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Ana Encinas
Miércoles, 22 de enero de 2014
Daniel Aragonés, autor de ‘Tres ochos//88,8’

“Marcamos un nuevo comienzo y el punto de partida es el desengaño”

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J. Daniel Aragonés (Almuradiel, Ciudad Real, 1979) presenta el 24 de enero ‘Tres ochos//8,88’ en el Centro Trilce de Pinto (calle Empedrada, 16) a las 19.30 horas.

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Daniel Aragonés que se define como “polifacético desde temprana edad”, se expresa a través de la literatura y la música. Tras su primera novela 'Basura no compartida' (Alfasur, 2012), publica ahora ‘Tres ochos//8,88’ en colaboración con Carlos Rodón, encargado de las ilustraciones.  En palabras de Aragonés, Rodón “ha bordado esa visión apocalíptica que viaja entre las estrofas de ‘Tres ochos//88,8’. Ha creado la atmósfera perfecta. Sus imágenes son la otra mitad del viaje”.


¿Desde cuándo empiezas a plasmar tus reflexiones en papel y cómo tomas la decisión de publicarlos?
De niño llenaba cuadernos con palabras y dibujos, garabatos, frases sueltas, emociones sin identificar. Luego, a través de la música, empezaron a cobrar sentido. Después apareció Sonia [su pareja] y me animó a sacar los poemas y la prosa -llamémosles pensamientos irreverentes- a la calle. Ahora sólo sé que no puedo parar, lo hago por necesidad. Me gusta escribir y aprender.
 
¿Cómo es tu proceso de escritura?
Suelo ponerme música y relajarme. Casi siempre por la tarde y hasta que llega la noche. Frente al ordenador. Una buena cerveza suele ayudar. El resto acude solo. A veces me dejo socorrer por los cuadernos de batalla, esos lienzos que recogen las emociones y las encierran entre frases. La música siempre es el hilo conductor, el canal, la droga. Pero no siempre es así, las musas son caprichosas…
 
[Img #7642]Has definido Tres ochos como “recopilatorio de pensamientos irreverentes”, ¿es esa irreverencia una crítica o una defensa frente a la sociedad?
Las dos cosas. Al principio era una crítica compartida con colegas. La irreverencia era una forma de vida. Con el tiempo, esas ideas críticas e irreverentes que compartía sin prestar atención a las consecuencias, se volvieron contra mí. Es difícil vivir en el interior de un problema pensando de la manera en que lo hago. Me defiendo de lo vulgar, de la mediocridad, de los mediocres y de la sinrazón que nos gobierna. Y así lo plasmo, como un ataque defensivo.
 
¿Qué tipo de literatura te inspira?
Me inspira mucho Bukowski, el que más. De todas formas, soy bastante raro leyendo, no me dejo atrapar fácilmente. Los personajes atormentados son mi pasión. Me atrae la sangre, las historias tristes y los momentos ácidos cargados de humor. Soy más lector de autores que de géneros. Busco hasta encontrar.
Con la poesía soy distinto. Siempre estoy leyendo poesía, de todo tipo. En cuanto selecciono un buen poemario lo devoro, desgrano las emociones y me baño en ellas. Leer poesía es especial, sobre todo si conectas líricamente con el mensaje. Leer un buen poema alimenta el alma.
 
88,8 destila un tono muy personal y un estilo reconocible ¿consideras adecuado hablar de ‘nueva generación poética’ desencantada y visceral?
Existe la generación del desencanto, y está plagada de visceralidad. Esta época está marcando un nuevo comienzo, y el punto de partida está siendo el desengaño. La suma de factores grita sin parar.

¿Qué parte del libro te resultó más difícil escribir?
Ninguna. Lo he sudado a partes iguales.
 
¿Qué te has dejado fuera de 88,8?
Muchas cosas que no conocía.
 
Expresa Alejandro Castroguer en el epílogo que tu poesía es difícil de digerir. ¿Es nuestra realidad tan apocalíptica?
Todo depende del ángulo de visión, y el mío muestra una realidad muy dañada. Igual soy raro, no sé. Debe ser que mis ojos se clavan en los rincones más oscuros y tétricos. Veo una realidad lóbrega, terrorífica y repleta de carroñeros. No puedo dar la espalda a la realidad, veo lo que veo, siento lo que siento. Y así lo expreso. ¿Se puede escapar? SÍ.

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1 Comentario
Fecha: Jueves, 23 de enero de 2014 a las 07:56
Jairo
Que entrevista más chula. Me ha gustado mucho.

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