Colegio Juan Pablo II
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ZIGZAG Valdemoro

El largo recorrido del Caso Púnica

Miércoles, 04 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:

La sociedad, incapaz de entender el puzzle judicial, parece haber juzgado y pasado página.

Han pasado doce años desde que estalló el Caso Púnica, pero todavía sorprende leer los relatos de las personas que desarticulan la trama de supuestos amaños en contratos públicos. Actualmente, la Audiencia Nacional está llevando a cabo el segundo juicio en el que se estudian las acusaciones por las adjudicaciones irregulares de actividades relacionadas con fiestas populares por parte de catorce dirigentes del Partido Popular de la Comunidad de Madrid a favor de la empresa Waiter Music.

 

En el centro de la trama se sitúa Valdemoro con tres exalcaldes implicados: el también consejero regional Francisco Granados y dos de sus sucesores, José Miguel Moreno y José Carlos Boza. Trabajadores del Ayuntamiento de Valdemoro como la exarchivera municipal cuentan que varias personas entraron en su despacho para destruir pruebas. Miembros de la empresa, por su parte, están detallando los regalos que se hicieron a los presuntos responsables, a los que incluso organizaron carísimas fiestas de cumpleaños.

 

Pero, como hemos comentado en otras ocasiones, poco de justicia hay en juzgar unos hechos que se cometieron hace más de una década. La propia defensa de los implicados centra sus argumentos en que los supuestos delitos han prescrito en este tiempo. Después de tanto tiempo, no hay posibilidad de resarcimiento para la administración local, los ciudadanos e incluso para los propios acusados si no hubiese una condena firme en su contra con independencia de lo que diga finalmente la sentencia.

 

Y es que de la docena de piezas en las que se dividió el caso, solo una tiene sentencia firme. El recorrido es todavía largo, especialmente para Francisco Granados que solo ha sido juzgado hasta el momento por servirse del chivatazo que le dio un guardia civil sobre la operación policial. Todavía no tienen ni siquiera fecha de juicio piezas tan importantes como la que gira en torno a las presuntas irregularidades en la financiación del PP de Madrid en las elecciones autonómicas de 2011.

 

La sociedad, incapaz de recomponer el puzzle judicial, parece haber juzgado y pasado página del Caso Púnica. El mejor ejemplo es el propio Valdemoro, epicentro de la corrupción que supuestamente afectó a toda la Comunidad de Madrid. La ciudad castigó al PP local con dos mandatos en la oposición, pero la agrupación superó la pena de banquillo en las últimas elecciones en las que a punto estuvo de ganar con mayoría absoluta. Y lo hizo con un candidato, David Conde, que aun habiéndose enfrentado a los desmanes de aquella época e incluso denunciado las presiones recibidas por otro importante miembro de la trama, David Marlajiza, ha tenido que lidiar con el hecho innegable de que sucedió en la alcaldía a las personas que hoy se sientan en el banquillo.

 

Ya que resulta imposible imaginar una España sin casos de corrupción, sería deseable que al menos se juzgasen a su debido tiempo y forma. Pero parece también que sería pedir demasiado.

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