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Capítulo 27. Personajes Ilustres del deporte pinteño: Mauricio Santana Junior. Jiu-Jitsu

Juan José López Cuchillo Viernes, 02 de Octubre de 2026 Tiempo de lectura:
Valencia Cup de la FIJJD.Valencia Cup de la FIJJD.

De Vitória (Brasil) a Pinto (España): una vida entre la madera, la familia y el Jiu-Jitsu.

LOCUTOR: Mauricio, bienvenido. Antes de hablar de campeonatos, cinturones y medallas, quiero empezar por el principio. ¿Quién es Mauricio Santana Junior?

 

MAURICIO: Soy una persona sencilla. Nací en Vitória, Espírito Santo, Brasil, el 3 de septiembre de 1984. Vengo de una familia humilde y trabajadora. Somos nueve hermanos y desde pequeño aprendí lo que significa luchar por las cosas, trabajar y valorar a la familia.

 

LOCUTOR: Nueve hermanos… Imagino que crecer en una familia tan grande deja una huella.

 

MAURICIO: Muchísima. Éramos muchos en casa y había que compartirlo todo. Pero también aprendimos algo muy importante: estar juntos. Mi madre, María Conceição, y mi padre, Mauricio, nos enseñaron con su ejemplo. Mi padre ya no está con nosotros; falleció hace un par de años. Pero todo lo que me enseñó sigue conmigo. Cuando trabajo, cuando entreno o cuando tengo que superar un momento difícil, muchas veces pienso en él.

 

LOCUTOR: Tu historia tiene además algo curioso: eres un hombre de dos mundos aparentemente muy diferentes. La carpintería y el Jiu-Jitsu.

 

MAURICIO: Sí. La carpintería forma parte de mi vida desde hace muchos años. Empecé a compaginarla con el Jiu-Jitsu cuando tenía unos veinte años. Y desde la primera clase me enamoré de este deporte.

 

LOCUTOR: ¿Qué encontraste en aquella primera clase?

 

El World Cup en Valencia.

 

MAURICIO: Encontré algo que no sabía que estaba buscando. El Jiu-Jitsu no es solamente luchar. Te obliga a pensar, a tener paciencia, a controlar tus emociones. Aprendes que muchas veces no gana el más fuerte, sino el que sabe mantener la calma y buscar una solución.

 

LOCUTOR: Y mientras tanto, trabajo, entrenamientos y también hijos.

 

MAURICIO: Sí. En Brasil tuve mis hijos y siempre intenté compaginar mi trabajo, el deporte y mi familia. No ha sido fácil. Para conseguir algo en el deporte hay que hacer muchos sacrificios, pero yo siempre he tenido claro que la familia está por encima de cualquier campeonato.

 

LOCUTOR: Hasta que un día decides salir de Brasil.

 

MAURICIO: Sí. Fue una decisión importante. Dejar tu país, tu gente, tus costumbres… no es sencillo. Primero fui a Londres. Allí tuve una etapa muy importante porque pude entrenar y competir a un nivel muy alto.

 

LOCUTOR: ¿Y qué supone para alguien dejar Brasil y empezar prácticamente de nuevo?

 

MAURICIO: Supone empezar muchas veces desde cero. Tienes que adaptarte a otro idioma, otra cultura, otra forma de vivir. Hay momentos de soledad y momentos en los que echas muchísimo de menos a tu gente. Pero también aprendes. Viajar y conocer otros lugares te hace crecer como persona.

 

LOCUTOR: Y finalmente llegas a Pinto.

 

MAURICIO: Sí. Y Pinto terminó convirtiéndose en mi casa.

 

LOCUTOR: Eso es bonito. Porque tú naciste en Brasil, pasaste por Londres y ahora hablas de Pinto como tu casa.

 

MAURICIO: Porque aquí he encontrado una familia. Mi mujer, Verónica Ruiz, mi hija y también toda esa gente que me ha acogido desde el primer día. Siempre estaré agradecido a mi familia pinteña. Me han tratado como a un hijo y eso es algo que nunca se olvida.

 

En Barcelona, como árbitro en la AJP.

 

LOCUTOR: ¿En algún momento sentiste que tenías que demostrar que pertenecías a este lugar?

 

MAURICIO: Al principio siempre estás un poco fuera de lugar porque eres el que viene de otro sitio. Pero cuando la gente te conoce, cuando compartes trabajo, entrenamientos, conversaciones, momentos buenos y malos… las fronteras desaparecen. Al final no importa tanto de dónde vienes, sino quién eres.

 

LOCUTOR: Y aquí continúas trabajando como carpintero.

 

MAURICIO: Sí. Para mí el trabajo es fundamental. Soy carpintero y me gusta mi profesión. El deporte no me ha hecho olvidar de dónde vengo. Al contrario. El trabajo me mantiene con los pies en la tierra.

 

LOCUTOR: Y después del trabajo llega el tatami.

 

MAURICIO: Exactamente. Y ahí cambia todo.

 

LOCUTOR: Porque hoy ya no hablamos de aquel chico que empezó con veinte años. Hablamos de un cinturón negro de tercer grado y de un competidor internacional.

 

MAURICIO: Han pasado muchos años. Muchísimas horas de entrenamiento, lesiones, derrotas, viajes, madrugones… y también muchas victorias. El cinturón negro no se consigue en un día. Es el resultado de muchos años.

 

LOCUTOR: También eres árbitro internacional de IBJJF.

 

MAURICIO: Sí. Ser árbitro es otra manera de vivir el Jiu-Jitsu. Te obliga a conocer profundamente el reglamento, pero también a entender lo que está ocurriendo en el tatami. Y me gusta porque sigo aprendiendo.

 

LOCUTOR: Tu palmarés es impresionante: campeonatos internacionales, Opens, Copa del Mundo, Copa de Europa…

 

MAURICIO: Los títulos son importantes, claro. Todo deportista compite para ganar. Pero con los años empiezas a valorar otras cosas. Cada campeonato tiene una historia detrás.

 

LOCUTOR: ¿Hay alguno que recuerdes de una manera especial?

 

MAURICIO: El International Master Europe de IBJJF es uno de ellos. Es un campeonato muy duro, con competidores de muchísimo nivel y gente que llega desde muchos países. Ganarlo tiene un significado especial.

 

IBJJF en Venecia.

 

LOCUTOR: Pero hay otro momento reciente que probablemente esté por encima de cualquier medalla.

 

MAURICIO: Sí. Londres.

 

LOCUTOR: NAGA London, septiembre de 2026.

 

MAURICIO: Sí. Allí competí en Gi y No-Gi y conseguí ganar las dos modalidades. Pero lo más importante no fue mi campeonato.

 

LOCUTOR: Fue compartir el tatami con tu hijo.

 

MAURICIO: Exactamente. Mi hijo compitió con cinturón azul. Y yo tuve la suerte de poder estar en su esquina como profesor. Él consiguió ser campeón de su categoría y también del absoluto.

 

LOCUTOR: Padre e hijo, los dos campeones y los dos levantando el cinturón.

 

MAURICIO: Es difícil explicarlo con palabras. Porque yo he competido muchos años y he ganado campeonatos importantes, pero ese día estaba viendo a mi hijo competir. Estaba ahí para ayudarle, para aconsejarle… y después verlo ganar. Eso no se puede comparar con una medalla.

 

LOCUTOR: ¿Qué pensaste en ese momento?

 

MAURICIO: Pensé que todo había merecido la pena. Todos los viajes, los sacrificios, las horas de entrenamiento… Todo. Porque el deporte también sirve para transmitir valores a tus hijos.

 

LOCUTOR: Y quizá ahí aparece otra vez tu padre.

 

MAURICIO: Sí. Muchas veces pienso en él. Cuando veo a mi hijo, pienso en lo que mi padre hizo conmigo. Hay cosas que pasan de una generación a otra.

 

LOCUTOR: Tú tienes ahora la oportunidad de enseñar a tus hijos algo que va mucho más allá del Jiu-Jitsu.

 

MAURICIO: Sí. Les enseño a no rendirse, a respetar al contrario, a trabajar, a ser humildes cuando ganan y fuertes cuando pierden.

 

LOCUTOR: Mauricio, eres campeón, cinturón negro, árbitro internacional y deportista de alto nivel. Pero cuando te escuchamos hablar, parece que tu prioridad sigue siendo bastante sencilla.

 

MAURICIO: Lo es. Mi familia, mi trabajo y mi Jiu-Jitsu. En ese orden, y todos juntos forman mi vida.

 

LOCUTOR: Ahora tienes además nuevos objetivos. Turín, Lisboa, Roma París, Dublín Madrid, Barcelona… y por delante, el Europeo de la IBJJF, en Lisboa (Portugal). 

 

MAURICIO: Sí. El calendario es exigente. Quiero seguir compitiendo, seguir aprendiendo y seguir representando a mi equipo, Mathias Ribeiro Team (247 studio) y también a Pinto.

 

LOCUTOR: ¿Te sientes un poco embajador de Pinto cuando sales a competir fuera?

 

MAURICIO: Sí. Pinto es mi casa. Cuando viajo y digo que vivo en Pinto, siempre me gusta llevar el nombre de mi ciudad conmigo. Yo llegué de Brasil, pasé por Londres y terminé encontrando aquí mi lugar.

 

LOCUTOR: Si pudieras hablar ahora con aquel Mauricio de veinte años que entró por primera vez en una clase de Jiu-Jitsu, ¿qué le dirías?

 

MAURICIO: Le diría que tenga paciencia. Que habrá momentos difíciles. Que algunas veces perderá. Que habrá personas que no entenderán sus decisiones. Pero que siga trabajando y que nunca olvide a su familia.

 

LOCUTOR: ¿Y qué le dirías al Mauricio que salió de Brasil para buscar una nueva vida?

 

MAURICIO: Que no tuviera miedo. Que salir de tu país duele, pero también puede abrirte puertas que nunca imaginaste.

 

LOCUTOR: Y hoy, tantos años después, estás en Pinto, con tu familia, tu profesión, tu equipo y un cinturón negro de tercer grado.

 

MAURICIO: Sí. Y sigo teniendo cosas que aprender.

 

LOCUTOR: Quizá esa sea precisamente la esencia del Jiu-Jitsu.

 

MAURICIO: Exactamente. Nunca terminas de aprender.

 

LOCUTOR: Mauricio Santana Junior. Un hombre que salió de Vitória, pasó por Londres y encontró una segunda casa en Pinto. Un carpintero que convirtió el esfuerzo en una forma de vida. Un padre que un día pudo compartir el tatami con su hijo. Y un deportista que, después de tantos títulos, sigue hablando de algo mucho más sencillo: familia, trabajo y pasión.

 

MAURICIO: Eso es. Al final, eso es lo que importa.

 

LOCUTOR: Mauricio, muchas gracias por compartir tu historia.

 

MAURICIO: Gracias a vosotros. Y gracias a Pinto por haberme acogido como uno más.

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