Perversiones
Presumíamos hasta ahora de que el mandato iniciado en 2023 estaba gozando de un sorprendente consenso. A diferencia de etapas pasadas, la corporación parecía haber conseguido un clima de confianza mutuo en el que llegaron a aprobarse por primera vez unos presupuestos sin ningún voto en contra. Una cuestión que hablaba bien del Gobierno de Partido Popular y Vox, pero también de la oposición de PSOE, Más Madrid y Vecinos por Valdemoro.
Pero está claro que todas las cosas llegan a su fin y que desde 2026 el agua ha vuelto a su cauce. Queda un año para las siguientes municipales y los partidos parecen haber activado el ventilador del fango para rascar hasta el mínimo voto, aunque sea a costa del interés general del resto de la ciudadanía. La polémica por la gasolinera que ya está funcionando y que se encuentra pegada al Colegio Cristo de la Salud y muy próxima a la Escuela Infantil Los Paraísos ha dejado ver las fisuras de la política valdemoreña, que sin duda ha tocado fondo.
En el último pleno, el PSOE presentó una moción para regular a través de una ordenanza la instalación de las estaciones de servicios en el casco urbano. El partido había intentado que se debatiese anteriormente hasta en dos ocasiones, pero el Gobierno lo impidió alegando cuestiones completamente ajenas al fondo de la cuestión. Curiosamente, hasta que la gasolinera ha empezado a operar.
Tampoco es que el debate haya servido para algo. En lugar de utilizar este tiempo para consensuar un frente común, el Ejecutivo permitió con su abstención que saliese adelante una moción que asegura ni puede ni pretende cumplir. Los socialistas, por su parte, han intentado hacer pasar como suya una ordenanza que en realidad había impulsado el Ayuntamiento de San Martín de la Vega hace 19 años. Es el culmen de la defenestración del mayor órgano de representación del Ayuntamiento de Valdemoro, el pleno municipal, cuya única función es ahora la de intentar humillar al rival.
Para tranquilizar a las familias, PP y Vox aseguran que “ya están ello” y que harán cambios a partir de 2027. Pero ni se detallan esos cambios y ni siquiera el Gobierno es capaz de reconocer la evidencia que supone que una gasolinera no puede estar pegada pared con pared con el patio de un colegio. Es más, la propia Consejería de Sanidad ha pedido que se busque una ubicación alternativa “dada la naturaleza de la actividad industrial y la posible exposición continuada de población infantil”.
Es la tónica que predominará los próximos doce meses y a la que por desgracia habrá que acostumbrarse. La campaña electoral ha comenzado y cada gesto, actuación y mínima concesión será mirada al dedillo. Sin duda, una mala noticia para los todos aquellos a los que les resbala el reparto de sillones, es decir, la inmensa mayoría de los habitantes de Valdemoro.


















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