Colegio Juan Pablo II
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Cercanía, emoción y el énfasis en el apoyo comunitario: así se ha vivido la visita de León XIV desde el sur de Madrid

Héctor Molero Lunes, 22 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:

La primera visita del Papa León XIV a Madrid movilizó a casi 2 millones de personas que acudieron motivadas por su propia fe, el deseo de ver al Santo Padre, la curiosidad o las ganas de vivir un evento histórico. El papa dejó su sello tratando con migrantes, jóvenes y los voluntarios, además de con su presencia en el Congreso. Muchos madrileños se echaron a las calles para estar junto al santo padre, entre los que estaban cuatro fieles de Valdemoro, Ciempozuelos y San Martín de la Vega que explican cómo vivieron esos días a ZIGZAG.

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La Feria del Libro, los inagotables conciertos de Bad Bunny, que han hecho de Madrid la capital del reguetón durante dos semanas, la apertura de la gran mayoría de piscinas municipales madrileñas... A los madrileños les sobraban ofertas de planes con los que comenzar junio, en una ciudad que siempre ofrece una variedad de posibilidades culturales, pero que en este mes reunía varios eventos de importante calibre. Entre las posibilidades que había, la elección de dos jóvenes del sur de la región, Elena Valdenegro (Ciempozuelos, 2005) y Belén Juárez (San Martín de la Vega, 1998), dos jóvenes, fue otra: apuntarse como voluntarias a la visita del papa. “Dormir estuvo sobrevalorado esos días”, comenta Elena entre risas. Para lograr que el gran dispositivo de seguridad y organización estuviera listo para los eventos de cada día, los voluntarios se tenían que presentar a las 6 de la mañana en el centro de la capital. El trayecto de ida era rápido, pero en la vuelta aparecían las complicaciones. “La gestión del transporte público fue un desastre, al acabar los actos era un caos”, afirman ambas, aunque valoran el conjunto de la organización como “muy bueno”. 

 

Actos masivos como la vigilia de jóvenes que reunió a más de medio millón de ellos en la plaza de Lima requirieron de la ayuda de más de 18.000 voluntarios, la mayoría mujeres, que procedían de 525 parroquias diferentes. Un reto en el que la coordinación entre todos ha sido esencial, pero también la propia actitud con la que iba cada uno de los voluntarios que ha hecho posible la visita del papa a Madrid. Más allá de protocolos e instrucciones, ellas destacan “el amor que hemos puesto los voluntarios en cada tarea, que ha facilitado que todo saliera bien”. Antes de dejar Madrid y poner rumbo a Barcelona, León XIV quiso agradecerles personalmente su trabajo en una reunión con los voluntarios celebrada en IFEMA. Su discurso a los voluntarios estuvo centrado en la generosidad y sacrificio para servir a los demás. Allí estuvo Elena, que resalta lo especial que fue ese encuentro. “Fue muy bonito ver a toda la gente diferente que estuvimos ayudando unida por una misma labor. Estábamos todos emocionados”, declara. “El papa nos ha recordado que los jóvenes podemos cambiar la historia con amor, que es en lo que consiste el voluntariado”, apunta su amiga Belén.

 

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Ese sentimiento de comunidad también es algo que Hugo Martínez (Ciempozuelos, 2007) destaca tras la visita apostólica a Madrid. Él acudió junto al grupo de jóvenes de su parroquia, la de Santa María Magdalena de Ciempozuelos. Como muchos otros, tras la vigilia se quedó a dormir en un colegio de la Diócesis de Getafe. Cada acto del papa en Madrid estuvo precedido de actuaciones o puestas en escena que destacaron por su originalidad y por el renombre de los artistas participantes. A Hugo eso no le atrajo demasiado. “Los conciertos llaman más la atención a los jóvenes”, explica él, distanciándose de aquellos de su propia generación. “Lo disfruté porque conocía a los cantantes y estaba con gente de mi edad, pero lo que me impactó muchísimo fue el silencio de todos los que estábamos en la vigilia, después del ruido de los conciertos”, explica. Hugo ya había estado en la también multitudinaria Jornada Mundial de la Juventud 2023 en Lisboa. Ya “acostumbrado a eventos de tanta afluencia”, considera que en Portugal le fue complejo concentrarse en el propósito de la Eucaristía: poner a Jesús en el centro. En Madrid fue diferente. “El ambiente era más familiar, y la gente lo vivió con mucho respeto. Había silencio absoluto, lo que me hizo sencillo poder hablar con Jesús en ese momento. Me sorprendí conmigo mismo porque me fue fácil concentrarme”, comenta Hugo, que proviene de una familia creyente pero no practicante, y para el que estos días le han dejado grabada una frase: 'no tengáis miedo’. “A veces sientes vergüenza de decir que eres cristiano, pero en estos eventos puedes ver que estás acompañado de mucha gente que cree lo mismo que tú. No tenemos que tener miedo a decirlo: hay que hacer ver con nuestros actos y palabras que somos cristianos”, comenta.

 

Pero no todo fueron jóvenes. La variedad de actos organizados por la Conferencia Episcopal Española y las diócesis facilitaron un desfile por las calles madrileñas de personas de distinta edad y procedencia para que todos pudieran disfrutar de la histórica visita del Papa León XIV. Algo que se pudo ver especialmente en la misa celebrada en Cibeles el domingo 7 de junio y en el encuentro del Santiago Bernabéu celebrado el lunes 8 -donde también predominó una mayor presencia de clérigos-, evidencia del carácter plural y abierto de esta visita. “Son encuentros que te permiten conocer a otros creyentes cercanos que vienen de parroquias pequeñas que no tienen relación con otras. Favorecen el sentido de comunidad”, explica Hugo. Elena, por su parte, añade que “ha sido precioso ver cómo se unían las parroquias para acogerse entre ellas”. 

 

Con la perspectiva que le otorgan sus 45 años, Daniel Otín (Valdemoro, 1981) también vivió acompañado este encuentro con el papa acompañado de su parroquia, la de San Vicente de Paúl de Valdemoro. Para todos sus fieles, estos días eran aún más especiales: el papa iba a bendecir la primera piedra del futuro templo. En el 2000 tuvo en Roma su primer encuentro con un pontífice -de aquella, Juan Pablo II-, y fue repitiendo en años posteriores. Cada uno lo ha vivido en una etapa de su vida; los primeros como soltero, la visita de Benedicto XVI a Madrid en 2011 ya casado, y ahora con sus tres hijos. “Aunque no se hayan enterado de todo, es importante que vean que Jesucristo es el motor de nuestras vidas y que acompañamos al papa en esta visita. Lo vivieron con mucha alegría y emoción”, comenta Daniel, que califica este viaje apostólico como “necesario”. “Hacía mucho tiempo que no venía un papa a Madrid, pero es que además nos encontramos en un momento de mucha polarización política. Creo que avanzando en respeto podemos mejorar como sociedad, y él ha venido a dar luz sobre este tema en un momento difícil”, explica. 

 

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Tras su visita, tanto Belén como Elena y Daniel coinciden en señalar la cercanía como el aspecto más destacado de León XIV. “Le he notado muy cercano en su visita y creo que es por su pasado en Perú, que le ha dado mucha visión de realidades distintas y situaciones delicadas. También veo esa proximidad en su preocupación por la inteligencia artificial. con la primera encíclica que ha escrito”, destaca Daniel.

 

Pero si se tuviera que quedar con un momento, sin duda sería el que protagonizó su hija pequeña, Clara, que le había hecho un dibujo al papa. Gabriel, el cura de la parroquia, la aupó cuando pasaba el papamóvil. “Cuando se acerque, tú se lo lanzas”, le dijo.  Aunque sus hijos estaban en primera fila, la cantidad de gente en la calle hacía imposible poder acercarse al pontífice. Mientras pasaba por su zona, Clara lanzó el dibujo, confiando en que un miembro del séquito papal lo recogiera. Y así fue. “Vimos como un escolta se acercó y lo metió al papamóvil. No sabemos si lo acabaría viendo, pero si que le llegó. Clara estaba muy ilusionada”. 

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