Colegio Juan Pablo II
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Laura Torrejón, autora de '¿A qué suena tu diadema?' presenta el cuento a sus alumnos. Laura Torrejón, autora de '¿A qué suena tu diadema?' presenta el cuento a sus alumnos.

La clase de las diademas mágicas: la historia de inclusión que nació en un aula de infantil

Esther A. Muñoz Jueves, 23 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:

Con motivo de la celebración del  Día del Libro, Mirasur School ha publicado ¿A qué suena tu diadema?, un cuento infantil escrito por la profesora Laura Torrejón y editado por Alfasur. La obra nace de un proyecto real de inclusión en el aula de 3 años, protagonizado por Álvaro, un alumno con microtia que no puede oír por el oído derecho, y tiene además un fin solidario.

 

‘¿A qué suena tu diadema?’, no es solo un cuento, no es la historia de Álvaro o de la clase de 3 años de Laura, es un relato para educar en inclusión que, además, tiene un fin solidario.

 

Álvaro

 

Álvaro nació con microtia, una malformación congénita que afecta a uno de cada 10.000 nacimientos e impide el desarrollo completo de la oreja, provocándole una pérdida auditiva en el oído derecho. “Yo siempre digo que estaba en lo alto de la montaña rusa, el día que estás dando a luz a tu primer hijo, súper emocionada… y que, de repente ¡pum! caímos en picado”, cuenta Marta, mamá de Álvaro, sobre el terrible momento, durante el parto, cuando los médicos detectaron la anomalía de Álvaro. “La verdad es que dentro de la microtia hemos tenido mucha suerte. Hasta ahora, Álvaro no ha tenido gran dificultad a nivel de desarrollo del lenguaje o de otro tipo, hemos ido haciendo sus revisiones y siempre han salido superbién”.

 

El ‘¡pum!’ para el pequeño Álvaro llegó el pasado mes de septiembre, a sus tres años, cuando entró por primera vez al cole. Para facilitar su audición, Álvaro debe utilizar una diadema con un dispositivo de escucha. “En casa no la usaba porque, como es un entorno sin ruido, entiendo que él sentía que no la necesitaba. Fue su profesora, Laura, quien nos explicó que en el aula había veces que le veía un poco fuera de juego. Cuando le dijimos a Álvaro que tenía que llevársela a clase en principio nos dijo que vale, pero el primer día, con la diadema en la puerta, nos la devolvió y nos dijo: ‘esto te lo llevas a casa”, recuerdan sus padres.

 

“Álvaro tuvo un periodo de adaptación bastante complicado porque nunca había estado escolarizado”, confirma Laura, profesora del niño. “Al principio ni nos planteamos el que tuviera que llevar la diadema, pero pronto vimos que cuando hablábamos todos o hacíamos una asamblea de clase, se ponía de lado porque no escuchaba bien”. Aun así, Álvaro rechazaba ponerse su diadema: no quería sentirse diferente al resto de sus compañeros.

 

“Yo es que lo viví diferente. Yo viví que para los demás, Álvaro era ‘el especial’ porque llevaba la diadema. Pensé que, si todos llevaban una, dejaría de ser algo que le hiciera diferente. Y así todos serían especiales”. Así nacieron las “diademas mágicas”, la solución de su profesora para que Álvaro no se sintiera diferente. Laura creó diademas similares a las de Álvaro para todos los niños y el equipo docente de clase, de modo que su uso se integrara de forma natural en la dinámica diaria de la clase.

 

La iniciativa fue especialmente bien recibida por los compañeros de Álvaro, que incorporaron las diademas como un elemento más de juego y aprendizaje. “El día que repartimos las diademas fue increíble. Todos hablando de cuál era la diadema que más color tenía, la que más les gustaba. Como la de Álvaro lleva un audífono, a las de los demás les pusimos un corchete para hacerlas similares. Yo y Álvaro tenemos unas palabras “mágicas” para confirmar que está oyendo bien y ellos lo hacen unos con otros, aprietan el corchete, se tapan el oído y se van preguntando”, cuenta Laura.

 

Desde entonces, Álvaro ha empezado a implantar la diadema en su vida normal. “Ese día llegó a casa y nos empezó a contar que en clase todo el mundo se había puesto una diadema, que él también tenía la suya y que la suya era especial porque así podía escuchar. Ahora nos la pide también en casa y en la calle y eso es todo gracias al trabajo que se ha hecho en el aula”, cuenta Marta. “Es que fue una idea muy buena porque a todos nos ha pasado. Yo cuando era adolescente era capaz de no ponerme las gafas, de no ver, con tal de no sentirme diferente”, asegura Daniel, papá de Álvaro.

 

Educar en valores

 

Pero, además del beneficio individual para Álvaro, las “diademas mágicas” han contribuido a trabajar valores como la empatía, el respeto y el compañerismo en el aula.  “Para mí que esto haya pasado en clase de mi hija me parece muy bonito porque hemos podido compartirlo con ella y ver el cariño con el que trata a su compañero. Y entre las familias, ha servido para podernos unir un poco más”, confiesa Ainhoa, mamá de Jimena, una de las amigas y compañeras de Álvaro.

 

“Jimena no deja de hablar de Álvaro y de sus diademas: que él es un niño especial, que tiene una parte del cuerdo diferente al resto, pero que tiene superpoderes y que ahora que se han puesto sus diademas todos tienen los mismos superpoderes que él”, explica Ainhoa. La clase de las “diademas mágicas” de Laura Torrejón, se ha convertido en un símbolo del colegio.  “Para mí que en el colegio de mi hija se desarrollen proyectos como este tiene muchísimo valor. Yo le doy mucha importancia a educar en valores, a educar en empatía y en respeto, y creo que es muy importante que se haga desde que son pequeños”, sentencia Ainhoa.

 

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La clave: el cómo

 

“La verdad es que cuando llegamos al colegio estaba nerviosa. Era la primera vez que escolarizábamos a nuestro hijo, nuestro primer hijo y siempre tienes dudas. ¿Hemos elegido bien, hemos elegido mal?  Al final, la profesora de Álvaro podía haber dicho: oye cariño, que te tienes que poner la diadema y se acabó. Pero se ha vuelto loca buscando una solución para que todo el mundo esté contento, para que todo el mundo esté integrado, para que todo el mundo se implique en que Álvaro lleve su diadema, que todo el mundo sepa que la tiene que llevar, que nadie le haga sentir incómodo por llevar la diadema”, cuenta Marta emocionada.

 

Porque esa es la clave de esta idea, el cómo. “El cómo es donde entra este precioso proyecto de involucrar a los profes, involucrar a los compañeros… Mi mujer no lo dice, pero el primer día que Álvaro vino contento a contárnoslo se puso a llorar como una magdalena”, revela Daniel.

 

“A ver, para mí es muy gratificante el ver cómo ellos hoy siguen con la misma emoción de ponerse la diadema. Y Álvaro está feliz. Él es el que el que reparte las diademas el encargado de custodiarlas en el cofre...”, cuenta Laura. Para ella, el objetivo de esta idea era que sus alumnos aprendieran que todos somos iguales.

“Todos los niños son especiales. Álvaro tiene su oreja especial, pero el otro tiene sus ojos especiales, o que habla súper especial…”, explica la docente. “Para mí la inclusión es una palabra que es que no tendría que existir. Es que al fin y al cabo todos somos iguales. Nos hartamos de decir que no pongamos etiquetas a las cosas, pero luego se las ponemos.”  

 

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El libro

 

A partir de esta experiencia, Laura Torrejón decidió trasladar lo que pasó en su clase a las páginas de un cuento. “Quería que ellos tuvieran un recuerdo de lo que hemos vivido. En principio únicamente lo escribí para leérselo a mis alumnos, pero de repente todos mis compañeros comenzaron a decirme que era precioso y decidimos convertirlo en algo que pudiera trascender del aula y llegar a otras familias”.  Así nace ‘¿A qué suena tu diadema?’, una historia que refleja, de manera accesible para los más pequeños, la importancia de la inclusión en el entorno escolar y de cómo debemos dejar de escuchar con las orejas y “escuchar con el corazón”.

 

“Si escucháramos más con el corazón no pasarían a la mitad de los problemas que tenemos hoy en día. Oímos por las orejas, pero muchas veces no nos escuchamos. Eso es lo que dice esta historia, que aprendamos a escuchar con los ojos, con el corazón, y a sentirnos”, explica Laura.

 

El libro, que narra la historia de Álvaro con sus compañeros, tiene, además, un fin solidario. El cien por cien de lo recaudo por la venta del cuento será entregado al hospital Niño Jesús para ayudar a otros niños con microtia. Con un coste de 10 euros, puede adquirirse en Mirasur School o reservarse a través del email solidarios@colegiomirasur.com.

 

 

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