Falta educación
Se nos dice que “faltan educación, valores y respeto”. Responder a esta afirmación merece algo más que la sonrisa nerviosa que solemos esbozar cuando nos miran buscando complicidad.
En Ciempozuelos, falta espacio en el IES Juan Carlos I. La Comunidad de Madrid ha optado por instalar barracones en vez de ampliar el centro, a pesar de que existe suelo para ello. Ningún centro educativo cuenta con climatización, ni energía solar para alimentarlos; tampoco hay zonas de sombra para bajar la temperatura en los espacios comunes. En los colegios de primaria, no se renuevan ni los patios ni las cubiertas, ni se modernizan los servicios. Las sillas y los pupitres son los mismos desde hace decenios. Una parte del profesorado está obligado a cambiar de centro cada poco tiempo, mientras debe soportar altas ratios de alumnos, verse enterrado en papeleo y recibir un salario cada vez más escaso. El ejemplo más descarnado lo tenemos ahora en la larga huelga de las profesionales del primer ciclo de educación infantil (0 a 3 años) que piden rebajar el número de alumnos por aula, subir sueldos y aumentar desdobles y apoyos.
La Comunidad de Madrid es la Administración responsable de la educación. Su presupuesto por persona alcanza los 1.025 € (570€ menos de la media nacional). El porcentaje del PIB para este apartado es el más bajo de toda España; además, tiene un mayor nivel de segregación por renta.
La ley, conocida como LOMLOE, señala que la educación representa un derecho humano y de la infancia fundamental, que está obligada a compensar las desigualdades y a garantizar el éxito de todos sin discriminación. También que debe tener en la igualdad de género su divisa, a la par que responder a criterios inclusivos y de respeto a la diversidad, así como contemplar el cambio que implica la digitalización.
Existe un enorme vacío entre lo que dice la ley y lo que el gobierno autonómico aplica. Bajo tales condiciones, es del todo legítimo que nuestros jóvenes sientan desinterés. Los barracones, el calor en las aulas o la falta del material adecuado les recuerdan que, para el gobierno autonómico, su educación y quienes se la imparten no merecen respeto alguno.
Pensémoslo antes de nuestra próxima sonrisa nerviosa. En esta endiablada ecuación, lo más educado, lo que más valor tiene y merece mayor respeto es el empeño de los jóvenes, el esfuerzo de sus familias y el de los profesionales pugnado como comunidad educativa por el derecho a la educación .

















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