricio Santana Junior?
MAURICIO: Soy una persona sencilla. Nací en Vitória, Espírito Santo, Brasil, el 3 de septiembre de 1984. Vengo de una familia humilde y trabajadora. Somos nueve hermanos y desde pequeño aprendí lo que significa luchar por las cosas, trabajar y valorar a la familia.
LOCUTOR: Nueve hermanos… Imagino que crecer en una familia tan grande deja una huella.
MAURICIO: Muchísima. Éramos muchos en casa y había que compartirlo todo. Pero también aprendimos algo muy importante: estar juntos. Mi madre, María Conceição, y mi padre, Mauricio, nos enseñaron con su ejemplo. Mi padre ya no está con nosotros; falleció hace un par de años. Pero todo lo que me enseñó sigue conmigo. Cuando trabajo, cuando entreno o cuando tengo que superar un momento difícil, muchas veces pienso en él.
LOCUTOR: Tu historia tiene además algo curioso: eres un hombre de dos mundos aparentemente muy diferentes. La carpintería y el Jiu-Jitsu.
MAURICIO: Sí. La carpintería forma parte de mi vida desde hace muchos años. Empecé a compaginarla con el Jiu-Jitsu cuando tenía unos veinte años. Y desde la primera clase me enamoré de este deporte.
LOCUTOR: ¿Qué encontraste en aquella primera clase?

MAURICIO: Encontré algo que no sabía que estaba buscando. El Jiu-Jitsu no es solamente luchar. Te obliga a pensar, a tener paciencia, a controlar tus emociones. Aprendes que muchas veces no gana el más fuerte, sino el que sabe mantener la calma y buscar una solución.
LOCUTOR: Y mientras tanto, trabajo, entrenamientos y también hijos.
MAURICIO: Sí. En Brasil tuve mis hijos y siempre intenté compaginar mi trabajo, el deporte y mi familia. No ha sido fácil. Para conseguir algo en el deporte hay que hacer muchos sacrificios, pero yo siempre he tenido claro que la familia está por encima de cualquier campeonato.
LOCUTOR: Hasta que un día decides salir de Brasil.
MAURICIO: Sí. Fue una decisión importante. Dejar tu país, tu gente, tus costumbres… no es sencillo. Primero fui a Londres. Allí tuve una etapa muy importante porque pude entrenar y competir a un nivel muy alto.
LOCUTOR: ¿Y qué supone para alguien dejar Brasil y empezar prácticamente de nuevo?
MAURICIO: Supone empezar muchas veces desde cero. Tienes que adaptarte a otro idioma, otra cultura, otra forma de vivir. Hay momentos de soledad y momentos en los que echas muchísimo de menos a tu gente. Pero también aprendes. Viajar y conocer otros lugares te hace crecer como persona.
LOCUTOR: Y finalmente llegas a Pinto.
MAURICIO: Sí. Y Pinto terminó convirtiéndose en mi casa.
LOCUTOR: Eso es bonito. Porque tú naciste en Brasil, pasaste por Londres y ahora hablas de Pinto como tu casa.
MAURICIO: Porque aquí he encontrado una familia. Mi mujer, Verónica Ruiz, mi hija y también toda esa gente que me ha acogido desde el primer día. Siempre estaré agradecido a mi familia pinteña. Me han tratado como a un hijo y eso es algo que nunca se olvida.

LOCUTOR: ¿En algún momento sentiste que tenías que demostrar que pertenecías a este lugar?
MAURICIO: Al principio siempre estás un poco fuera de lugar porque eres el que viene de otro sitio. Pero cuando la gente te conoce, cuando compartes trabajo, entrenamientos, conversaciones, momentos buenos y malos… las fronteras desaparecen. Al final no importa tanto de dónde vienes, sino quién eres.
LOCUTOR: Y aquí continúas trabajando como carpintero.
MAURICIO: Sí. Para mí el trabajo es fundamental. Soy carpintero y me gusta mi profesión. El deporte no me ha hecho olvidar de dónde vengo. Al contrario. El trabajo me mantiene con los pies en la tierra.
LOCUTOR: Y después del trabajo llega el tatami.
MAURICIO: Exactamente. Y ahí cambia todo.
LOCUTOR: Porque hoy ya no hablamos de aquel chico que empezó con veinte años. Hablamos de un cinturón negro de tercer grado y de un competidor internacional.
MAURICIO: Han pasado muchos años. Muchísimas horas de entrenamiento, lesiones, derrotas, viajes, madrugones… y también muchas victorias. El cinturón negro no se consigue en un día. Es el resultado de muchos años.
LOCUTOR: También eres árbitro internacional de IBJJF.
MAURICIO: Sí. Ser árbitro es otra manera de vivir el Jiu-Jitsu. Te obliga a conocer profundamente el reglamento, pero también a entender lo que está ocurriendo en el tatami. Y me gusta porque sigo aprendiendo.
LOCUTOR: Tu palmarés es impresionante: campeonatos internacionales, Opens, Copa del Mundo, Copa de Europa…
MAURICIO: Los títulos son importantes, claro. Todo deportista compite para ganar. Pero con los años empiezas a valorar otras cosas. Cada campeonato tiene una historia detrás.
LOCUTOR: ¿Hay alguno que recuerdes de una manera especial?
MAURICIO: El International Master Europe de IBJJF es uno de ellos. Es un campeonato muy duro, con competidores de muchísimo nivel y gente que llega desde muchos países. Ganarlo tiene un significado especial.

LOCUTOR: Pero hay otro momento reciente que probablemente esté por encima de cualquier medalla.
MAURICIO: Sí. Londres.
LOCUTOR: NAGA London, septiembre de 2026.
MAURICIO: Sí. Allí competí en Gi y No-Gi y conseguí ganar las dos modalidades. Pero lo más importante no fue mi campeonato.
LOCUTOR: Fue compartir el tatami con tu hijo.
MAURICIO: Exactamente. Mi hijo compitió con cinturón azul. Y yo tuve la suerte de poder estar en su esquina como profesor. Él consiguió ser campeón de su categoría y también del absoluto.
LOCUTOR: Padre e hijo, los dos campeones y los dos levantando el cinturón.
MAURICIO: Es difícil explicarlo con palabras. Porque yo he competido muchos años y he ganado campeonatos importantes, pero ese día estaba viendo a mi hijo competir. Estaba ahí para ayudarle, para aconsejarle… y después verlo ganar. Eso no se puede comparar con una medalla.
LOCUTOR: ¿Qué pensaste en ese momento?
MAURICIO: Pensé que todo había merecido la pena. Todos los viajes, los sacrificios, las horas de entrenamiento… Todo. Porque el deporte también sirve para transmitir valores a tus hijos.
LOCUTOR: Y quizá ahí aparece otra vez tu padre.
MAURICIO: Sí. Muchas veces pienso en él. Cuando veo a mi hijo, pienso en lo que mi padre hizo conmigo. Hay cosas que pasan de una generación a otra.
LOCUTOR: Tú tienes ahora la oportunidad de enseñar a tus hijos algo que va mucho más allá del Jiu-Jitsu.
MAURICIO: Sí. Les enseño a no rendirse, a respetar al contrario, a trabajar, a ser humildes cuando ganan y fuertes cuando pierden.
LOCUTOR: Mauricio, eres campeón, cinturón negro, árbitro internacional y deportista de alto nivel. Pero cuando te escuchamos hablar, parece que tu prioridad sigue siendo bastante sencilla.
MAURICIO: Lo es. Mi familia, mi trabajo y mi Jiu-Jitsu. En ese orden, y todos juntos forman mi vida.
LOCUTOR: Ahora tienes además nuevos objetivos. Turín, Lisboa, Roma París, Dublín Madrid, Barcelona… y por delante, el Europeo de la IBJJF, en Lisboa (Portugal).
MAURICIO: Sí. El calendario es exigente. Quiero seguir compitiendo, seguir aprendiendo y seguir representando a mi equipo, Mathias Ribeiro Team (247 studio) y también a Pinto.
LOCUTOR: ¿Te sientes un poco embajador de Pinto cuando sales a competir fuera?
MAURICIO: Sí. Pinto es mi casa. Cuando viajo y digo que vivo en Pinto, siempre me gusta llevar el nombre de mi ciudad conmigo. Yo llegué de Brasil, pasé por Londres y terminé encontrando aquí mi lugar.
LOCUTOR: Si pudieras hablar ahora con aquel Mauricio de veinte años que entró por primera vez en una clase de Jiu-Jitsu, ¿qué le dirías?
MAURICIO: Le diría que tenga paciencia. Que habrá momentos difíciles. Que algunas veces perderá. Que habrá personas que no entenderán sus decisiones. Pero que siga trabajando y que nunca olvide a su familia.
LOCUTOR: ¿Y qué le dirías al Mauricio que salió de Brasil para buscar una nueva vida?
MAURICIO: Que no tuviera miedo. Que salir de tu país duele, pero también puede abrirte puertas que nunca imaginaste.
LOCUTOR: Y hoy, tantos años después, estás en Pinto, con tu familia, tu profesión, tu equipo y un cinturón negro de tercer grado.
MAURICIO: Sí. Y sigo teniendo cosas que aprender.
LOCUTOR: Quizá esa sea precisamente la esencia del Jiu-Jitsu.
MAURICIO: Exactamente. Nunca terminas de aprender.
LOCUTOR: Mauricio Santana Junior. Un hombre que salió de Vitória, pasó por Londres y encontró una segunda casa en Pinto. Un carpintero que convirtió el esfuerzo en una forma de vida. Un padre que un día pudo compartir el tatami con su hijo. Y un deportista que, después de tantos títulos, sigue hablando de algo mucho más sencillo: familia, trabajo y pasión.
MAURICIO: Eso es. Al final, eso es lo que importa.
LOCUTOR: Mauricio, muchas gracias por compartir tu historia.
MAURICIO: Gracias a vosotros. Y gracias a Pinto por haberme acogido como uno más.


















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