Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Silvia Añover
Lunes, 1 de octubre de 2018

Hasta que la vida nos separe

Guardar en Mis Noticias.

Si el amor no es tan fuerte como para mantenerse unidos, quizá sea el momento de abrir la ventana y dejar volar a tu acompañante. Sin sentimiento de culpa, sin rencores.

Esta vida tan longeva es la que erosiona las relaciones. También la muerte, pero no siempre. El título de este artículo me evoca una ceremonia clásica en la que dos personas se unen en matrimonio hasta que una fallece. Sin embargo, algunas deciden divorciarse al cabo de unos años. Esa famosa frase se ha quedado obsoleta.

Desde que nacemos nos apartamos poco a poco de la persona que nos cría. La figura maternal (madre, padre o ambos a la vez) que alimenta al bebé, irá promoviendo gradualmente su independencia. Al principio será en un entorno próximo. Pero más tarde o más temprano el pequeño retoño partirá y dejará el nido vacío.

El  hermano de una amiga vive en Ecuador. Aunque hablan con frecuencia, también a través de videoconferencia, la ausencia de encuentros mina la relación. Los viajes transatlánticos son factibles para una persona, pero no resultan tan económicos cuando aumenta el número de sobrinos.

No hemos empezado a ser intercontinentales ahora. Todo empezó cuando Marco Polo animó al resto de Europa a colonizar las rutas de comercio para adquirir seda y especias. Sin embargo, esta oportunidad viajera distancia a las familias y las amistades; sea por trabajo o por amor, como dicen los emigrantes de “Españoles por el Mundo”; o por otras razones más desafortunadas como las guerras y el hambre.

Mi vecino, que se jubiló este verano, me contaba recuerdos de su infancia en el pueblo donde se crio. Para poder estudiar tuvo que marchar a la capital de su región. Hizo nuevas amistades y trataba de mantener el contacto con las que tenía desde pequeño. El trabajo le exigió cambiar de ciudad a menudo. Su mujer e hijos le acompañaron por medio país. Elogiaba a compañeros y compañeras que se habían convertido en amigos, pero el devenir les fue alejando. El tiempo y los kilómetros hicieron que se quedaran en fotos, en felicitaciones anuales o en encuentros durante las fiestas del pueblo en el mejor de los casos.

Nuestros abuelos estaban acostumbrados a esperar meses o años sin saber nada de sus seres queridos. Actualmente, en la era tecnológica, podemos estar a un golpe de clic. Aun así las circunstancias nos despistan, a pesar de que vivamos en la misma ciudad. Horarios laborales, responsabilidades familiares, aficiones, incluso situaciones económicas que impiden un ocio en pandilla pueden separarnos. Estos mismos problemas también pueden ocasionar una crisis insuperable para aquella pareja que firmó un contrato de por vida. Es posible que a algunas personas les funcione.

Sin embargo, propongo que las condiciones se negocien cada año, cada mes, cada día. Y si el amor no es tan fuerte como para mantenerse unidos, quizá sea el momento de abrir la ventana y dejar volar a tu acompañante. Sin sentimiento de culpa, sin rencores, como dice Pasión Vega en su canción “Te querré hasta que la vida nos separe”. ¡Qué saludable es practicar el desapego!, y liberarse con la certeza de saber que encontraremos otras vivencias y otras personas que nos harán crecer positivamente.

En ésta época del año en el que los árboles se desprenden de las hojas sin clorofila, en el que el frío y la lluvia calarán nuestros huesos, es conveniente hacer duelo. Digamos adiós a las personas que perdimos y a las que echaremos de menos, en la vida que aún nos queda por vivir.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Fecha: Domingo, 7 de octubre de 2018 a las 17:28
Noelia
Pues sí! No pasa nada por decir adiós, pero también vamos a decir: "Esto también pasará" y tolerémonos un poco a mi compañr@, vecin@, herman@,... para no vivir en una sociedad de intolerantes!!

ZIGZAG Digital • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress