
Hace un mes, la Demarcación de Carreteras de Madrid, dependiente del Gobierno de España, anunció que actuaría en uno de los puntos negros de la A-4, el kilómetro 26 que se encuentra a la altura de Valdemoro. Ahora ya se conoce en qué consistirán sus actuaciones: instalará un radar de control de velocidad. “Este factor es uno de los elementos con mayor incidencia en la ocurrencia de accidentes en el tramo analizado”, explica.
El anuncio ha sido bien recibido por la Asociación de Consumidores de Valdemoro (ACUSVAL), que consiguió concienciar al Ministerio de Transportes. Sin embargo, considera que se trata de una actuación “claramente insuficiente para resolver los problemas estructurales que genera el paso de la autovía por el municipio”. Su presidente, Jesús Paniagua, advierte que solo podrían solucionarse con el soterramiento de la carretera a su paso por Valdemoro.
La asociación insiste en que la medida conseguiría eliminar la barrera física que divide el municipio, reduciría la contaminación, mejoraría la seguridad vial y recuperaría espacio urbano para la ciudad. “Valdemoro no puede seguir creciendo con una autovía que actúa como una cicatriz urbana en pleno municipio”, denuncia ACUSVAL.
















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