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Viernes, 21 de abril de 2017
Juan Moreno Rubio, autor de la biografía de Ventura Rodríguez

“El ciempozueleño clave en la modernización de Madrid”

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[Img #17251]Juan Moreno Rubio nació en Villarrobledo (Albacete) en 1957 y reside en Ciempozuelos desde hace tres décadas. Funcionario de carrera y abogado en ejercicio, fue socio fundador de la Sociedad de Amigos de la Historia de Ciempozuelos y actualmente ocupa el cargo de secretario. Acaba de publicar con la editorial Anexo y con la colaboración del Ayuntamiento de Ciempozuelos el libro “Ventura Rodríguez. Un arquitecto en la ilustración”, una biografía de Ventura Rodríguez que supone un trabajo de recopilación e investigación que nunca antes se había llevado a cabo con esta amplitud y en la que Moreno ha dedicado diez años entre investigación y redacción.

¿Cómo surgió el proyecto de escribir una biografía de Ventura Rodríguez?

En 2005 formaba parte de la Asociación de cine “Cinempozuelos” y surgió la idea de realizar un documental sobre Ventura Rodríguez. Con el fin de averiguar datos sobre su vida y obra en la Biblioteca Nacional, solicité al alcalde de Ciempozuelos (por entonces Pedro Torrejón) que me expidiera una carta de presentación. Carta con la que pude obtener un carné de investigador y acceder a los fondos, no sólo de la Biblioteca Nacional sino también del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Los datos que fui recopilando superaban con mucho la idea inicial de grabar un documental, por lo que decidí abandonar ese proyecto y “poner por escrito”  esa información en forma de biografía.

[Img #17250]Comentas en el prólogo que has estado diez años investigando sobre la vida y la época de Ventura Rodríguez. ¿A qué fuentes has recurrido en este tiempo?

Además de las fuentes bibliográficas referidas y otras (como la biblioteca de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, o la de Aranjuez), he accedido a los libros de bautismo, matrimonio y enterramiento de nuestra parroquia. También de otras iglesias, como las de Camarena, Zaragoza, Cádiz y varias en Madrid capital. Importantísimo fue el acceso a las actas de las juntas de la Real Academia de Bellas Artes porque su lectura permite conocer, además de la vida orgánica de la Academia, la docencia y formación en el siglo XVIII. Igualmente, el estudio de documentos en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid y de Zaragoza, ha permitido conocer escrituras notariales relacionadas con don Ventura.

¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de estos diez años de intensa investigación?

Lo peor es estar horas en un archivo y no encontrar ningún dato relevante. También resulta agotador el examen de documentos en formato de microfilm que es el formato que se utiliza en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Pero cuando encuentras el dato que estás buscando, o bien el que no buscas porque no conoces su existencia pero que resulta transcendental para la investigación, es tan emocionante que olvidas los sinsabores.

Ya sobre nuestro arquitecto, ¿qué acontecimiento o circunstancia en la vida de don Ventura  crees que propicio que se convirtiera en el reconocido arquitecto que ha pasado a la historia?

El hecho que el joven Ventura acompañara a su padre a la obra palacial de Aranjuez, donde éste trabajaba como maestro albañil (alarife se les denominaba entonces), le permitió ir desarrollando, con tan sólo doce años, sus facultades innatas de dibujante y delineante. En aquel tiempo, el palacio de Aranjuez estaba siendo decorado por los mejores maestros italianos y el contacto con estos le permitió además aprender esta lengua. El incendio del Alcázar de Madrid y el deseo de los reyes de construir un nuevo palacio, propició el viaje del mejor arquitecto europeo a España para diseñarlo. Quiso la casualidad que cuando ese arquitecto, llamado Filipo Juvarra, llegó a España, tuviera que dirigirse a Aranjuez porque allí se encontraban los reyes en ese momento y, dado que el arquitecto necesitaba formar un equipo de delineantes, no dudó en “fichar” al joven Ventura.

¿Qué aportó don Ventura a la arquitectura de la época?

Aquí hemos de diferenciar entre los diseños específicos, tanto palaciales y oficiales como particulares, de los realizados como arquitecto del Consejo de Castilla y como Maestro Mayor de Obras de Madrid. En los primeros va a aportar soluciones geniales en proyectos como la iglesia de San Marcos en Madrid, el colegio de cirugía en Barcelona, o la Santa Capilla del Pilar en Zaragoza, y también otros originales, pero muy criticados, como la fachada de la catedral de Pamplona. En cuanto a su labor como arquitecto del Consejo de Castilla, es obvio que sus propuestas de reforma a los proyectos que le presentaban venían a imprimir en ellos su impronta personal.  Nos encontraremos con frecuencia que ante una obra histórica se nos dice que la diseñó Ventura Rodríguez: pues bien en la mayor parte de los casos se tratará de obras que inicialmente no diseñó nuestro arquitecto, pero que en su labor de supervisión realizó tales modificaciones que finalmente más parece obra entera suya.

¿Qué crees que supuso la Ilustración en el desarrollo de las ciudades?

La vida de Rodríguez coincide en el tiempo con la Ilustración, movimiento cultural que propugnaba combatir la ignorancia y construir un mundo mejor, potenciando por ello la enseñanza y la formación. En las ciudades significó cambiar la mentalidad en materia de limpieza urbana e iluminación de las calles, así como racionalizar el crecimiento urbano. En Madrid se construyeron numerosos edificios “útiles”, como el gabinete de Ciencias Naturales (hoy Museo del Prado), el Real Observatorio Astronómico o el Real Jardín Botánico. En el desarrollo de la capital tuvo don Ventura una participación activa como Maestro Mayor de Obras y sus Fuentes, dado que también tenía entre otras funciones la supervisión de todos los edificios públicos o privados que se construían en Madrid.

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando fue una institución determinante en la carrera profesional de don Ventura…

Sí, lo fue…  En esta institución ya participa antes de su creación (a través de la conocida como Junta Preparatoria) y allí tiene a sus amigos y a sus adversarios e imparte clases de arquitectura. Asiste a todas las juntas, excepto cuando se encuentra enfermo o de viaje. Es nombrado en dos ocasiones director general de la misma, y recibe al rey Carlos III cuando éste visita las instalaciones. Enseñar arquitectura le supone un esfuerzo extra: preparar las clases, impartirlas, crear manuales para los alumnos…

Ventura Rodríguez tuvo buenos amigos. ¿Cuál de ellos crees que marcó más la vida del arquitecto?

Rodríguez tuvo mecenas poderosos que lo protegieron y le procuraron proyectos particulares. De entre todos destaca el infante don Luis, hermano menor del rey Carlos III, y, en menor medida, el ministro de Estado Ricardo Wall. Tuvo amistad con el conde de Campomanes de cuya tertulia era asiduo, y en ella trabó amistad con Jovellanos. Pero su mejor amigo fue el escultor del rey Felipe de Castro: artista excepcional pero con muy mal carácter que, en una ocasión y a propósito de un incidente en la Real Academia, don Ventura apoyó una decisión inadecuada de su amigo, lo que conllevó al destierro de ambos. Según reconoció nuestro arquitecto, su relación con Filipo Juvarra marcaron su formación de por vida, a pesar del breve tiempo que trabajaron juntos por el temprano fallecimiento del italiano.

Y en cuanto a sus enemigos, ¿cuál crees que fue el que más le perjudicó?

Realmente los únicos “enemigos” que tuvo Rodríguez fueron colegas movidos por rivalidad profesional. De estos destaca Diego de Villanueva, con el que tuvo una agria disputa a propósito de la construcción de la iglesia de San Francisco el Grande, y de la enseñanza en la Real Academia (nada tenía que ver con Diego su hermanastro Juan de Villanueva -autor del actual Museo del Prado- y con el que Rodríguez tuvo muy buena relación). También podemos citar al arquitecto José de Hermosilla, quien comenzó el proyecto del conocido como “Salón del Prado” y que le fue arrebatado por Rodríguez.

De las decenas de intervenciones que hizo Ventura Rodríguez, en tu opinión, cuáles fueron las más brillantes…

No es fácil destacar las obras más brillantes de Rodríguez. En primer lugar porque muchas de ellas quedaron en el papel. Otras no se ejecutaron tal y como él las diseñó.  De las realizadas, las hay brillantes, no por el edificio en sí, sino por la originalidad del diseño, como la referida iglesia de San Marcos. En cuanto a realización más “imponente”, y además de su participación en el Palacio Real de Madrid, podemos destacar el Palacio de Liria o el diseño del Paseo del Prado y sus fuentes con La Cibeles a la cabeza.

Ya por último, ¿qué ha supuesto para ti ver publicado este libro con la editorial Anexo?

Es muy emocionante para mí poder ver finalmente publicada una obra que tanto tiempo y esfuerzo me ha costado. Gracias a la Editorial Anexo y a Susana Noeda el libro hace poco que ha visto la luz. También doy las gracias al Ayuntamiento de Ciempozuelos, y especialmente a su alcaldesa y a su concejal de Cultura por el apoyo mostrado para la publicación del libro.

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