Colegio Juan Pablo II
Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

León XIV, el referente moral

Agustín Alfaya Lunes, 08 de Junio de 2026 Tiempo de lectura:

La visita del Papa León XIV a España se está caracterizando por el júbilo, la alegría y el recibimiento entusiasta de millones de personas, jóvenes, mayores, inmigrantes, mujeres y hombres de toda condición social.

La visita del Papa León XIV a España se está caracterizando por el júbilo, la alegría y el recibimiento entusiasta de millones de personas, jóvenes, mayores, inmigrantes, mujeres y hombres de toda condición social. Sus discursos conmueven y remueven conciencias.

 

En un país que ha llegado a un preocupante nivel de polarización política, el éxito de la visita, también en el aspecto organizativo, prestigia la marca España y llena de orgullo al país. 

 

No hay discurso del Papa que deje indiferente a quien le escucha. Nada más llegar dijo ante las autoridades: “No es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad” y “La tentación de ganar popularidad avivando el fuego de la polarización parece crecer, mientras la dignidad humana no deja de ser violada”, al tiempo que reconoció y agradeció la labor de España “por vuestra fidelidad al orden internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo por la paz”.

 

Pero sin duda el discurso más político, en la buena acepción del término, lo pronunció esta mañana en el Congreso de los Diputados durante cerca de media hora. Era la primera vez que un Papa hablaba desde la tribuna del Parlamento español, por lo que ya era una intervención histórica, pero lo ha sido mucho más por el contenido. La práctica unanimidad de los diputados e invitados así lo corroboraron dedicándole un plauso récord de siete minutos, algo inédito hasta ahora.

 

A continuación, extractamos algunas de las frases del histórico discurso del Papa León XIV:

 

1. Toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes.

 

2. Hace quinientos años Salamanca, ante responsabilidades históricas de alcance universal, asumió con singular lucidez la reflexión moral y jurídica que el nuevo mundo y las relaciones entre los pueblos exigían, introduciendo así la pregunta por el valor irreductible de todo ser humano y los límites morales del poder.

 

3. Hay que reconocer que la sociedad y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura. Sin embargo, la intuición del ‘totus orbis’, de una comunidad humana más amplia que cualquier poder particular, permitía afirmar la existencia de vínculos jurídicos y morales entre los pueblos. Desde España, la reflexión de la Escuela de Salamanca contribuyó a formar una conciencia jurídica y moral capaz de recordar que la autoridad lleva siempre consigo una responsabilidad y que todo ser humano debe ser reconocido como sujeto de derechos y deberes.

 

4. Ésta es una de las grandes herencias de España: haber unido la acción histórica con la lucidez de la razón moral. Aquella contribución, nacida a orillas del Tormes, trascendió las aulas y las bibliotecas, y llegó a formar parte de una conciencia más amplia, compartida por la comunidad internacional que sigue preguntándose cómo construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la imposición de la fuerza.

 

5. La tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza; por eso, ante las transformaciones de nuestro tiempo, nuestro discernimiento debe centrarse en qué lugar ocupa la persona humana en nuestras decisiones, y cómo se plantean hoy, de manera nueva, la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien común.

 

6. Toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana. Tal dignidad precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento. Pertenece a todo ser humano por el hecho mismo de existir, y por eso debe orientar todo ordenamiento jurídico positivo.

 

7. Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia.

 

8. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona. Por eso, la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad. El bien común es, en cierto modo, la forma social de la dignidad humana.

 

9. El trágico drama migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional. Numerosos hombres, mujeres y niños se ven obligados, por circunstancias muchas veces dramáticas, a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos, historias y vínculos. Esta realidad rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica. Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos.

 

10. Ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Por ello, es indispensable una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran.

 

11. Las armas pueden imponer un silencio temporal; pero nunca podrán edificar una paz auténtica y duradera. Por eso, preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional. La verdadera seguridad, en cambio, nace de la justicia, del diálogo paciente, del respeto al derecho internacional y de una política capaz de poner la vida de los pueblos por encima de los intereses que se benefician de la guerra.

 

12. La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos.

 

13. Las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro. Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje. La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación. De este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios.

 

14. La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública.

 

15. Que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro. Que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio.

Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.26

Todavía no hay comentarios

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.