Andrés Ingunza durante una partida.Profesor de la Escuela Municipal de Ajedrez Juvenil de San Martín de la Vega, recientemente se ha proclamado campeón de la 2.ª División Sur del CECLUB con el Club Ciudad de Huelva.
San Martín de la Vega es, sin duda, una de las mayores cunas de grandes talentos deportivos de la Comunidad de Madrid. Los mayores exponentes locales en la actualidad son los hermanos Raúl y Adrián Fernández, habituales en los podios de los grandes premios de motociclismo de MotoGP y Moto3. También destaca Adrián Mateos, que con solo 32 años ha ganado casi 70 millones de dólares en su carrera y es considerado el mejor jugador de póker español de todos los tiempos.
Hay otro joven que, a pesar de no copar tantos titulares, cuenta con una de las trayectorias más destacadas de nuestro país en una disciplina completamente diferente como el ajedrez. Se trata de Andrés Ingunza (Madrid, 2004), que acaba de proclamarse campeón de la 2.ª División Sur del CECLUB (Campeonato de España de Clubes de Ajedrez) con el Club Ciudad de Huelva. El sanmartinero es la punta de lanza del equipo, que el próximo año competirá entre los mejores equipos andaluces.
Ingunza llegó al conjunto onubense con 18 años. "Necesitaba nuevos retos y aquí me dieron la oportunidad de jugar y ser el líder. Es una oportunidad que he aprovechado muchísimo porque cada año vamos a mejor", cuenta. Antes había pasado por otro gran club de la Comunidad de Madrid, Tajamar, donde consiguió sus primeros grandes resultados y llegó a División de Honor, la máxima categoría. "Fue muy importante para mi progreso". Su papel actual en Huelva no se limita a la mera competición, ya que el sanmartinero también realiza jornadas de convivencia, ayuda a los más jóvenes y trabaja con la Diputación.

El que vale, vale
La particular historia de amor entre el ajedrez y Andrés empezó a los 8 años y de una manera casi fortuita. "En esa época hacía otros deportes y, durante una competición de judo en Rivas-Vaciamadrid, vi un cartel en el que se anunciaba un torneo de ajedrez que llamó mi atención", recuerda. Con apenas unas nociones básicas que le enseñó su padre, decidió apuntarse y participar. "Se ve que no lo hice tan mal y el club me dijo que si quería apuntarme con ellos". Dos años después ya estaba federado y compitiendo.
Habitual en todo tipo de torneos, el sanmartinero alcanzó la gloria en 2022, cuando logró el primer puesto del ranking sub-18 de la Comunidad de Madrid. Ese año consiguió su pico más alto de Elo —sistema de puntos que clasifica el nivel de los jugadores—, con 2.406. Actualmente, su Elo es de 2.377 y se encuentra entre los 30 mejores jugadores de ajedrez de nuestro país. En este tiempo ha logrado, entre otros muchos trofeos, el de campeón de Madrid sub-12 (2016), campeón de España con la Comunidad de Madrid sub-14 y sub-16 (2017 y 2019) y un séptimo puesto en el Campeonato de España Relámpago (2023).
Andrés también ha participado en competiciones internacionales en Portugal, Marruecos y Perú, de donde proceden sus padres. "Nunca sabes qué esperar en el extranjero porque solo conoces el Elo del rival y eso no dice nada, todo hay que demostrarlo durante una partida y en el tablero". Con solo 16 años consiguió el primero de los tres grandes títulos de ajedrez, el de Maestro Fide, y este mes de octubre podría hacerse con el de Maestro Internacional en Marruecos. Para ello, deberá lograr allí su tercera norma de Maestro Internacional en un torneo oficial. "Me daría un estatus bastante más alto para acceder a torneos y tener un mejor caché para invitaciones". Solo le quedaría el título de Gran Maestro, para el que tendría que alcanzar un Elo de al menos 2.500.

Enseñar lo aprendido
En su carrera, Ingunza ha tenido dos entrenadores y, desde hace años, practica por su cuenta. Imparte clases de manera individual y, además de trabajar en el Centro Cívico, es profesor de la Escuela Municipal de Ajedrez Juvenil de San Martín de la Vega, que se puso en marcha en octubre del año pasado. Una primera y enriquecedora experiencia en el Instituto Anselmo Lorenzo, donde él mismo cursó sus estudios de ESO y Bachillerato, fue el germen de la escuela. El primer año se cerró con una participación de una treintena de alumnos de entre 7 y 18 años, que la organización espera repetir en este segundo año.
Para el sanmartinero, lo más importante es que los chicos "encuentren un sentido a cada jugada". Después ya viene el planteamiento de jugadas más complejas porque "lo fácil es saber jugar, pero este es un deporte de mucha técnica y estrategia en el que solo se va progresando con el paso de los años". Aun así, Andrés cree que los más jóvenes tienen una gran ventaja sobre los adultos: "La concentración es de lo más importante y, con 10 años, normalmente no tienes tantas preocupaciones en la cabeza".
La enseñanza es la manera en la que un jugador de su nivel puede conseguir rentabilizar su trayectoria. Los premios de las competiciones en las que participa oscilan entre los 100 y 300 euros en un torneo pequeño, entre los 500 y 800 euros en las competiciones más grandes y los 2.000 euros con los que se remuneran las victorias internacionales. Son cantidades que difícilmente pueden llegar a cubrir los costes de desplazamiento y las largas horas de preparación empleadas. Por ello, el sanmartinero considera que ha alcanzado su propio techo en la disciplina: "Desde que entré a la universidad le dedico menos tiempo no porque no me guste, sino porque siento que no me resulta tan útil ahora mismo".

En casa, a pesar de sus buenos resultados, le han ayudado a tener los pies en el suelo. "Mis padres siempre me han apoyado en todo lo que ha tenido que ver con el ajedrez, pero también me han recordado que no descuide los estudios porque eso es lo importante". Andrés está estudiando Ingeniería de Materiales en la Universidad Rey Juan Carlos I y su objetivo principal pasa por "hacer un máster, empezar a formarme en el mundo empresarial y vivir de mi carrera profesional".
El sanmartinero tiene claro que esa es la jugada ganadora porque, como le han demostrado todos estos años compitiendo entre los mejores, "el ajedrez no es meritocrático, influye mucho el aspecto mental, por lo que no tener un buen día te puede truncar todo un torneo".














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