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Cuatro vecinos de Valdemoro y Pinto consiguen el récord de España de hyrox

Raúl Martos Martínez Martes, 27 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:

Detuvieron el cronómetro en 55 minutos y 20 segundos, más de un minuto por debajo de la anterior marca nacional.

Cuatro vecinos del sur de la Comunidad de Madrid han logrado una hazaña reservada exclusivamente para la élite. El equipo formado por dos vecinos de Pinto, Gonzalo Espejo y Francisco Hijazo, y otros dos de Valdemoro, Ángel García y Nilton Monteiro, ha batido el récord de España en la dura prueba de hyrox tras detener el cronómetro en 55 minutos y 20 segundos, más de un minuto por debajo de la anterior marca nacional. Lo lograron el pasado 30 de noviembre en una cita, celebrada en el Pabellón de Ifema de Madrid, en la que durante cuatro días se reunieron cerca de 20.000 atletas de todo el mundo.

 

Y es que, fiel al auge que está experimentando la disciplina en los últimos tiempos, hasta la capital se desplazaron deportistas de todas partes del globo como Alemania, Reino Unido y México. “Fuimos sin presión, casi como un hobby entre amigos, y eso nos dio una ventaja enorme”, resume Fran.

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Una competición que no deja de crecer

 

El hyrox nació en Alemania en 2017 como una competición de fitness accesible, medible y replicable en cualquier parte del mundo. Las normas son aparentemente simples, pero terriblemente exigentes: los participantes deben completar un recorrido de 8 km de carrera divididos en tramos de 1 km e intercalados con ocho estaciones de ejercicios funcionales de alta intensidad. Entre ellos se incluyen pruebas como empujar y arrastrar trineos, remo, burpees, zancadas con peso o los conocidos wall balls.

 

“Los movimientos son sencillos: empujar, tirar, cargar peso, correr. Eso hace que el 90% de la población pueda hacerlo en su versión amateur”, explica Nilton. La llegada tanto de deportistas profesionales como de aquellos menos experimentados ha permitido un crecimiento exponencial del Hyrox en estos años. Por ejemplo, en Madrid, la competición ha pasado de los dos días de celebración del año pasado a los cuatro en esta edición, mientras que en Londres ya se celebran eventos de hasta ocho jornadas. Incluso se habla abiertamente de su posible entrada en el programa olímpico a partir de 2032.

 

Para el grupo se trata de un deporte que “ha venido a ayudar a las personas a mantenerse saludable yendo un par de días por semana al gimnasio sin generar tantas lesiones como el crossfit”. El único problema es su precio, 130 euros la inscripción en el caso de Madrid: “No tenemos otros vicios como salir o beber, así que invertimos el dinero en esto que es lo que nos llena”.

 

Equipo de amigos

 

Competir juntos era un paso prácticamente obligado. Se conocían previamente tanto dentro como fuera del deporte, e incluso compartían el sabor agridulce de haber renunciado a acudir al Mundial de hyrox por motivos económicos. “Empecé a hacer deporte hace unos 15 años, pero nunca imaginé llegar hasta aquí”, reconoce Ángel García (1978), que proviene del mundo del running y es la cabeza pensante del equipo.  El valdemoreño compatibiliza su pasión por el deporte con su trabajo en el ayuntamiento de la localidad. Es la misma situación que la de Gonzalo Espejo (1993), que es enfermero y ha encontrado en el hyrox una forma de retomar el deporte de competición tras dejar el fútbol y el tenis. 

 

En cambio, para Nilton Monteiro (1976) el deporte es también su modo de ganarse el pan. El valdemoreño es un rostro conocido en el mundo del fitness que es especialista en carreras de obstáculos (OCR) y propietario de una cadena de gimnasios. También cuenta con su propio centro deportivo el pinteño Francisco Hijazo (1992), apasionado del hyrox y firme defensor de que “el deporte debe ser una herramienta de salud y de comunidad”.

 

A pesar de contar con edades muy diferente, la combinación les permitía participar en la categoría master 40. “La gente nos veía tan jóvenes a Fran y a mí que no sabían dónde competíamos, pero clavábamos la media. Eso, y que nosotros somos de los que trabajamos en silencio, hizo que el resto de equipos no nos tuvieran como una referencia, lo que al final se convirtió en una ventaja competitiva a nuestro favor”, reflexiona Gonzalo.

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Músculo, pero también cabeza

 

El equipo decidió su estrategia prácticamente a última hora, repartiendo las estaciones según las fortalezas de cada uno. “En un equipo de relevos no gana el más fuerte ni el más rápido, sino el que mejor se gestiona”, explica Gonzalo. Durante la prueba, fueron recortando diferencias con los favoritos sin llamar la atención. “Ellos tenían como referencia superar el récord de España, mientras que nosotros sólo nos fijábamos en el equipo que teníamos delante”, recuerda Hijazo.

 

Todo se decidió en los últimos wall balls. Mientras el equipo rival se veía ganador con una estación de ventaja, ellos decidieron apretar para pillarles. “Cuando vi el tiempo le grité a Fran que ni se le ocurriera soltar el balón”, rememora Ángel. El pinteño no lo hizo y completó las 100 repeticiones sin parar. La diferencia final fue de apenas diez segundos. “Cuando nos dijeron el tiempo, no nos lo creíamos”, admiten. La alegría estaba más que justificada: habían acabado como el cuarto mejor equipo masculino de la competición y habían firmado el récord de España.

 

“Si cualquiera de las cuatro patas hubiese tenido una mala gestión de sus dos pruebas, el resultado hubiese sido otro para todos”, reconocen. Porque la clave residió, sobre todo, en la confianza mutua: “En todo momento sabíamos lo que podía dar de sí la persona que teníamos al lado porque hemos entrenado y competido juntos muchas veces”.

 

Una confianza que se vio refrendada en sus resultados individuales durante la competición. Fran y Gonzalo acabaron en los puestos 19 y 36 de la categoría de 30 a 40 años, mientras que Ángel fue el 647 de la de deportistas con edades comprendidas entre los 45 y 49 años.

 

A por más

 

Los buenos resultados no han hecho que el equipo despegue los pies en el suelo, pero sí les ha servido como una inyección de ilusión renovada. A corto plazo, el objetivo es repetir experiencia en relevos y tratar de mejorar la marca. A medio, buscar la clasificación para el Mundial en pruebas individuales y por equipos. “Si esto lo hicimos casi sin planificar, imagina lo que podemos hacer entrenando juntos con un objetivo claro”, apunta Monteiro.

 

Los cuatro coinciden además en la importancia de acercar este deporte a su entorno más cercano. En febrero se celebrará una nueva edición de la Hybrid League, una carrera híbrida por parejas abierta a todos los públicos, con categorías amateur y pro. “Queremos que la gente de Pinto, Valdemoro y alrededores viva esta experiencia y descubra que el deporte puede ser una motivación para cuidarse”, concluye Fran.

 

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