Mientras el presidente de la Federación Española de Ciclismo,
Juan Carlos Castaño, ha comentado que su organismo "acata pero no comparte
la sanción", el impresentable presidente de la Unión Ciclista
Internacional, Pat McQuaid, declaró con su hipocresía y estulticia habituales a
'La Gazzetta dello Sport' que "es un día triste para nuestro deporte.
Algunos podrían pensar que hemos ganado, pero esa no es la verdad, en absoluto.
Cuando se habla de dopaje nunca hay un ganador. Cada caso, con independencia de
sus características, siempre es un caso inaceptable".
Inaceptable es que un corrupto como MacQuald, expulsado símbolo de rapiña y actitudes hitlerianas, sea presidente de un organismo deportivo internacional. El razonamiento de MacQuald es propio de un régimen nazi. Con un fulano así presidiendo la UCI, el ciclismo como deporte no tiene sentido.
Además, es un hipócrita. Según la web "historia del ciclismo", McQuaid en 1976, utilizando un nombre falso, se saltó la prohibición de competir en Sudafrica por el Apartheid, por lo que fue sancionado por el COI a no poder participar en los Juegos Olímpicos.