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Agustín Alfaya
Viernes, 13 de julio de 2018

Promesas incumplidas

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"El gobierno regional ha ignorado todas y cada una de las peticiones sanitarias de Pinto".

Cuando después del ‘tamayazo’ Esperanza Aguirre (PP) fue elegida en 2003 presidenta de la Comunidad de Madrid por primera vez -cargo que repitió en 2007 y en 2011-  anunció que construiría ocho nuevos hospitales en la región. Entonces se desató una lucha de influencias y presiones de todo tipo por parte de algunos gobiernos locales para conseguir llevar a sus municipios uno de esos hospitales. En el sur de Madrid, Parla lo consiguió gracias a constantes manifestaciones y marchas hasta la Puerta del Sol por parte de sus ciudadanos, liderados por su gobierno (PSOE). Valdemoro también lo consiguió por la influencia de su alcalde, Francisco Granados, que sería secretario general del PP regional y uno de los grandes corruptos que ha dado al mundo este partido que tan generoso ha sido en este menester. Un tercer municipio del sur, Aranjuez, también conquistó el premio, que en este caso fue doble puesto que al hospital se añadió el casino. 

Y ¿qué hizo Pinto?, pues poco o nada. El entonces alcalde Antonio Fernández (PSOE) se dedicó principalmente a defender la candidatura de Parla. En consecuencia, cuando en 2004 se anunciaron las ocho poblaciones afortunadas, Pinto no estaba entre ellas.  

Dos años después, el alcalde de paja Juan Tendero (PSOE) -que había sustituido al dimitido voluntariamente Antonio Fernández en 2005- anunció que el Ayuntamiento reservaba más de 100.000 m2 de suelo público en Punctum Millenium para que la Comunidad construyese un futuro hospital. Un canto de sirena para la galería, pues además de no ejecutarse aún hoy el Plan de Sectorización de Punctum Milenium ni siquiera entonces estaba aún aprobado.  

También el gobierno regional (PP) lanzó su propio canto de sirena: el consejero de Sanidad, Manuel Lamela, (acusado de enriquecerse con la privatización de  parte de la sanidad pública) prometió a Tendero un tercer centro de salud en Pinto que se ubicaría en La Tenería. Incluso se atrevió a fijar fecha de apertura: otoño de 2007.

Pero el culmen de la estulticia y del engañó lo protagonizó Esperanza Aguirre. Visitó Pinto durante la campaña electoral de 2007 y dijo que si ganaba las elecciones a la presidencia de la Comunidad “se comprometía a construir en Pinto un centro de especialidades médicas”. Ella ganó la  presidencia regional por mayoría absoluta y Miriam Rabaneda la alcaldía de Pinto con mayoría relativa, pero Aguirre no cumplió su palabra: Pinto se quedó sin centro de especialidades ni tercer centro de salud. 

Los incumplimientos continuaron con la inclusión en el programa del PP local del año 2011 de construir los dos centros sanitarios prometidos por Esperanza Aguirre. Rabaneda ganó ese año las elecciones por mayoría absoluta pero la promesa siguió sin cumplirse. A lo más que se llegó fue a que PP, PSOE y UPyD aprobaran una moción “exigiendo” que el gobierno regional contemplase en sus presupuestos de 2012 un chorreo de demandas sanitarias: Además de la construcción de ambos centros de salud, una Unidad de Salud Mental, remodelación y modernización del primer centro de salud y creación de un servicio de urgencias pediátricas. Era un brindis al sol. El gobierno regional, que de 2011 a 2015 ignoró presupuestariamente a Pinto y ni siquiera ejecutó sus obligaciones pendientes, ignoró una vez más todas y cada una de las peticiones sanitarias de Pinto. 

Finalmente, en 2015, con Cristina Cifuentes (PP) de presidenta, Rabaneda (PP) como Directora General de Administración Local y Rafael Sánchez (Ganemos) de alcalde, el gobierno regional descartó la creación del centro de especialidades médicas por “no concordar con el modelo sanitario actual” y el tercer centro de salud porque “con los datos demográficos y el número de tarjetas en la mano, de momento no es necesaria”, informó el gobierno de Sánchez en una nota de prensa. 

Y así, sin más reacción por parte del flácido gobierno local de Ganemos, el que iba a cambiar definitivamente las cosas, el formado por revolucionarios que iban a demostrar a los pinteños que por fin la izquierda gobernaba en Pinto, acaba esta historia: tal como empezó.

Sin embargo, los profesionales sanitarios nos dicen lo contrario de los políticos: que es necesario ampliar el centro de la calle Marqués y la construcción de un tercer centro de salud en Pinto. 

Por otro lado, la historia nos revela que el primer centro de salud de Pinto se abrió en 1990 con una población de 22.000 habitantes. Que doce años después, en 2002, con diez mil habitantes más, se abrió el segundo centro de salud. Y que hoy, dieciséis años más tarde con 51.000 habitantes, el ejecutivo regional nos quiere hacer creer que no es necesario un tercer centro de salud, que con dos centros se puede atender igual a 32.000 personas que a 51.000… Y el gobierno local de los ‘revolucionarios’ se allana ante semejante patochada. Triste, muy triste: decepcionante.
 

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