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Irene Sandín acelera hacia su sueño

Juan Abarca Jueves, 28 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:
Irene Sandín, antes de competir | Img: @artpicsjona.Irene Sandín, antes de competir | Img: @artpicsjona.

La joven piloto valdemoreña compagina estudios, entrenamientos y competiciones nacionales mientras persigue el sueño de llegar algún día al Mundial de motociclismo.

Era Navidad y tenía solo cuatro años, pero Irene Sandín (Valdemoro, 2010) no olvidará jamás el día que se subió encima de una moto. “Me gustaban mucho porque veía las carreras por la tele con mi padre”, cuenta a ZIGZAG en una de sus pocas tardes libres de entrenamiento. Al lado está su madre, Ana, que también recuerda aquel momento como el inicio de una aventura que marca el día a día de toda la familia. “Una cosa llevó a la otra: empezó a querer una moto más grande y a correr carreras hasta que, con siete años, nos dijo que quería llegar al Mundial. Ahí fue cuando nos lo tomamos más en serio”.

 

Esfuerzo compartido

 

El mayor peso recae en la propia Irene, que reconoce que “toda mi vida gira en torno a los entrenos y las carreras”. Adapta sus horarios de estudio a las pruebas en los circuitos e incluso se ve obligada a saltarse alguna de sus clases en el Instituto Neil Armstrong de Valdemoro, donde actualmente estudia 4º de ESO. Aunque mira con respeto el próximo curso, cuando comenzará la etapa de Bachillerato, reconoce que “tengo la suerte de que se me da bastante bien estudiar y aprender cosas, así que tengo la suerte de que, dedicando poco tiempo, saco buenas notas”. Así, puede incluso sacar tiempo para practicar su otra pasión: el judo, con el Club Judo Valdemoro.

Irene Sandín, compitiendo | Img: @artpicsjona.

 

Pero su sueño no sería posible sin el apoyo de su familia. No solo acompañan a Irene a los circuitos, sino que también luchan por buscar la ayuda de patrocinadores porque el coste que supone el motociclismo “no es viable para una familia normal como nosotros”. Es por ello que el entorno de Irene agradece el esfuerzo de todas las empresas que les apoyan, muchas de ellas radicadas en Valdemoro, ya que “no es fácil confiar en un proyecto que no es un equipo de fútbol o baloncesto, sino una chica en un deporte que no es muy habitual”. Pero también invierten tiempo en estudiar tutoriales y hablar con mecánicos para arreglar la moto de Irene y que esté a punto antes de cada carrera.

 

Ana reconoce que “es tiempo que no dedicas a otras cosas, como ir al cine, salir a cenar o irse de vacaciones” y que su afición “ha supuesto muchos sacrificios y los va a seguir teniendo”. Sin embargo, Irene tiene la suerte de contar con unos padres y una hermana pequeña, Eva, que reman juntos con una sonrisa porque “tiene muchas cosas buenas también y es otra manera de conocernos”. Las chicas aprenden geografía a través de los circuitos y las vacaciones se adaptan a los torneos en los que participa la valdemoreña. “No somos una familia tradicional”, concede con orgullo la madre de Irene.

 

Objetivo innegociable

Irene Sandín | Img: @artpicsjona.

 

El esfuerzo ha valido hasta el momento la pena. En 2022 fue subcampeona en el campeonato Zona Centro en la categoría de 190cc y, un año después, fue tercera en la clasificación general de la Copa Ibérica ETG y décima en el campeonato FIM MiniGP Spain Series. Volvió a repetir el décimo puesto en la clasificación general del campeonato MIR Racing Finetwork Cup en 2024, pero el año pasado consiguió mejorar notablemente su rendimiento y finalizó en la quinta posición de la misma competición.

 

El pasado 17 de abril dio comienzo la nueva temporada, en la que Irene ha debutado en la categoría Promo-3 del campeonato MIR Racing Aspar Cup. Aunque la primera prueba no ha salido como esperaba, la valdemoreña se la toma como una “carrera de aprendizaje” y mantiene su intención de subirse al cajón del podio al final de la campaña. “Las siguientes carreras son en circuitos grandes, lo que me da más juego para manejar la moto”, explica. Su madre coincide en que “los conoce, le gustan mucho y se le dan bien”, por lo que cree que “vamos a ganar”.

 

Irene demuestra ser igual de analítica tanto encima de la moto como fuera de ella. Es un deporte mayoritariamente de hombres —solo hay dos chicas entre los 40 corredores inscritos en su categoría—, pero tiene claro que su futuro es ser piloto profesional. “Hay dos caminos”, explica la valdemoreña, y uno de ellos es optar por las derivadas de motos de calle, ganar en el Campeonato del Mundo de Superbike y “a lo mejor” saltar a Moto3. “Pero ese es el plan B”, advierte Irene, que tiene entre ceja y ceja quedar entre los mejores de las motos prototipo, ganar una beca MIR Racing y “saltar a la MotoGP Rookies Cup o al Mundial júnior y, de ahí, a Moto3”. Casi nada.

Irene Sandín junto a unos de sus patrocinadores, Arturo de Pan de Madre Tierra.

 

El tiempo dirá qué pasará después. “Mi objetivo es llegar al Mundial y, una vez me retire, que será sobre los treinta y muchos, ya veré adónde me lleva la vida”, reflexiona Irene. Mientras tanto, quienes quieran apoyarla pueden hacerlo a través de su campaña de crowfunding.

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