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Un pinteño en el Circo del Sol

Sonia Gómez Mas Jueves, 24 de Octubre de 2019 Tiempo de lectura:

El diábolo de Daniel Blasco gira ahora para la gran compañía circense.

 

[Img #23584]“Un sueño hecho realidad”, eso es lo que ha logrado conseguir Daniel Blasco. El pinteño, conocido artísticamente como Daniel Diabolo, llevaba más de 20 años dedicándose profesionalmente al arte del diábolo y ahora por fin ha alcanzado una meta que parecía lejana: trabajar en el circo más famoso del mundo.

 

Tras trabajar en diferentes producciones y festivales aquí en España e incluso vivir una temporada en Alemania y pasar por el programa Got Talent, donde pudo mostrar su talento en prime time, ahora el pinteño trabaja en el espectáculo para el MSC Cruceros de Cirque du Soleil. “Vi la oferta vacante y no dudé en mandarles mi currículum”, explica el artista. Tras valorar su perfil la producción tuvo claro que querían contar con él para su espectáculo.

 

El día a día del pinteño transcurre ahora en el medio del mar. A bordo de un crucero, participa con un elenco de 16 artistas y 7 miembros del equipo técnico en dos espectáculos diarios organizados para el deleite de los pasajeros. “Trabajamos seis días a la semana y tenemos dos espectáculos por día de 45 minutos cada uno”, explica Blasco. Cada uno tiene atmósferas muy diferentes. En uno de ellos, Daniel participa como parte del elenco protagonista del show, con un número a dúo junto a otro compañero. En el otro, forma parte del reparto global. “Cuando no somos protagonistas del show ayudamos a realizar al montaje, facilitamos la entrega de objetos a los malabaristas, ayudamos al acróbata…”, cuenta.

 

Blasco asegura que además del trabajo como malabarista se emplean también muchas horas en la labor actoral. “La interpretación y el baile son partes fundamentales del show. La tónica del Circo del Sol es crear espectáculos narrativos en los que todos los números son parte de una historia y tienen un significado. Cada escena conduce la historia hacia delante. No es un show de variedades en el que un número no tienen nada que ver con el siguiente, sino que todo está entrelazado.”

 

El resto del tiempo lo pasan entrenando en el gimnasio del barco, ensayando o en las largas sesiones de maquillaje previas a salir a escena. “El ritmo diría que es intenso pero digno, es decir, nos cuidan lo suficiente como para tener energía y concentración para que todo salga lo mejor posible. Estoy muy contento con la experiencia”.  

 

Lo más complicado para él es la vida en el barco. Se hace duro no pasar un día completo en tierra y se ha de tener mucha fortaleza mental para ello. “La oferta de vida es muy limitada dentro del buque pero tenemos que aprender a quedarnos con lo bueno que tiene y saber lidiar con la parte negativa”, explica Blasco.

 

Y es que a pesar de ser un espectáculo “pequeño” dentro de lo que suelen ser los shows del Circo del Sol, en el crucero cuentan con todo el equipo profesional de la compañía. Tienen una pantalla panorámica que rodea todo el escenario, luces robotizadas por todos lados, laseres, un ascensor que se convierte en escalera, todo tipo de máquinas de humo y bruma, motores que se desplazan, y un escenario giratorio. “Todos los elementos que se le puede pedir a una producción de alta calidad dentro de lo que abarca un espacio en el que caben 350 personas”.

 

 

 

Pinto en el corazón | Aunque lejos de casa, el artista pinteño recuerda sus inicios y alaba la labor de asociaciones como el Taller de Teatro de Pinto o Frente Malabar que “hacen mucho por la cultura local y el arte”. A ambos agradece su constancia y contribución y asegura su trabajo consigue que se impulsen carreras como la suya. Ahora que ha conseguido llegar a un punto tan alto dentro de su disciplina, quiere lanzar un mensaje a las nuevas generaciones de artistas: “siempre existe un hueco para las personas que se dedican a algo minoritario y poniendo empeño y trabajando de forma disciplinada se pueden conseguir cosas como esta. Es una cuestión de confianza en uno mismo y amor por lo que se hace”, concluye Blasco.

 

Respecto a su futuro tiene claro que seguirá dedicándose a las artes escénicas, bien sea formando parte del elenco circense o aplicando su carrera de marketing al sector. Daniel acaba de terminar su carrera como publicista y asegura que, aunque ahora disfruta de este momento, no le importaría volver a la oficina en unos años para seguir trabajando en la otra parte de esta industria: la de gestión, creación de conceptos y contenido, dirección artística, contenido, promoción de eventos…

 

De momento el pinteño sigue navegando y haciendo disfrutar al público de su espectáculo. Blasco asegura que disfruta de ello como si fuese lo último que fuese a hacer “aunque estoy seguro de que es solo el comienzo de mi oportunidad de trabajar como artista en los escenarios”.

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