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Esther A. Muñoz
Miércoles, 17 de octubre de 2018
el Grupo Egido dedica el video "ni olvido ni perdón" en honor al vecino de Pinto

En recuerdo de David Martín

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Hace 23 años, el asesinato a patadas del pinteño David Martín (20 años) fue noticia nacional y produjo una enorme conmoción, especialmente en Pinto. Zigzag informó de este “asesinato a puñetazos y patadas por un grupo neo nazi de cabezas rapadas a las puertas de una discoteca de Arganda”.

Era el 14 de octubre de 1995 “poco antes de las 12 de la noche”. David moriría “en el hospital dos días después tras no salir del coma”. El Ayuntamiento de Pinto “se personó como acusación popular”, contaba entonces Zigzag, “dirigiendo la querella contra 16 jóvenes pertenecientes al grupo de cabezas rapadas ‘Los Pastilleros’, aunque sólo se ha detenido a cuatro de estos miembros. Nos consta que participaron más”, relataba a Zigzag el abogado Jaime Sanz de Bremond, quien “elevó una protesta porque tres de ellos hayan sido puestos en libertad a los pocos días de su detención”. Zigzag evaluó en 3.000 personas los participantes en el entierro y en las concentraciones silenciosas promovidas por los dos institutos pinteños y por el Ayuntamiento”.

Un año y medio después, el 17 de abril de 1997, “uno de los miembros de ‘Los Pastilleros’, Miguel Ángel Castellanos, es “condenado por homicidio a 10 años de prisión”, informaba Zigzag.

El pueblo pinteño se indignó con una sentencia que afirmaba que “ninguno de los acusados tuvo intención de matar”. Zigzag, que siguió el proceso judicial desde el primer momento, lo recogió así en un editorial:

“Tiene Miguel Ángel Castellanos sonrisa abierta y fácil que desconcierta al público e indigna a los familiares de la víctima. El rostro del terror no es tan fiero como lo pintan. Este luce una hipócrita mueca de juvenil inocencia que llega al paroxismo cuando pide permiso al presidente de la Sala para hacer una breve puntualización: ‘Quiero decir a la familia que si alguien siente esto, soy yo’. Los familiares asisten a la escena con el gesto compungido y los pañuelos húmedos, aunque ya no queden lágrimas en las cuencas hundidas y ennegrecidas de tanto padecer. ‘Nunca nos podrán quitar el dolor’, musita Rosi Martín, madre de David. Y entonces, como un mazo, cae la sentencia que califica la agresión sin armas de homicidio (y no de asesinato): matar a puntapiés y puñetazos tiene menos castigo que matar con armas. La familia, con rabia e impotencia, hace mutis por el foro… El fallo judicial (10 años al descerebrado neo nazi sonriente) ha sido un golpe bajo a todo un pueblo que clamamos justicia por el asesinato del que todos sus amigos califican como un buen chico”.    

 


[Img #20468]Tras recibir el golpe más duro que pueda darse a una madre, la pérdida de su hijo asesinado brutalmente por unos cabezas rapadas, Rosi Martín, apoyada por su marido Ángel y sus otros dos hijos, Ángel y Miriam, emprendió una campaña, junto con otras madres víctimas de violencias similares, para reclamar justicia. Para ello fundaron la organización ‘Madres contra la Intolerancia’ desde la que pedían a fiscales y jueces que sean más sensibles ante la violencia urbana juvenil para que casos como el de David Martín no se vuelvan a repetir jamás.

Por ello, el jurado de los Premios Zigzag otorgó a Rosi Martín el Premio a la Labor Social 1999.   


 

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