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Raúl Martos Martínez
Lunes, 25 de junio de 2018
Pinto y su historia

Adiós, Cobo Calleja

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En 1993 la mayoría del Pleno municipal del Ayuntamiento de Pinto tomó la decisión más perjudicial de la historia democrática de Pinto: regalar al municipio de Fuenlabrada 35 hectáreas del polígono industrial Cobo Calleja sin ninguna contraprestación pública por parte del municipio vecino. La fechoría ha supuesto la pérdida para el municipio pinteño de unos 300.000 € anuales de impuestos.

Plano aéreo del polígono Cobo Calleja.La historia de la parte pinteña del polígono Cobo Calleja es la memoria de una amputación que ha cercenado para siempre 35 hectáreas de terreno industrial de Pinto cedido a Fuenlabrada sin ninguna compensación.

El despojo | La fechoría, que supuso una significativa pérdida de ingresos por impuestos, se aprobó en el Pleno Extraordinario del 1 de octubre de 1993 con diez votos de IU más dos de tránsfugas del PSOE y la abstención de los dos concejales del PP. Sólo votaron en contra cuatro concejales del PSOE y los tres de Plataforma Ciudadana. Nunca antes ni después el órgano democrático representativo de todos los pinteños tomó una decisión tan desleal y contraria a los verdaderos intereses del conjunto de ciudadanos.

Por su parte, en el Pleno de Fuenlabrada, como era de prever, el regalo fue aprobado por unanimidad de toda la Corporación. Finalmente, la Comunidad de Madrid, presidida entonces por Joaquín Leguina, impartió todas las bendiciones al lesivo acuerdo para los intereses pinteños. 

Creación del polígono | Este polígono industrial comenzó a levantarse por el promotor Manuel Cobo Calleja, del que toma el nombre, en la década de los setenta del siglo XX. Con unas normas urbanísticas laxas, cuando no inexistentes, el polémico promotor comenzó la construcción de naves industriales a caballo entre los límites geográficos de Pinto y Fuenlabrada.

Corrupción y condena | Ya con ayuntamientos democráticos en los años ochenta, Manuel Cobo siguió campando a sus anchas. Compró suelo rústico en el término municipal de Pinto a muy bajo precio y sobre ese suelo construyó ilegalmente decenas de naves industriales, consiguiendo un beneficio económico millonario con el consentimiento de los que entonces gobernaban el Ayuntamiento de Pinto (PCE e IU).

Fue el primer caso grave de corrupción urbanística en nuestro municipio, sancionado en 1993 por el Tribunal Supremo, quien inhabilitó al alcalde de Pinto (Carlos Penit) y al primer teniente de alcalde (Juan Antonio González Ontaneda) por un delito de prevaricación, así como al secretario del Ayuntamiento (Salvador Rocha) en calidad de “cómplice”.

El regalo | Las ilegalidades cometidas en este polígono fueron la tumba política del alcalde Carlos Penit. Pero lo importante fue que este caso de corrupción fue nefasto para los intereses de Pinto, puesto que antes de ser condenado, el alcalde prevaricador firmó un acuerdo con el Ayuntamiento de Fuenlabrada mediante el cual Pinto regalaba su parte del polígono (35 hectáreas, un 20% del total) a ese  ayuntamiento sin nada a cambio… que se conociese públicamente, porque luego se supo que, una vez inhabilitado como alcalde, Penit fue contratado por el Ayuntamiento de Fuenlabrada como director financiero (¡?) con un sueldo entonces superior a los seis millones de euros anuales.

300.000 euros | En concepto de impuestos, el Ayuntamiento de Pinto percibía por los 234.850 metros cuadrados de naves industriales en el polígono Cobo Calleja lo que hoy serían algo más de 300.000 € al año.

La única explicación que se dio por los que consumaron el expolio fue que como el obsoleto polígono necesitaba profundas obras de remodelación, el coste para el Ayuntamiento sería “inasumible”. Era cierto que ese polígono necesitaba obras costosas, pero no que su coste fuese inasumible. La prueba es que pocos años después se emprendieron las obras en ese polígono que fueron sufragadas por la Comunidad de Madrid (50%), los propietarios de las naves (25%) y el Ayuntamiento de Fuenlabrada (25%). Es decir, Pinto hubiese tenido que pagar el 20% del 25% de las obras, unos 270.000 €, una cantidad inferior a lo que se recaudaba por impuestos en un año

Chinatow | Como es sabido, desde finales de los años noventa los empresarios españoles ubicados en Cobo Calleja fueron vendiendo o alquilando sus naves a grupos chinos (mafia incluida) que han creado allí el mayor complejo de distribución europeo de productos fabricados en China. Han sido frecuentes las redadas en este complejo que la propia policía considera “el centro de la piratería de la UE”.

Pero los terrenos y naves de Chinatow, desde el punto de vista fiscal, son ya música celestial para Pinto, desvalijado de una parte de su territorio en tiempos de plena democracia municipal.

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3 Comentarios
Fecha: Miércoles, 27 de junio de 2018 a las 10:17
Antonio
Y aun hay gente que dice que penit trajo la democracia a pinto. buen articulo
Fecha: Martes, 26 de junio de 2018 a las 02:10
Defuenla
Jajajajajaja, pringaos!!!
Fecha: Lunes, 25 de junio de 2018 a las 11:24
depinto
No me lo puedo creer. Impunemente ¿y no pasó nada?

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