
El sindicato reclama más medios y refuerzos de plantilla.
La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha vuelto a poner el foco sobre la situación del Centro Penitenciario Madrid III, en Valdemoro, al denunciar de forma simultánea la grave falta de personal médico en la prisión y un reciente incidente violento entre internos en el que resultó herida una funcionaria durante una intervención.
El episodio más reciente tuvo lugar el pasado sábado, sobre las 22.00 horas, en el módulo 8 del centro penitenciario, cuando un interno agredió en repetidas ocasiones a su compañero de celda, generando, según el sindicato, una situación de “extrema violencia”. Durante la actuación del personal para separar a ambos reclusos y reducir al agresor, que se encontraba “completamente fuera de control”, una funcionaria sufrió lesiones en una mano. CSIF ha trasladado su apoyo a la trabajadora herida y ha felicitado a la plantilla por su “profesionalidad, entrega y valentía”, aunque advierte de que lo ocurrido vuelve a evidenciar “el alto riesgo al que se enfrenta diariamente el personal penitenciario”.
A este incidente se suma, según el sindicato, una situación sanitaria crítica dentro del penal. La organización asegura que de las once plazas de médicos previstas en la plantilla del centro, ninguna está cubierta de forma efectiva, lo que ha dejado a la prisión sin atención médica presencial durante las noches y fines de semana. Actualmente, añade CSIF, solo presta servicio un facultativo contratado con horario limitado de lunes a viernes por la tarde y que ni siquiera forma parte de la plantilla estructural.
El sindicato pone como ejemplo de esta carencia la reciente agresión sufrida por otro interno, que tuvo que ser atendido por los servicios de emergencias de la Comunidad de Madrid y trasladado a un hospital ante la ausencia de médico en el centro, un hecho que, a juicio de CSIF, demuestra la “incapacidad del sistema actual” para responder adecuadamente ante urgencias. Además, denuncia que esta falta de facultativos está obligando al personal de enfermería a asumir responsabilidades que exceden sus competencias, aumentando su carga de trabajo y exponiéndoles a mayores riesgos profesionales.
Ante este escenario, CSIF reclama una batería de medidas urgentes: desde la cobertura inmediata de todas las plazas médicas vacantes y la contratación de sanitarios para garantizar asistencia en todos los turnos, hasta el refuerzo de la plantilla penitenciaria, la implantación de sistemas eficaces de detección de drones para evitar la entrada de objetos prohibidos y el aumento de medios tecnológicos y materiales para reforzar la seguridad interior. El sindicato insiste también en la necesidad de que se apruebe la condición de agentes de la autoridad para el personal de Instituciones Penitenciarias, una reivindicación histórica que considera clave para mejorar su protección jurídica y reforzar el principio de autoridad dentro de los centros.















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