Un 8M dividido
Estos rifirrafes, salvando las distancias, recuerdan precisamente a los que tanto han dañado al movimiento feminista.
Desde que Vox entrase a formar parte de la corporación municipal en 2019, el Ayuntamiento de Pinto no ha podido consensuar una declaración institucional por el Día Internacional de la Mujer debido a su posición contraria a las políticas de igualdad. Que la formación de ultraderecha impida llegar a acuerdos que deberían ser comunes ya no es noticia, pero sí lo es que las trabas las ponga un partido que precisamente lleva el feminismo por bandera.
Partido Popular, PSOE, Pinto Avanza, Más Madrid y Unidas Pinto-Podemos habían acordado presentar una moción conjunta secundado el texto elaborado para el 8M por la FEMP. En el último minuto, Más Madrid se descolgó de la iniciativa en protesta por el supuesto apoyo prestado a Manuel Bautista por parte la concejala popular María Jesús Castro. La edil estuvo presente en el pleno en el que se exigió la dimisión de su compañero de partido y alcalde de Móstoles, al que una exconcejala ha denunciado por acoso.
La actitud de Más Madrid, lejos de buscar mejoras para el colectivo, responde a esa lucha encarnizada por hacerse un sitio en el estrecho callejón por el que camina la izquierda y en el que no cabe un partido más. Intentar hablar alto, dar con la nota más discordante y hacer que el foco les ilumine, aunque sea por poco tiempo. Ni más ni menos que la misma lucha que mantienen PP y Vox a la derecha, pero las necesidades son distintas según la plaza en la que se toree.
Estos rifirrafes, salvando las distancias, recuerdan precisamente a los que tanto han dañado al movimiento feminista. Qué lejos se ven ya las mareas de dignidad morada que recorrían las calles de una manera tan abrumadora que todos los partidos, independientemente de la ideología, querían subirse al carro. Solo desde el diálogo se puede mejorar e intentar subsanar los errores, que ciertamente son muchos. Se denuncian con razón los casos de violencia machista de Más Madrid (Íñigo Errejón) y PSOE (demasiados como para enumerarlos), pero hay que decir que, a diferencia del resto no cierran filas en torno a sus responsables como ha ocurrido con el alcalde popular de Móstoles.
Ninguno está para hablar, así que todos harían bien en rebajar el tono. Mientras tanto, Pinto se ha visto salpicado por otra polémica relacionada con el 8M. El Ayuntamiento había programado un curso para aprender a maquillarse para entrevistas de trabajo que ha tenido que ser cancelado ante el aluvión de críticas recibidas. Sin criminalizar a nadie, y menos a las encargadas del taller, no parece del todo adecuado hablar de maquillaje en una semana en la que, precisamente, se busca romper estereotipos.
















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