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Lunes, 9 de octubre de 2017

Elige un árbol que no se haya quemado y medita

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En raras ocasiones la persona que provoca el incendio sufre grandes consecuencias. Ahí tenemos el ejemplo del incendio de Guadalajara de 2005, donde se quemaron más de 13.000 hectáreas de alto valor ecológico del Parque natural del Alto Tajo.

Después de una catástrofe se valoran las víctimas mortales, y la gente se lleva las manos a la cabeza. Se reflexiona sobre las circunstancias y se toman medidas. Después de un incendio se habla de hectáreas quemadas, de personas evacuadas, de helicópteros y efectivos de bomberos y voluntarios en la tarea de extinción. Nunca se habla del número de árboles, arbustos o plantas que se han quemado. Tampoco suele hablarse de los animales que mueren, que pierden sus crías, o que se desplazan por haber perdido su hogar. Es como si fueran de una casta inferior. Lo peor es que todos conocemos el destino de estos terrenos quemados, fruto de especulaciones urbanísticas, agrícolas o ganaderas.

En raras ocasiones la persona que provoca el incendio sufre grandes consecuencias. Ahí tenemos el ejemplo del incendio de Guadalajara de 2005, donde se quemaron más de 13.000 hectáreas de alto valor ecológico del Parque natural del Alto Tajo. La mayoría solo recuerda que murieron 11 miembros de un retén. Después de varios juicios y demás acusaciones políticas, solo fue condenado uno de los excursionistas. ¿En qué quedarán las más de 118.000 hectáreas afectadas por los incendios de este verano en Portugal?

En la India del s. III a.C. un joven príncipe alcanzó la iluminación bajo una higuera, conocida como el árbol Bodhi, y se convirtió en buda. En el s. XVIII Newton se sentó bajo un frondoso manzano. Cuando una manzana cayó sobre él, en su cabeza encajó la idea sobre la teoría de la Gravedad.

No hace falta salir de nuestra comarca para sentarse bajo la sombra de un bonito ejemplar. Os recomiendo los pinos de más de 20 metros del parque San Juan de Dios en Ciempozuelos, los árboles del Paraíso en el parque de la Bolitas de Airón en Valdemoro, o el Olmo tricentenario de Pinto, junto a la Ermita del Santísimo Cristo del Calvario. Cualquier rincón es bueno para recordar que somos parte de este planeta y que debemos cuidar de él porque es nuestro hogar.

Os invito a reflexionar sobre la naturaleza, el ecosistema que nos rodea. Los incendios, el cambio climático y la desertización que quiere hacerse un hueco en la zona. Observa los terrenos áridos, las colinas de yeso donde solo crecen tomillos y pequeños matorrales de atocha. Hay zonas repobladas con pinos, que están siendo devorados por las plagas de oruga procesionaria. Los olivos que sobreviven a la especulación urbanística decoran los terrenos que ya no sirven ni para el cereal. La vega clama por unos días de lluvia. El río poco caudaloso está bordeado de chopos y taráis, pero la ribera se ve delimitada por graveras que desvían el cauce de las aguas subterráneas, acrecentando la desforestación.

Vivo en frente de un terreno que, casualmente, se quema cada verano. Las hierbas altas, que el dueño no se molesta en cortar, arden con vehemencia en días ventosos. A veces las llamas alcanzan los árboles que dan sombra sobre las aceras. Ante nuestra impotencia, vemos como sus hojas se consumen y se secan, dejando su esqueleto arbóreo al descubierto. Lejos de lamentaciones, el joven fresno, si aún tiene alguna zona viva emerge en varias semanas, dando una lección de vida a los vecinos.

No hace falta participar en un proyecto de repoblación como la keniata Wangari Muta Maathai. Recibió el premio Nobel de la Paz en 2004 por su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz, liderando el Movimiento Cinturón Verde desde 1977. Gracias a esta iniciativa se plantaron más de 5 millones de árboles en varias regiones de África. Hay muchas formas de participar. El simple hecho de preocuparte por respetar los jardines y parques de tu ciudad ya sería suficiente. Podrías participar en programas de repoblación o en limpieza de zonas arboladas o bosques del entorno.

Cualquiera de nosotros podrá llegar a la conclusión de que es primordial cuidar nuestra comarca, nuestro planeta. Os animo a respetar y cuidar los árboles. Estamos ligados a su existencia.

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1 Comentario
Fecha: Martes, 31 de octubre de 2017 a las 11:38
Jesús Mora Junquera
Un artículo que, aunque conciso, dice mucho sobre medio ambiente en general, pero también nos invita a echar una mirada a nuestro entorno más cercano. Muy bueno, con pocas palabras se puede decir mucho.

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