
Hablar de marketing digital en torno a la ruleta online es, a estas alturas, referirse a un terreno con bastantes regulaciones encima. Especialmente en Europa, claro, aunque últimamente en Latinoamérica también se notan cambios importantes. Las campañas de ruleta en vivo, y esto parece fuera de discusión para las autoridades, se examinan bajo lupa, como si fueran auténtica publicidad de apuestas, no meras promociones. La European Gaming and Betting Association menciona que en 2023 la publicidad de casinos en vivo subió un 28% (que no es poca cosa, la verdad). Esto acabó llamando aún más la atención sobre el tema del cumplimiento, que ya era delicado.
Grandes nombres del sector digital como Google y Meta han actualizado sus reglas: piden licencias a los operadores, fijan límites geográficos y ponen trabas a campañas demasiado abiertas. De repente, se ha vuelto mucho más difícil llegar a audiencias amplias y hay estándares, algunos incluso un poco confusos, que van cambiando el juego tanto para anunciantes como para las propias plataformas.
Principales exigencias legales para campañas de juego
Todas las campañas de ruleta online y ruleta en vivo deben seguir la normativa de juego en vigor en el país donde se difunden. Licencias, zonas habilitadas, tipos de juegos autorizados… todo esto puede variar bastante de un país a otro. En España, por ejemplo, además de la Ley 13/2011, hay que prestar atención al Real Decreto 958/2020, que fija criterios concretos para la publicidad de apuestas.
Plataformas como Meta o TikTok no la ponen fácil: antes de lanzar anuncios hay que pedir permiso, y la segmentación es obligatoria, sólo adultos, nada de menores. Por otro lado, está prohibido usar creatividades que puedan crear confusión, saltarse información importante o apuntar a usuarios fuera de las áreas aprobadas. El tema de los datos tampoco pasa desapercibido.
Transparencia total es el objetivo, o al menos eso parece, tanto en la recogida de datos para leads como en cualquier uso publicitario de la información. Antes de publicar cualquier campaña, el equipo de marketing tiene la tarea, un tanto tediosa pero inevitable, de volver a confirmar con el departamento legal si cumple con los territorios admitidos, los horarios y las restricciones de cada canal.
Segmentación y mensajes: evitar errores graves
Dirigir campañas de ruleta online a menores está fuera de la ecuación, claro. La segmentación debe quedarse en mayores de 18 o de 21 años, dependiendo de dónde se lance la campaña. Excluir intereses infantiles y dejar de lado cualquier referencia, visual o textual, que resulte demasiado orientada a menores se ha vuelto casi obligatorio.
Se han visto ya bastante los avisos tipo “Solo para adultos” o “Juega responsablemente”, incluso en lugares poco destacados, se diría que es un estándar tácito entre las empresas más grandes. Sobre el contenido en sí, las autoridades no solo miran las promesas, sino cómo se presentan: nada de prometer ganancias fáciles o ligar la experiencia de juego a un cierto nivel social. Queda claro que mencionar el juego como solución financiera, contar historias de éxito milagrosas tipo “cambié mi vida con la ruleta en vivo”, o cualquier llamada insistente a apostar una y otra vez está en el punto de mira y puede costar caro.
Al contrario, parece recomendable (algunos dirían que indispensable) poner el acento en el entretenimiento y en la interacción, y dejar las reglas bien explicadas, sin rodeos. Un ejemplo: el uso de ruleta en vivo en campañas con bonos o tiradas gratis debe ir acompañado de los requisitos básicos de apuesta, tiempos, límites y cualquier restricción territorial.
Transparencia y gestión de datos personales
En todo lo referido a ruleta en vivo, dar acceso claro y casi inmediato tanto a términos como a condiciones ha pasado de ser un detalle a una obligación práctica. Cualquiera que haga clic en un anuncio debería encontrar allí mismo la información esencial: cómo funciona la promoción, cuáles son los premios, qué probabilidades existen o si hay limitaciones por usuario.
Hay un dato: según la Autoridad Nacional del Juego, las reclamaciones vinculadas a promociones poco transparentes subieron un 9% en 2022; no es trivial. Usar la ruleta en vivo para captar clientes potenciales o inscripciones requiere, sí o sí, que se respete la normativa específica de promociones y sorteos, además de pedir permiso expreso para fines comerciales.
El aviso de privacidad necesita decir con bastante claridad qué datos se piden, para qué, y durante cuánto tiempo se van a almacenar. Todo lo relacionado con cookies, píxeles y retargeting está bajo lupa extra: hace falta el clásico banner de preferencias y que todo esté en línea con el GDPR o la ley local, según el caso. En realidad, cualquier intento de hacer perfiles sensibles sin valorar antes los riesgos podría, más que nada, complicar mucho la vida a la empresa.
Influencers, canales y diferenciación de promociones
En los últimos tiempos, 2023 fue tal vez el pico de la colaboración con streamers y afiliados, aunque las campañas de ruleta en vivo suelen venir con condiciones añadidas. ¿El patrocinio? Tiene que quedar claro, sea en la descripción, sea en la propia imagen del directo.
Muchas veces, los contratos señalan que todo lo que pase en la ruleta durante la campaña se marque como publicitario y aparezcan avisos de juego responsable en pantalla. Plataformas como YouTube y Twitch han endurecido sus líneas rojas: no se puede mostrar dinero real o apuestas altas sin avisos claros y, a veces, ni así.
La llamada “landing” de la campaña tiene que enseñar la licencia, quién regula y facilitar el acceso a recursos oficiales para el usuario. ¿Dark patterns? Ni pensarlo: nada de “gira gratis” cuando en realidad hace falta hacer un depósito, aunque sea pequeño. Cada vez que se combina ruleta promocional con ruleta en vivo, los requisitos se multiplican, el marketing se trata, casi sin excepción, como publicidad de apuestas y se someten a las reglas más exigentes.
Jugar de manera responsable siempre es la prioridad
En todo esto de promover la ruleta en vivo online, el cumplimiento legal va de la mano de un mensaje claro de juego responsable. Operadores y anunciantes, se supone, tienen que asegurarse en todo momento de que las campañas buscan fomentar un entretenimiento consciente, dejando visible dónde pueden encontrar ayuda los que la necesiten y alejándose de cualquier incentivo al juego problemático.
Mantener esta línea parece ser la única vía para reducir los riesgos legales y, quién sabe, quizá también para proteger la reputación del sector y de los usuarios que participan en estas plataformas.

















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