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Clutch Data, el ‘Moneyball’ nacido en Pinto

Raúl Martos Martínez Viernes, 27 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:

Desde la Tenería, una empresa tecnológica con presencia en media Europa ha desembarcado en el mayor escaparate mundial del sector de análisis de datos, el MIT Sloan Sports Analytics Conference.

Pinto tiene su propio Brad Pitt. O al menos su caracterización de Billy Beane, el protagonista de la adaptación cinematográfica del libro ‘Moneyball’ en el que se cuenta la historia real de un hombre que decidió desafiar el criterio clásico de los ojeadores y reconstruir al equipo de béisbol de los Oakland Athletics a golpe de estadística. Con la ayuda del joven economista Peter Brand, al que dio vida Jonah Hill, convirtió los números en ventaja competitiva frente a quienes seguían confiando solo en el instinto.

 

Algo de esa filosofía late hoy en Pinto. Se llama Clutch Data y es una herramienta de análisis de datos aplicada al baloncesto profesional y amateur creada por el pinteño de origen francés Thierry Aymerich (Perpiñán, 1981). “Moneyball es nuestra biblia”, reconoce sin rodeos. “Todos los que trabajamos en analítica deportiva hemos empezado preguntándonos si de verdad los números podían cambiar la manera de tomar decisiones”.

 

Desde la Tenería, una empresa tecnológica con presencia en media Europa ha desembarcado en el mayor escaparate mundial del sector, el MIT Sloan Sports Analytics Conference.

 

Qué es Clutch Data

 

Clutch Data es una empresa de analítica de datos e inteligencia artificial aplicada al baloncesto. Su objetivo es ayudar a clubes, federaciones y agencias de representación a tomar decisiones más informadas a partir de datos objetivos y que “no dependan solo del sesgo o de la intuición”. A través de un complejo proceso de programación, la herramienta monitoriza datos de 150 ligas internacionales y todo tipo de categorías. En España, por ejemplo, se recopila la información desde la Liga Endesa hasta Tercera FEB.

 

“Con los números tienes una fotografía real de lo que está pasando en la pista”, cuenta el pinteño. La información recogida es tan amplia y diferente que no se presenta en una plataforma estándar a la que el cliente accede y navega por su cuenta, sino que se personaliza en función de las necesidades del equipo. “Un entrenador o un director deportivo no tiene por qué tener perfil analítico, cada uno es bueno en lo suyo, así que nosotros personalizamos la solución según sus necesidades”.

 

Esas necesidades van desde el análisis de rivales antes de un partido hasta la búsqueda de fichajes, la evaluación del encaje de un jugador en una plantilla concreta o la prevención de lesiones mediante modelos predictivos. En el caso de Pintobasket, con el que Thierry quiso colaborar durante su paso por la Liga EBA, lo importante es conocer las debilidades de su próximo contrincante. En cambio, equipos de Euroliga como ALBA Berlín prefieren usar las estadísticas de Clutch Data para encontrar a la próxima joya del baloncesto europeo.

 

De Perpiñán a Pinto, pasando por la NBA

 

El sur de Francia, incluido el propio Perpiñán, es una región dominada por el rugby. Pero para Thierry todo cambió en el irrepetible año 1993 en el que Limoges y Marsella conquistaron respectivamente la Copa de Europa de baloncesto fútbol. “Fue un año enorme para el deporte francés, ahí me enganché”, recuerda. Y aunque jugó a nivel modesto, entendió que su talento estaba más en los números que en la cancha tras probar las mieles de los videojuegos de gestión deportiva. “Fue una adicción, no sé si buena o mala. La parte mala es que me he perdido algunas fiestas, pero la buena es que me llevó a lo que soy y a donde estoy hoy”.

 

Durante toda su vida, de hecho, ha trabajado con datos. Licenciado en Estadística en 2002, desarrolló su carrera profesional en el sector farmacéutico, asesorando a grandes compañías en análisis de pacientes y tratamientos. En 2008 se trasladó a Madrid por motivos laborales y, dos años después, se mudó a Pinto junto con su mujer y madre de sus dos hijas. Un calendario en el que también aparece marcada en rojo la pandemia, pero por ser otro momento clave en su carrera.

 

Aprovechando la coyuntura de pasar tiempo en casa, el pinteño realizó un máster de Big Data Deportivo en el que conoció a su socio, el argentino Sebastián Buzalino. Uno desde Berlín y el otro en Pinto, arrancaron en 2022 un ‘side projet’ -actividad creativa empresarial desarrollada fuera del horario laboral principal- que acabó convirtiéndose en Clutch Data. “Nuestra inversión era un ordenador, internet y cabeza”.

 

Hace un año y medio dieron el salto definitivo y dejaron sus respectivos empleos para dedicarse por completo a la empresa. Hoy cuenta con un tercer integrante, el griego Marlin Myrte, y factura 200.000 euros al año. Aunque la mayoría de equipos prefieren que no se sepa que usan la herramienta, el pinteño desvela que han trabajado con varios clubes de Euroliga y federaciones como la francesa.

 

El valor diferencial

 

El equipo de Clutch Data ha viajado este mes de marzo a Boston (Estados Unidos) para presentar su trabajo en formato póster durante la MIT Sloan Sports Analytics Conference, el mayor congreso internacional de analítica deportiva. “Es el mejor escaparate que hemos tenido desde que empezamos”, afirma Aymerich. Es más, fueron la única empresa europea que participó en el evento. “En veinte ediciones apenas ha habido cuatro o cinco casos similares”.

 

Aunque las posibilidades son “infinitas”, el pinteño es consciente de que conquistar Estados Unidos es actualmente inviable dado el nivel de inversión de los equipos de la NBA. Su foco sigue estando en Europa y en explotar el valor diferencial que ha llamado la atención de su herramienta: “Lo que hacemos es analizar cómo puede encajar un jugador concreto en una plantilla concreta. Es decir, no fichas a un jugador solo porque mete 25 puntos, sino porque ese perfil cubre lo que tu equipo necesita”. El espíritu de ‘Moneyball’ llevado a la práctica.

 

La película y el libro plasmaron la resistencia del sector más tradicional del deporte a utilizar ciegamente este modelo. Unas reticencias que 25 años después aún existen. “Los entrenadores más jóvenes nos escuchan más, pero los veteranos todavía dicen que necesitan ver y sentir al jugador”. La tendencia, sin embargo, es imparable porque, como explica Thierry, “esto es una herramienta más que te ayuda a ganar tiempo, como lo pudo ser el vídeo en su día”.

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