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Ana Encinas
Lunes, 24 de marzo de 2014

Premio europeo para el CEIP Ventura Rodríguez

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El colegio Ventura Rodríguez ha resultado galardonado con el Premio Europeo eTwinning 2014 en la categoría Lengua Española gracias al proyecto “¿Conoces este cuento?”. Aunque el colegio viene participando en eTwinning desde 2005, esta es la primera iniciativa que desarrollan en español.

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[Img #8145]El proyecto fue impulsado por Javier Arias, docente del centro ciempozueleño, y contó con la participación del centro escolar G. Nebbia (Italia) y del Agrupamento Vertical de Escolas de Aljustrel (Portugal). Para obtener el premio antes fue necesario lograr el Sello de Calidad Nacional, reconocimiento que consiguió al alcanzar la excelencia en los indicadores exigidos, tales como: innovación y creatividad pedagógicas, integración del proyecto en el plan de estudios, colaboración entre los centros escolares asociados, el uso creativo de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación), la durabilidad y transferibilidad y los resultados y beneficios.

Cuando los tres centros participantes en “¿Conoces este cuento?” alcanzaron el Sello de Calidad Nacional en sus respectivos países, automáticamente, el proyecto logró el Sello de Calidad Europeo. Este reconocimiento internacional ya abría la puerta para optar al premio europeo eTwinning 2014, que finalmente ha obtenido en la categoría especial de promoción de la Lengua Española, patrocinado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y que recogerá en Bruselas el próximo mes de abril.

“¿Conoces este cuento?”
| El proyecto comenzó, en palabras de su coordinador, como un desafío. Había que trabajar con alumnos de edades muy diferentes: los alumnos de Portugal cursan Educación Infantil, los italianos segundo ciclo de Educación Primaria (8-9 años) y los alumnos del Ventura Rodríguez estaban en sexto de Primaria (11 años). Su objetivo era fomentar las competencias comunicativas y lingüísticas de los estudiantes integrando las TIC e introduciendo un cambio en las prácticas pedagógicas habituales.

La idea inicial era escribir un cuento y, posteriormente, ilustrarlo. De esta forma, los alumnos se introducirían en la tradición popular de cada uno de los países desde un enfoque multidisciplinar, al integrar diferentes áreas del currículo: Lengua y Literatura, lenguas extranjeras, enseñanzas plásticas, Geografía e Historia y, más tarde, Música.

La primera historia que abordaron fue la leyenda de San Jorge, patrón de Italia, pero muy arraigada también en algunas partes de España. Los alumnos de Ciempozuelos se encargaron de escribir la historia, los italianos dibujaron y los portugueses colorearon. Sin embargo, fueron los propios alumnos quienes se preguntaron: “¿cómo lo van a leer los más pequeños?”. Y de los  ellos surgió la idea de realizar un audio que grabaron en una cinta de casette. “La calidad era mala, pero gracias a esta idea ya podíamos empezar a incorporar las TIC”, narra Javier Arias.

El docente se muestra satisfecho de haber roto el concepto de “aprender sólo en el cole”, ya que los alumnos continuaban en casa con el proyecto y hablaban con los alumnos de los demás centros participantes a través del ordenador. Esto posibilitó el acercamiento de los niños a Europa, estrechando los lazos de cooperación y amistad e introduciendo la diversidad cultural y lingüística como valor enriquecedor.

Para Arias, “la escuela se encuentra, entre otros desafíos, con la necesidad de enseñar a aprender en una sociedad que cambia vertiginosamente” y es partidario de dotar a los alumnos de recursos individuales e interpersonales “que les permitan enfrentarse a esos retos con autonomía, activando sus conocimientos y destrezas”. Además, el coordinador aboga por un cambio metodológico “mediante el cual los alumnos tomen protagonismo auténtico y se plasme en prácticas educativas innovadoras”.

El profesor como mediador
| El segundo cuento fue “Garbancito”, escogido por los propios alumnos del Ventura Rodríguez por los valores de igualdad que transmite. Esta decisión del alumnado viene a reflejar el posicionamiento de Javier Arias frente al aprendizaje, dejando de ser el profesor el destinatario del trabajo del alumno y “pasando a ser un mediador y facilitador del aprendizaje, un organizador y mediador del encuentro del alumno con el conocimiento que ahora se crea”.

En este cuento ya se incorpora la grabación y edición del audio por ordenador y se añadió la música, interpretada por los alumnos y ensayada en horario extraescolar. El trabajo, según el profesor, ha sido “activo, de investigación y ha conllevado una mayor implicación personal del alumnado, pues le ha resultado más motivador y funcional asumir los objetivos como propios”, cambiando de esta manera su percepción de la actividad escolar. “Hemos logrado crear una situación de comunicación auténtica”, señala Arias.

Etwinning ha habilitado una plataforma virtual a través de la cual los alumnos y profesores de los tres centros han podido comunicarse durante la elaboración del proyecto: TwinSpace. Ahí, a modo de panel digital, cada niño ha tenido la oportunidad de aportar sus ideas en la elaboración de cada cuento.

Alberto, por ejemplo, proponía que “el narrador podría ser una chica de la otra clase. Garbancito, una voz aguda. Los padres nosotros. El gato cuando le pongamos el sonido que lo haga Jordi el de nuestra clase igual que la vaca”. Por su parte, Jordi proponía que “cuando Garbancito va a comprar el azafrán, podríamos poner el sonido de la caja registradora”. Al finalizar, ellos mismos se encargaban también de evaluar los resultados: “cuando he escuchado las músicas de Garbancito me he emocionado”, relató Riccardo. “Me ha gustado mucho hablar en español”, manifestó Simone tras poner voz a Garbancito.

El tercer cuento del proyecto fue “Corre corre, calabaza”, de la tradición portuguesa. Sin embargo, no terminó aquí la colaboración entre los tres centros.

Han realizado conjuntamente actividades por el Día del Libro, una wiki (página web que puede ser elaborada y editada por los usuarios), han trabajado juntos en la Semana Cultural y hasta han realizado una lectura de El Quijote entre los alumnos. También han tenido oportunidad de realizar un una videoconferencia al trimestre y, a final de curso, procedieron a un intercambio de “cajitas” con los materiales utilizados.

Este curso continúan con el proyecto los mismos centros, aunque su nombre esta vez es “Érase una vez un castillo”. Es también en español y está centrado en la Edad Media.

Proyecto a nivel europeo y colaboración | El colegio lleva participando en la iniciativa eTwinning desde 2005, cuando Javier conoció la iniciativa a través de la prensa. “De casualidad leí una noticia en el periódico y decidí que podíamos participar”, aunque hasta ahora siempre lo habían hecho con proyectos en inglés.

Según el profesor, eTwinning “nos permite integrar la ciudadanía europea y la riqueza lingüística y cultural de Europa”. Tal es así que  en las primeras actividades, aparte de realizar un juego para que los alumnos se conozcan, éstos presentan a los participantes extranjeros su colegio y su pueblo. Otras veces, les toca buscar información acerca del país y la localidad de los otros para después mostrarles los resultados de la investigación a sus compañeros de otros lugares.

“Los alumnos van a vivir en un contexto nuevo, la Unión Europea, y como ciudadanos europeos crecerán y se formarán como personas”, por lo que es importante “ampliar horizontes y derribar fronteras”, considera Arias. Por otro lado, está convencido del desarrollo profesional y personal del profesorado porque “supone compartir experiencias profesionales, establecer lazos de colaboración e intercambiar ideas y prácticas pedagógicas”.

La entrada en este tipo de proyectos es, en principio, simple: basta con tener una idea y lanzarla para que otros centros se unan o bien unirse a uno ya creado. Sin embargo, el proceso exige cierto sacrificio si se quieren obtener buenos resultados. “La base es que  el proyecto esté claro”, confiesa. Y admite que antes hay que cuadrar bien los horarios, las horas que se le dedicarán, delimitar los plazos de las actividades y fomentar la buena comunicación entre los profesores, “respetando las circunstancias, necesidades y peculiaridades de cada grupo escolar”. Aún así, reconoce que “la disposición y el entusiamo de los profesores ha sido determinante en el éxito del proyecto eTwinning”, convirtiéndolo en un “fantástico medio de desarrollo profesional y personal” que ha dado también la oportunidad a las familias de participar activamente “en un proyecto compartido con sus hijos e hijas” que cuenta con el compromiso de toda la comunidad educativa.

Dicen que "la vida se mide no por las veces que respiras sino por los momentos que te dejan sin aliento". Eso es lo que vengo a contar hoy, uno de esos momentos, gracias a Etwinning.

Hace unos días recibimos de nuestros compañeros italianos los dibujos de la leyenda de San Jorge. Nuestra tarea consistía en añadirle un texto a cada dibujo hasta completar la historia.

Puesto que trabajamos por grupos en diferentes fases del proyecto, encomendé dicha tarea a un grupo de seis alumnos. Seis alumnos en torno a una mesa con su profesor. No debería suponer nada especial, pero lo fue. Fue uno de esos momentos inolvidables que reconfortan.

La calidad de los textos escritos por mis alumnos, muestra de su interés y su esfuerzo, unido a su imaginación en el proceso creativo, su implicación en la puesta en común (su actitud de escucha activa, su aceptación de las opiniones de los demás en búsqueda de un texto común, su valoración de todas las aportaciones, su humildad y su generosidad al aceptar las opiniones de los demás, el consenso en la toma de decisiones...). Todo ello se convirtió en un momento mágico.

Los maestros estamos habituados a actuar a menudo como vigilantes de seguridad, guardias de orden público, médicos, psicólogos, bomberos,... incluso como conductores de un autobús cuyo volante siempre manejas tú mientras los pasivos pasajeros/alumnos viajan tan cómodos como pasivos. Sin embargo, el viernes me sentí Maestro. Cómo no compartir estas emociones.

Gracias chavales, gracias Etwinning.

Javier Arias Bonel

CEIP Ventura Rodríguez



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