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Txetxu Rivera García
Lunes, 11 de junio de 2018

Apuntalemos con postureo

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En este entorno de mierda sonreímos ligeramente al ver como un partido corrupto, como el PP, fue expulsado de forma legítima por la mayoría parlamentaria de la sede de la soberanía popular. Pero la victoria de la moción de censura tiene un sabor agridulce para la izquierda española y del resto de pueblos del conjunto del Estado. Sí, este artículo está dirigido a la izquierda.

¿Por qué? Basta ver las reacciones de los poderes mediáticos del régimen. Desde el B.O.R78 (Boletín Oficial del Régimen del 78), más conocido como EL PAÍS bendiciendo el acierto de Sánchez a elegir “a ministros tan competentes con un marcado perfil europeísta, vocación de Estado con unos currículos tan sobresalientes”.

Desglosemos esto. ¿Qué significa ser europeísta? Aceptar los designios del BCE, de la Comisión Europea, de La Troika y no cuestionar el planteamiento dominante de las políticas “de austeridad”. No cuestionar el sistema euro, tampoco el sometimiento de Europa a los intereses estratégicos de EEUU contrarios a los de la propia Europa.

¿Vocación de Estado? Bien, esto es toda una declaración de intenciones. Se confirma, pues, que el partido cómplice del 155 no piensa hacer concesiones políticas a través de algún tipo de consulta vinculante o reforma constitucional para dar solución a la crisis territorial. Y por último, lo que más me llama la atención es lo que se refiere a los currículos de los ministros. Y más asombro cuando veo a  bastantes gentes de izquierdas proclamar “¡Por fin ministros preparados!”. ¿Los ministros del Partido Popular no tenían profesiones? Por supuesto, y eso no impidió que hicieran recortes en derechos sociales y en libertades civiles. Más bien me centro en las alabanzas a la “meritocracia”, es decir, que solo aquéllos preparados curricularmente pueden desempeñar puestos de alta responsabilidad política. El  discurso “mainstream de la tecnocracia” del que gobiernen los mejores, que ha defendido el neoliberalismo en contraposición a la democracia está siendo asumido por la izquierda. ¿De qué nos sirve una ministra de economía con mucha formación y experiencia si posee una ideología socioliberal? Además, cuando una banquera como Ana Patricia Botín te elogia es para echarse a temblar, y más cuando. Añade, que el hecho de que una ministra sea independiente un marcado perfil tecnócrata hace que no esté sometida al control y el rendimiento de cuentas de la militancia del partido, sino a criterios técnicos cargados de ideología. Qué decir de Grande-Marlaska, un juez estrella que ha perseguido a dibujantes de El Jueves, que ha negado y amparado torturas como en el caso de los regímenes CIES o en el caso de Unai Romano, o incluso, se negó a investigar la violación de Beatríz Etxebarría durante unos interrogatorios.

Sí, la izquierda ha picado el anzuelo de la brillantez política de Sánchez, pues que este gobierno es un equipo de contención de todas las aspiraciones y reivindicaciones que llevaba haciendo la izquierda transformadora ¿Por qué? Porque le come el discurso de la regeneración y el cambio. Ahora esa izquierda transformadora (si es que realmente fue eso) no tiene más remedio que dar soporte parlamentario al nuevo gobierno ante la ofensiva de la oposición conservadora. Entre la espada y pared.

Pero más que eso, este gobierno se dirige hacia el espacio del centro político. Bien es cierto que nos llevaría un profundo debate catalogar lo que es el centro político (aunque no constituya una corriente política en definición) más en un país mayoritariamente de derechas, pero dejémoslo en aquella parte de la población que no se define política e ideológicamente (grosso modo), para así disputar ese espacio electoral que Ciudadanos está descuidando por competir con el PP en su electorado. Dicho en otro modo, este gobierno ha sido confeccionado para dar la batalla electoral a Ciudadanos con claras figuras de consenso entre el establishmente político. Frente a las falacias de que este gobierno iba a dar concesiones a los independentistas, tenemos un gobierno bendecido por las oligarquías, por los aparatos mediáticos y por la UE. Un corsé en el cuál la izquierda ha quedado atrapada ¿Por qué? Porque, de seguir así y de cosechar éxitos políticos dentro del marco del “constitucionalismo”, la disputa política será entre dos partidos de régimen: el principal: PSOE; y el emergente: Ciudadanos. Y con ello la izquierda se puede ver arrinconada a una posición subalterna y de muleta de los socialistas.  No esperemos una modificación del artículo 135, puesto que el PSOE no lo tiene encima de la agenda pública. No esperemos un referéndum vinculante para solucionar la crisis territorial. No esperemos una derogación de la reforma laboral. No caigamos en reducir el feminismo a rodearse de mujeres, si con ello no se incomoda al poder. Ante las contradicciones del capital, ¿va a estar el gobierno de Pedro Sánchez apoyando a la clase trabajadora o al IBEX35? Allí que responda cada uno.

No podemos fiarnos del PSOE. Un PSOE que con gran atino y postureo, ha sabido dar un golpe maestro en un marco en el cuál los partidos socialdemócratas van muriendo.

 

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