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Pregom, un soplo de aire fresco

Agustín Alfaya Lunes, 15 de Diciembre de 2025 Tiempo de lectura:

Analizada en el número anterior la prensa local del sur de Madrid durante el larguísimo periodo de dictadura franquista, abordamos ahora los medios de comunicación pinteños que se crearon en el transcurso de esa ‘longa noite de pedra’.

 

El Punto de Pinto (años cuarenta)

 

Esta publicación parece ser que surgió en la postguerra española. Pero no se conserva ningún ejemplar, ni tenemos noticias de sus promotores, ni de la periodicidad, ni del número de páginas, ni del formato, ni de la tirada. La única referencia que tenemos de su existencia es la descripción que de esta publicación hicieron en el nº 9 (octubre 1991) de ZIGZAG los periodistas Valentín Bustos y Sonia Coronel: “Su contenido era eminentemente crítico y satírico, lanzando sus ataques contra animales imaginarios que representaban al poder del momento”.

 

Los dos periodistas basaron esta descripción en testimonios orales. Pero con una censura tan implacable como enfermiza es muy improbable que pudiese existir en los años cuarenta, salvo en la clandestinidad, una publicación “crítica y satírica con el poder”.

 

Pregom (1963-1964)

 

Felizmente hemos podido tener acceso a los ocho números de la revista Pregom, única colección completa que conserva y custodia uno de sus creadores, Félix Pérez.

 

[Img #42721]

 

Pregom fue creada en marzo de 1963 por un grupo de jóvenes que se reunían en el Hogar Parroquial. La cabecera Pregom, con ‘m’, tenía un sentido bisémico pues inducía a pensar en pregón, esto es, anuncio o noticia que se hace a viva voz para conocimiento de todos, pero en realidad era la unión de las iniciales de los nombres de los seis fundadores. Uno de ellos, además del citado Félix Pérez, fue el que luego sería un gran empresario, Francisco Castro Sainero, presidente del Grupo Egido.

 

Aunque se hacía en la parroquia, no era una publicación clerical. Ellos mismos lo niegan en su primer editorial: “Al hacer el periódico en el Hogar Parroquial, algunos pueden pensar que Pregom huele a curas, sotanas negras o beatería, pero nada de eso, solo huele a juventud”.

 

Desde luego, la revista tenía “más crítica de la que parecía”, comenta Castro, por ello fueron “llamados al orden” por el secretario del Ayuntamiento, Florentino Castañeda, un hombre del régimen, “que nos acusaba de promover ideas revolucionarias”.

 

De periodicidad mensual, tenía 8 páginas y una tirada de 150 ejemplares que vendían a tres pesetas a la salida de la misa dominical. También incluían unos pocos anuncios publicitarios. Con los beneficios, sufragaban los gastos del salón parroquial donde se reunían para confeccionar la revista con la anuencia del párroco Tomás Álvarez.

 

Había información eclesial, pero, sobre todo, se informaba de los problemas juveniles en secciones como “Los jóvenes dicen sus cosas” o “Solo para hijas mayores de 16 años”, en la que, con algún atrevimiento para la época, se trataban cuestiones morales y sexuales.

 

En la sección “Pinto, kilómetro 0” se daban noticias locales de todo tipo. Allí hablaban maravillas del toreo de Valentín Granados, “cuyo arte y desplante ―comentaban― nos recuerda nada menos que al gran diestro de Vitigudino”, es decir, ‘El Viti’, uno de los más importantes toreros del siglo XX.

 

Pregom dio la palabra a los jóvenes, que pudieron expresarse libremente dentro de los parámetros entonces posibles. Dejó de publicarse a finales de 1964.

 

La Voz de la Juventud (1972)

 

Fue una efímera revista artesanal, confeccionada por jóvenes de 16 años. Como Pregom, pero sin llegar a tener su consistencia, se confeccionaba en el salón parroquial “como una actividad más de las muchas que entonces promovía el párroco don Justino, que era un hombre de mente muy abierta”, cuenta Carlos Aguado, uno de los redactores de La Voz. Y añade que los “contenidos respondían a las inquietudes de los jóvenes de aquel momento”. 

 

La tirada era limitada, destinada, sobre todo, al entorno del club juvenil. Sólo sacaron un número, pero los mismos jóvenes cuatro años después, en los prolegómenos de la transición democrática, sacarán una nueva revista: En Marcha, de la que hablaremos en el próximo número.

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