En los últimos años, el Feng Shui se ha convertido en una tendencia decorativa para el hogar y el espacio de trabajo, pero esta técnica oriental es, además, una ciencia milenaria para canalizar la energía y aportarnos estabilidad.
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Con el aumento del teletrabajo y las medidas para reducir el riesgo de contagios de coronavirus, la pandemia de la covid-19 ha obligado a miles de personas a hacer de su casa el lugar donde más tiempo pasamos: no solo descansamos, ahora es también nuestro lugar de ocio, nuestro rincón para hacer deporte y nuestro sitio de trabajo.
Es por ello que los expertos recomiendan el Feng Shui (Feng significa viento y Shui, agua) para favorecer la calma y sentirnos cuidados y protegidos en nuestro propio hogar. Y no, el Feng Shui no es fetichismo, ni objetos chinos por la casa, ni poner todo en blanco y negro: se trata de crear equilibrio, de armonizar el ambiente para favorecer el propio bienestar.
Para crear este equilibro, una de las tareas más importantes es elegir una acorde gama de colores. Según la astrología china, los elementos de la naturaleza -fuego, tierra, metal y madera- se relacionan con un color determinado que ejerce gran influencia sobre el universo. Aplicados al mobiliario y decoración del hogar, además de aportar una estética y armonía visual a las estancias, los colores del Feng Shui pueden mejorar nuestro estado de ánimo y llenar nuestra casa de buenas energías.
¿Qué colores debo elegir para mi casa?
Los colores que deben predominar en la sala dependerán del uso de la estancia y siempre será importantísimo contar con una buena fuente de luz y aprovecharse de ella. “En el dormitorio, por ejemplo, los tonos relajantes como el azul y el verde son los ideales para favorecer el suelo. También pueden utilizarse colores menos fríos, como el rosa o los tonos tierra y maquillaje”, explica la interiorista Isabel Sánchez. Sánchez también recomienda evitar los estampados y colores estridentes en la ropa de cama y elementos de decoración, escogiendo en su lugar tonos lisos y cálidos que aporten “orden y armonía”.
La habitación o despacho donde trabajemos, uno de los epicentros de la casa para muchas personas en esta época de pandemia, debe estar vestida de tonos beige combinados con verdes (el color que simboliza la naturaleza, abundancia y vitalidad) o azules claros que den paz. “Se trata de introducir una atmósfera placentera”, explica la experta. En cuanto al baño, deben predominar los colores fríos como el azul, turquesa o verde claro que simbolizan la pulcritud y recuerdan al agua. “En definitiva, e trata de realizar pequeños cambios con los que podemos transformar nuestra vida y sentirnos bien en muy poco tiempo”, apunta esta asesora.

















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