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Raúl Martos Martínez
Viernes, 17 de marzo de 2017
Miguel Ángel Esteban, el ‘Marathon man’ de Pinto

“No hay que sobrevalorar el acabar un maratón”

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Se ha convertido en uno de los 1.500 atletas que han completado el circuito de las seis World Marathon Majors en todo el mundo.

[Img #17033]Tras la entrada en la meta del maratón de Tokio, el 26 de febrero, el pinteño Miguel Ángel Esteban (1973) se ha convertido en uno de los 1.500 atletas mundiales que han completado el circuito de las seis World Marathon Majors. Esteban agradece los apoyos de su mujer Susana Sánchez y de su entrenador Daniel Hernangómez para cumplir este sueño. “No se puede cuantificar la satisfacción personal y emocional que acarrea”, reconoce.

- ¿Cuándo empezaste a correr?

De pequeño jugaba al fútbol en mi barrio de Madrid, pero también iba al parque a hacer running o footing con un walkman que era un ladrillo. Siempre me vi abrazado por la sensación de libertad que me daba correr pero jugaba al fútbol, y no fue hasta que me casé y me vine a Pinto en 2001 cuando probé en una carrera casi por accidente. Desde entonces quedé prendado por la competición popular.

- ¿Qué fue lo que te enganchó tanto?

El ambiente, el mensaje subliminal de esfuerzo y conocer gente de distintas condiciones sociales. Lo cierto es que correr es muy democrático, te iguala como pocos deportes. Creo que es algo de lo que la gente se está dando cuenta.

[Img #17035]- Lo cierto es que el mundo runner ha crecido mucho en los últimos años…

Si te fijas en las gráficas de ventas de material deportivo siempre están subiendo, es un sector que no ha tenido crisis. Creo además que la franja de edad que tiene más adeptos es a partir de los 40 años porque la gente tiene miedo a estar enferma y correr, ante todo, es una inversión en salud. Yo, por ejemplo, antes era hipertenso, ahora no. Es una moda que parece que no va a desaparecer, siempre hay carreras y en todas ellas hay un montón de gente inscrita.

- ¿Es por eso que has corrido durante cuatro años tirando del carrito de tu hijo David?

El niño no me ha salido muy deportista, ser profeta en tu tierra es difícil (risas). Corrí con el carrito de mi hijo David desde que tuvo seis meses hasta los cuatro años debido a los horarios de trabajo de mi mujer. En total completamos 80 carreras, ha sido mi experiencia más gratificante.

- ¿Cómo comenzó tu aventura de las World Marathon Majors?

Cuando en 2009 acabé la carrera de Nueva York me quedé prendado de la realización y dedicación que conlleva una major. Yo tenía un concepto diferente del americano pero lo cierto es que se entregan mucho y están muy orgullosos de que vengan de fuera a correr, nos valoran mucho. Luego fui corriendo el resto y cada una tiene un registro diferente en el sentido de que todas te atrapan y son las más prestigiosas indudablemente.

[Img #17034]- ¿Qué se te pasó por la cabeza cuando cruzaste la meta de Tokio?

Sentí una alegría indescriptible por los recursos que he empleado, ya no los económicos que son importantes, sino por la conciliación sobre todo familiar. El no sucumbir y anteponer la consecución de un sueño por encima de todo me ha costado algún disgusto.

- ¿Qué ha sido lo más duro?

La práctica deportiva muchas veces conlleva hacer una vida asocial y, por ejemplo, hay comidas familiares en las que no te gusta participar porque la tentación está ahí y a veces sientes que estás perdiendo el tiempo cuando lo que quieres es entrenar. También piensas que sucumbir a la tentación gastronómica te afecta negativamente, y no son pocos los encajes de bolillos que hay que hacer para conciliar tu horario laboral.

Ser corredor popular muchas veces supone estar sometido a muchos desafíos y en ocasiones es mucho más duro llevar a cabo un entrenamiento que en sí la propia carrera.

- Hablabas antes del esfuerzo económico, ¿cuánto te ha costado hacer realidad tu sueño?

Evidentemente el presupuesto es propio, no te esponsoriza nadie, y el coste es altísimo. Estamos hablando de que la media es de 3.500 € por cada major, así que la aventura han sido casi 20.000 € que han estado bien empleados. Por ese dinero podría comprar un utilitario normal y ser ‘Miguel Ángel Esteban el idiota con un coche nuevo’, pero prefiero ser ‘Miguel Ángel, el de la medalla de las seis majors’.

No se puede cuantificar la satisfacción personal y emocional que acarrea ir a estas carreras. Creo que soy una persona dadivosa para los míos y es un dinero que tengo bien empleado. Todo, eso sí, sin descuidar ninguna obligación: lo primero es mi familia y que todo esté cubierto. Pero también entiendo que es un capricho que no está al alcance de cualquier persona.

- ¿Hay que ser un superhombre para acabar un maratón?

Lo primero que quiero dejar claro es que soy un corredor muy normal, no hay que sobrevalorar el acabar un maratón porque lo puede hacer cualquier persona. Hay gente muy buena y yo no estoy entre ellos. Pero de lo que sí me siento orgulloso es de mi tesón y constancia porque dan igual las condiciones, siempre quiero salir a correr y ahí sí que soy fuerte. Corro porque me siento feliz corriendo, soy un animal individual que disfruta de este deporte e intenta luchar contra su propio reloj.

De hecho la semana después de Tokio me dediqué a comer en plan salvaje, como los gorrinos, aunque en nada correré la maratón de Madrid y en octubre me iré a Amsterdam. No hago los descansos protocolarios y no me quiero hacer analíticas ni ir al fisioterapeuta, prefiero vivir en la ignorancia que es mi felicidad.

[Img #17036]- Eres el primer pinteño que finaliza las World Marathon Majors...

Imaginarlo me llena de orgullo porque siempre me he sentido muy de aquí, siempre que me preguntan digo que soy pinteño. Es una cuna de grandes campeones como Alberto Contador o Sandra Aguilar, sobre todo porque es una de las localidades que más potencian el deporte. Siempre llevo a Pinto en el corazón y me siento plenamente satisfecho de vivir en este municipio.

- Después de haber alcanzado tu gran sueño, ¿cuál es tu siguiente objetivo?

Soy un apasionado de las carreras de montaña y todavía tengo mucho que hacer en ese terreno. El próximo objetivo es, junto a mi amigo José María Navas, acabar la carrera de mayor kilometraje de alta montaña y de un desnivel muy duro de más de 5.500 metros tanto positivo como negativo.

En cualquier caso el verdadero objetivo es no abandonar la práctica deportiva ni dejar de correr maratones, aunque ahora priorizaré que sean en Europa para poder disfrutarlos con mi familia

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