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Agustín Alfaya
Miércoles, 27 de febrero de 2019

8 de marzo: la historia comienza ahora

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El machismo es una lacra de dimensiones universales que ha mantenido su vigencia desde los tiempos más remotos. Sólo en la actualidad -y sólo en occidente- se vislumbran luces que parecen conducir a una insólita fraternidad de géneros que supere el atávico pasado.

Pero todo cuelga de un fino hilo. Si bien es cierto que los tiempos han cambiado, algunos hechos no permiten considerar el destierro definitivo de la misoginia que pervive enquistado aún en el mundo del deporte y de muchas esferas del reconocimiento público. Pervive dentro de las casas, en muchas relaciones de pareja y en muchísimos modelos de consumo.   

El discurso misógino se ha mantenido a lo largo de los siglos con distintas argumentaciones. No importa que hablemos de la antigüedad, de la Edad Media, del siglo XVI o de los primeros años del siglo XX, el enfrentamiento que se plantea entre un mundo masculino y superior y uno femenino e inferior, destinado a la resignación y la obediencia, ha sobrevivido a las guerras y las estéticas. Y nos revela con cuánta energía se ha combatido el derecho de la mujer a ser un ser humano completo, a empoderarse y tener la posibilidad de cambiar la faz del mundo como la han tenido y tienen los hombres.

Preclaros personajes de la filosofía, de las ciencias y de las artes españolas y mundiales se han retratado como seres de un machismo atroz y severo, dejando plasmados sus infames y estrechos pensamientos sobre esta cuestión. Pensamientos que ponen de relieve el oscurantismo, la mezquindad y la cerrazón de estos personajes, pero que también arrojan una potente luz sobre el machismo ínsito en lo más profundo de las conciencias desde los albores de la humanidad.

Hace unos meses y con motivo del Día de las Escritoras organizado por la Biblioteca Nacional, la periodista Esther A. Muñoz publicaba un artículo en el que repasaba el mundo misógino literario. Ampliando más el foco, a continuación ofrecemos unas pocas perlas que ilustran la mirada masculina sobre la mujer, una mirada que siempre ha sido de dominio, practicada con una insolencia insufrible a ojos de hoy.

Sirvan estos ‘pensamientos’ de personajes ilustres y relativamente contemporáneos -que nos pueden dar una idea aproximada de qué pensaban sobre esta cuestión las gentes no letradas- para conocer de dónde vienen tan tenebrosas visiones, de qué oscuridad y desdén, del silencio estremecedor que todavía -aunque parezca lo contrario- no se ha disipado.

Severo Catalina: “Prepárese a la niña para ser mujer y no para ser hombre (…). La buena educación las enseña a ser humildes y a creer, a resignarse y a esperar”. ‘La mujer’, 1858.

Mª del Pilar Sinués: “La instrucción de la mujer debe estar reducida únicamente a sentir, amar a su esposo y a sus hijos y a saber educar a sus hijas para que sean lo que ellas deben ser: buenas esposas y buenas madres”. ‘El ángel del hogar’, 1859.

Leopoldo Alas ‘Clarín’:Uno de sus pruritos de la ilustre dama [se refiere a la Pardo Bazán] consiste en mezclar hombres y mujeres para codearse en Academias, Ateneos y Universidades (…) Quiere  que las jóvenes púberes vayan a la cátedra con los aspirantes a bachilleres y aun con los aspirantes a licenciados”. ‘Palique’, 1894.

Alejandro Pidal y Mon (ministro de Educación, 1904): “El feminismo pretende sustraer a la mujer a la educación maternal para entregarla al brazo laico y secular del Estado que la sumerja en una de esas escuelas mixtas en que la promiscuidad de sexos y la ausencia de todo pudor les ha merecido el nombre gráfico de porquerizas”.

Gregorio Marañón:La mujer está hecha para el amor y la maternidad, pero no para intervenir en las luchas sociales, ni para cambiar el curso de las cosas con las creaciones de su cerebro”. ‘Psicopatología del donjuanismo’, 1924.

José Ortega y Gasset: “La personalidad de la mujer es poco personal, o dicho de otra manera, la mujer es más bien un género que un individuo” (…) “El oficio de la mujer es ser el concreto ideal del varón. Nada más, pero nada menos (…). De suerte que la mujer es mujer en la medida que es encanto o ideal”. (…) “Si el varón es la persona racional, la fémina es la irracional” (…) “En la presencia de la mujer presentimos los varones inmediatamente una criatura que, sobre el nivel perteneciente a la humanidad, es de rango vital algo inferior al nuestro (…) La mujer nos hace felices y es feliz ella misma sintiéndose débil. En efecto, sólo un ser inferior al varón puede afirmar radicalmente el ser básico de éste” (años 1923, 1924, 1927 y 1957).

Edmundo González Blanco:Comete un error el hombre que no mira a su compañera como un animal doméstico y a ratos salvaje a quien es necesario encerrar, pegar, alimentar, proteger y compadecer”. ‘La mujer según los diferentes aspectos de su espiritualidad’, 1930.

Valle-Inclán (entrevista en ‘El Sol’, 20 noviembre 1931): Periodista: “¿Y qué papel les asigna a las mujeres en la nueva España?”. Valle-Inclán: “A las pobres se les puede hacer únicamente la justicia de la conocida frase de Schopenhauer. ¡Y ahora ya ni siquiera tienen los cabellos largos! En la presente civilización no tienen nada que hacer las mujeres”.

Antonio Vallejo-Nájera: “A causa de su debilidad mental, el psiquismo femenino tiene muchos puntos de contacto con el infantil y el animal”. ‘Investigaciones psicológicas en marxistas femeninos delincuentes’, 1938.

Pilar Primo de Rivera: “Las mujeres nunca descubren nada. Les falta, desde luego, el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar mejor o peor lo que los hombres han hecho”. ‘1º Consejo Nacional del SEM’, 1943.

José Mª Pemán: “La mujer no fue creada para razonar, analizar, juzgar, lo fue para otras cosas: para la compañía del varón -“no es bueno que esté sólo”- y para la vida del hijo -tendrás hijos con dolor”-. Es decir, siempre para el amor, para el amor como dolor o como placer”. ‘De 12 cualidades de la mujer’, 1947.

Textos legales:

Ley de Instrucción Pública de Claudio Moyano, 1857:

“Art. 5: En las enseñanzas elemental y superior de las niñas se omitirán la Agricultura, la Industria, el Comercio, la Geometría (…) reemplazándose con labores propias del sexo, elementos de dibujo aplicado a las mismas labores, ligeras nociones sobre higiene doméstica.

Art. 194: Las maestras tendrán la dotación respectivamente de una tercera parte menos de los señalados a los maestros”.

Contrato de maestras en 1923:

“La señorita (tal) acuerda con el Consejo de Educación de la Escuela:

1. No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.

2. No andar en compañía de hombres.

3. Estar en su casa entre las 8 de la tarde y las 6 de la mañana.

4. No pasearse por heladerías del centro de la ciudad.

5. No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin el permiso del presidente del Consejo de Delegados.

6. No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.

7. No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encuentra a la maestra bebiendo cerveza, vino y whisky.

8. No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o su padre.

9. No vestir ropa de colores brillantes.

10. No teñirse el pelo.

11. Usar al menos dos enaguas.

12. No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.

13. No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios”.

Código Penal de 1944 (artículo vigente hasta 1963):

Art. 438: El marido que, sorprendiendo en adulterio a su mujer, matare en el acto a los adúlteros o a alguno de ellos o les causare cualquiera de las lesiones graves, será castigado con la pena de destierro. Si les produjere lesiones de otra clase quedará exento de pena.

Estas reglas son aplicables en iguales circunstancias a los padres respecto a las hijas menores de 23 años y sus corruptores, mientras aquellas vivieran en la casa paterna”.

Código de Comercio de 1885 (el artículo tuvo vigencia hasta 1973):

“Art. 9: La mujer que al contraer matrimonio se hallare ejerciendo el comercio, necesitará la licencia de su marido para continuarlo”.

Código Civil de 1889 (artículos vigentes hasta los años sesenta y setenta del siglo XX):

“Art. 22: La mujer casada sigue la condición y nacionalidad de su marido.

Art. 57: El marido debe proteger a la mujer, y ésta obedecer al marido.

Art. 58: La mujer está obligada a seguirá su marido donde quiera que éste fije su residencia”.

Art. 59: El marido es el administrador de los bienes de la sociedad conyugal”.

Art. 60: El marido es el representante de su mujer. Ésta no puede, sin su licencia, comparecer en juicio por sí o por medio de procurador.

Art. 321: Las hijas de familia mayores de edad, pero menores de 25 años, no podrán dejar la casa paterna sin licencia del padre o de la madre en cuya compañía vivan, como no sea para tomar estado o cuando el padre o la madre hayan contraído ulteriores bodas”.

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