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Carlos Lapeña Morón
Domingo, 18 de marzo de 2012

Disiento, disienta

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El caudal de opiniones que provocó el artículo de Ignacio Bosque sobre el uso sexista del lenguaje y la invisibilidad de las mujeres, publicado por El País el 4 de marzo y suscrito por 26 miembros de la RAE, me parece lógico, oportuno e ilustrativo.

Si opinar es saludable, disentir es más saludable, en cualquier ámbito de la vida, porque exige tener ideas y argumentos para expresarlas; el intercambio de argumentos es lo que enriquece a las partes y saber escuchar es tan valioso como saber expresar. Lo echo de menos en esta sociedad nuestra, donde la crítica adopta la forma de insulto y de marketing con igual desparpajo, en esta sociedad tan dada a emitir mensajes dirigidos a quienes ya los esperan y desean y, por tanto, no los necesitan más que para reafirmarse en su postura. Lo echo de menos en los medios de comunicación, definitivamente ajenos a la objetividad informativa, en los mítines de las campañas electorales, que se han convertido en ceremonias de autoafirmación más cercanas al funcionamiento de una secta que al de un partido político, en la mayoría de las tertulias y los debates, donde los interlocutores hablan con el eco de las siglas y las ideologías a las que están vinculados.


El texto de Ignacio Bosque exponía, entre otras cosas, la distinción que se ha se hacer entre género gramatical y género sexual, y apuntaba que la corrección política no puede, ni debe, ser tan exagerada que convierta nuestro idioma en otro distinto, entre otras cosas porque las imposiciones no se llevan bien con la lengua. Partía del análisis de nueve guías editadas al respecto por varias instituciones y sindicatos, y durante días fue completado con otros, muchos, comentarios, a favor y en contra, en diferentes medios.


Ha sido bonito -sí, bonito-, leer y escuchar los argumentos en uno y otro sentido, hasta comprobar que, como en las buenas novelas, no hay una única solución, una única postura acertada, no. Con las piezas de ese gran puzzle que es la opinión plural razonada, cada uno -y una- deberá configurar su propia postura. Así es y así debe ser, por muchas guías que se publiquen sobre el uso más y mejor de cualquier tema, temo.


Carlos Lapeña es escritor.

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