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Agustín Alfaya
Martes, 30 de mayo de 2017
PINTO Y SU HISTORIA

El inicio de la prosperidad en Pinto

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En 1858 los tenientes coroneles del Ejército español, Juan Burriel y Luis Otero, realizan un plano de detalle de Pinto. “No es el más antiguo, pero sí el que mejor retrata cómo era el casco urbano [entonces]”, se señala en la obra ‘Pinto, callejeando por su historia” (1). En este magistral  plano, que reproducimos en esta página, por primera vez aparece la vía del ferrocarril que se había inaugurado en 1851 y que será decisivo para el desarrollo del pueblo. Quince años después, y gracias a la existencia del ferrocarril, la Compañía Colonial comienza a producir chocolate en Pinto en grandes cantidades para satisfacer el mercado nacional e internacional. 

De cómo era Pinto a mediados del siglo XIX nos da cuenta el entonces académico de la Historia, Cayetano Rosell, en su ‘Crónica de la provincia de Madrid’ (2). Rosell fija en 2.050 los habitantes de Pinto en 1865, cuando ya estaba muy avanzada la construcción de la fábrica La Colonial, que se inauguraría un año después (y no aparece, porque no existía, en el plano de 1858). Dice el académico que “Pinto tiene una estación [de tren] muy concurrida” y que “esta circunstancia ha dado vida en poco tiempo a una población que yacía aislada y falta de todo elemento de prosperidad”, lo que indirectamente nos remite a las duras condiciones de vida de los pinteños anteriores a la llegada del tren y de la incipiente industrialización.

Pero las cosas cambian a partir de mediados del siglo XIX y a los pinteños se les abren reales posibilidades de mejora. “La prosperidad de Pinto -señala Rosell- hoy [1865] ha aumentado considerablemente con algunas casas de nueva planta y con establecimientos fabriles e industriales que han comenzado a mejorar su aspecto y la suerte de su vecindario”.

El autor de la ‘Crónica de la provincia de Madrid’ también destaca el “aprovechamiento de varias canteras de piedra y yeso en las inmediaciones de Pinto” así como “el perfeccionamiento del cultivo, tanto de las tierras como de las viñas y olivares que su término comprende, de suerte que si sigue empleándose el mismo esmero, es de suponer que en breve nada deje de desear”.

Años después de esta ‘predición’ de Rosell, Carmen Gippini cuenta en su libro ‘Memorias de una madre de familia’ (3) que en las primeras décadas del siglo XX, los pinteños “aunque pobres, no conocían la miseria (…). Todos tenían trabajo. La mayoría como jornaleros fijos en las casas de los labradores acomodados y otra parte, muy numerosa, en ‘La Colonial’, la fábrica de chocolates más antigua y más importante de España en aquellos tiempos (…). Todos vivían independientes, cada familia en su casa, muy modesta pero extraordinariamente limpia (…). Las casas solían ser de una planta a la que se entraba por un patio que tenía un pozo, y en todas criaban gallinas y un cerdo” (págs. 153 y 154).

Por otro lado, en el plano de 1858 puede verse cómo el Arroyo de los Prados dividía en dos a Pinto. Cruzaba el pueblo de sur a norte discurriendo por lo que hoy es la avenida España, el paseo Dolores Soria, el parque del Egido y la calle Isabel la Católica.

Este arroyuelo de escaso caudal se desbordaba en épocas lluviosas, creando zonas de lodos y charcos que incomodaban a los vecinos. De hecho, durante mucho tiempo y hasta que se enterró totalmente ya en los años setenta del siglo XX, Pinto era apodado como ‘el pueblo del barro’.    


(1). ‘Pinto, callejeando por su historia” es una publicación editada por el Ayuntamiento de Pinto en 2015. Coordinada por Elisa Gallardo y Víctor Manuel Suárez, participaron en su elaboración Gema García, José Mª López, Alejandro Ramírez, Marta Romero y Encarnación Rosco, además de otros colaboradores como Francisco de Asís Jiménez.

(2). ‘Crónica de la provincia de Madrid’, de Cayetano Rosell. El capítulo forma parte de la monumental obra ‘Crónica general de España’ que consta de 52 partes y se editó entre 1865 y 1871.

(3). ‘Memorias de una madre de familia’, de Carmen Gippini, 1ª edición, Bilbao 1981. Libro  agotado.

 

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3 Comentarios
Fecha: Viernes, 2 de junio de 2017 a las 10:42
Agustín Alfaya
Con este artículo reiniciamos la serie de trabajos sobre 'Pinto y su historia' que irán apareciendo en ZZ mes a mes por obra de diferentes autores.
Fecha: Viernes, 2 de junio de 2017 a las 10:40
Agustín Alfaya
Gracias, Portero (tenemos que quedar). El monumental libro de Cayetano Rosell, más bien una enciclopedia de España, es utilísimo para conocer las condiciones de vida de las poblaciones españolas de mediados del siglo XIX. El libro de Gippini explica bien (desde el punto de vista de una persona de la clase alta) la situación económica, social y cultural del Pinto de las primeras décadas del siglo XX. En cuanto al libro editado en 2015 por el Ayto, podría habérsele sacado más partido con una investigación más profunda, pero también aporta datos interesantes sobre las calles del municipio.
Fecha: Miércoles, 31 de mayo de 2017 a las 10:06
J.M.Portero
Muy interesante Agustin. Desconocia la mayor parte de los detalles que aportas.
Saludos.

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