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Esther A. Muñoz
Jueves, 23 de febrero de 2017
una vida de superación, optimismo y solidaridad

Oliva Rodríguez: “¡Me lo paso de puta madre!”

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El 29 de enero Pinto lloraba. Después de años de incansable lucha -contra la polio que le tocó al nacer, contra el cáncer por el que dijo adiós- y entre medias a favor de la igualdad, la justicia y el reconocimiento de los más desfavorecidos, Oliva Rodriguez cerraba sus ojos para siempre.

[Img #16799]Fundadora de la asociación de personas con discapacidad (AMP) de Pinto y de la delegación pinteña de la fundación Vicente Ferrer, a la que se entregó en cuerpo y alma, Oliva era conocida en Pinto por su compromiso con los más necesitados, pero también por su alegría y cercanía. Sus cuatro hermanos recuerdan a una mujer que, confinada desde joven en una silla de ruedas, jamás perdió la sonrisa y provocó muchas otras.

Los orígenes | Manuel y Evarista, padres de Oliva, se conocieron en los campos de siega de Pinto, a finales de los años cuarenta del siglo pasado. Manuel, gallego de Orense, trabajaba en las fincas de la familia Fuster. Evarista venía a Pinto a ayudar a sus abuelos en la labranza. Un día Manuel pidió permiso al padre de Evarista para poder sentarse a descansar a la sombra de uno de sus árboles y surgió el amor.  
“Mi madre -cuenta Carmen- iba toda tapada para que se le pegara el moreno lo menos posible, porque entonces tener la tez morena significaba que trabajabas en el campo y por lo tanto, eras pobre. Quedaron para el baile de por la noche y cuando se vieron mi padre no la reconoció, estaba totalmente diferente y radiante”.

Coqueta | Los cinco hijos de Manuel y Evarista nacieron en Pinto. El 100% del gen coqueto de Evarista recayó en Oliva, la primogénita de la familia, que fue una de las afectadas por el brote de polio que atacó a muchos niños nacidos en España hace unos 60 años.

“Siempre ha mentido con su edad”, recuerdan sus hermanos riéndose. “Lo primero que hacía cuando iba a verla al hospital, días antes de morirse, era pintarse los labios, arreglarse el pelo y ponerse mona”, dice José, el benjamín de la familia.

“Una de las últimas veces que estuve con ella -añade José- se acercó una enfermera preguntándole por nosotros: Bueno, Oliva y tú qué eres, ¿la mayor o la pequeña de los hermanos?”.  “¡Soy la del medio!”, contestó rápidamente Oliva. “¡Incluso tenía un carnet de identidad falso donde ponía que tenía diez años menos!”, revela Carmen, “todo el mundo la creía, incluso cuando se llegaba a quitar hasta 20 años, porque siempre ha sido increíblemente guapa”.

Hasta los 16 años, Oliva pasó la mayor parte de su vida entre hospitales. “En el hospital eran cuatro chicas con polio de la misma edad, así que se hicieron amigas y se lo pasaban muy bien -rememora Carmen-, tanto que recuerdo tener envidia cuando iba a verla y querer ponerme mala para poder estar con ellas”.  
Oliva tenía 20 cirugías en su cuerpo. La última operación de Oliva antes de volver a casa le condenó a utilizar la silla de ruedas para poder desplazarse.

[Img #16804]El despertar | Carmen y Oliva se llevaban tan sólo 15 meses de diferencia de edad. “Oliva y yo siempre hemos estado muy unidas así que cuando volvió a casa empezamos a salir. Al principio se ponía aparatos porque no quería que la vieran en silla de ruedas o iba vestida a la piscina porque le daba vergüenza enseñar su cuerpo”. Dos años después, a Oliva le cambiaría la vida y el concepto de sí misma un campamento para niños especiales. “De allí vino desenfrenada, se ponía bikinis, no le importaba usar la silla de ruedas con tal de salir, íbamos a la discoteca, al campo o donde hiciera falta”.

El despertar de Oliva le hizo vivir y recorrer en su totalidad la movida madrileña. “Entrábamos a todos sitios”, recuerda su hermano José, “como era muy inusual que alguien en silla de ruedas entrara en discotecas y ella era tan extrovertida y abierta, la gente se quedaba siempre mirándola y se acercaban a ella, así conoció a músicos como Tino Casal”.

“La verdad es que nos aprovechábamos de que fuera en silla de ruedas”, dice José con una sonrisa y sin tapujos, “nos plantábamos los primeros de la fila, los de la puerta se le quedaban mirando y ella les sostenía la mirada con un ‘¿qué?’ en la cara y se nos abrían las puertas”. Con esa gracia se pasearon por todas las discotecas, pubs y los conciertos de todos los grandes artistas internacionales: Queen, David Bowie, Rolling Stone…

“Le enfadaba que alguien pudiera pensar que ella era menos que nadie”, añade Carmen cortando a su hermano. “Una vez íbamos por Madrid y una pareja la miró y dijo ‘probrecita, tan guapa y en silla de ruedas’, ella se giró enfadada y espetó: ¡¿Pero qué se han creído?! ¿Por qué piensan que doy pena? ¡Me lo paso de puta madre!”.

[Img #16801]Viajera sin barreras | Oliva trabajó durante más de 20 años en el área de Cultura del Ayuntamiento de Pinto, donde se inició laboralmente. El trabajo le permitía realizar su mayor vicio: viajar. “El caballo de batalla de mi madre era impedir que Oliva se metiera en créditos para costearse los viajes. Ella siempre le respondía: Mis hermanos se meten en créditos para pagar sus casas, ¡yo mi casa la tengo pagada!”.

Oliva recorrió medio mundo y toda Europa. Su último viaje fue en 2009, a la India, para ver cómo avanzaban los proyectos de la Fundación Vicente Ferrer. “Teníamos planes para seguir descubriendo el mundo”, desvela con tristeza José.

“Aunque el mundo las tuviera, mi hermana nunca se ha puesto a sí misma ninguna barrera arquitectónica”, dice con orgullo José.

“Cuando viajábamos a la India la gente no entendía como una persona que no se podía levantar de una silla de ruedas iba hasta allí, donde las calles son tierra y barro”, añade Teresa, amiga íntima de Oliva y fiel acompañante en sus viajes. “Alguien programaba algún viaje con algo que supusiera una dificultad extra para ella y se apuntaba. Yo le decía ‘Oliva, ¿crees que es buena idea?’ y antes de terminar la frase ya me estaba diciendo ‘¡Cómo que no!’”.

[Img #16802]Vicente Ferrer | A Teresa y Oliva las unía una profunda amistad desde los 17 años. “Un día conocimos a una chica que estaba trabajando como delegada en la Fundación Vicente Ferrer y nos animó a apuntarnos”, recuerda Teresa.

A Oliva enseguida le gustó la idea, así que comenzaron a colaborar con la fundación, la ONG del filántropo español Vicente Ferrer Moncho, comprometida con la mejora de las condiciones de vida de las comunidades más desfavorecidas de la India. “Al principio fue como un grupito de amigas, pero según fue cogiendo forma decidimos crear una asociación en Pinto”. En 1999 ‘Las Vicentas’ -como se llaman entre ellas- pasó a ser la Asociación Vicente Ferrer de Pinto, de la que Oliva se hizo Coordinadora.

A lo largo de todos estos años la asociación pinteña  ha organizado festivales, conciertos, mercadillos y talleres en beneficio de la Fundación Vicente Ferrer. “Todas hacíamos lo que podíamos, pero Oliva le dedicaba muchísimo tiempo”, reconoce Teresa. “La asociación la llenaba y conseguía solucionar lo que las demás no podíamos”.

Con sendos premios “a la solidaridad”, la Asociación Vicente Ferrer de Pinto creó los proyectos “Mujer a mujer” para favorecer la independencia de las mujeres de la India, donde también construyó ocho viviendas y un pequeño ambulatorio para mujeres, además de organizar campañas de vacunación.

“Oliva decía: tenemos que recaudar ‘tantos mil euros’ y lo conseguía”, recuerdan sus compañeras. Para ello, Oliva se valía de su larga lista de contactos. “Conocía a todo el mundo y movía cielo y tierra para conseguir lo que quería. Se puso en contacto con Momo Cortés, Manu Tenorio… muchísimas personalidades  y organizaciones de todos los ámbitos sociales.  Oliva levantaba la mano y todo el mundo se ponía en marcha”, reconocen con cariño ‘Las Vicentas’.

El propio Vicente Ferrer, fallecido en 2009, reconoció el impecable trabajo de Oliva. “La fundación sabía que el grupo de Pinto era muy importante y que lo era gracias a Oliva”, relata Teresa. “Vicente estuvo en Madrid varias veces, era una persona cercana y sencilla, valoraba muchísimo el trabajo de Oliva”. “Una vez, durante un acto de la fundación en el Colegio de Médicos, Vicente estaba hablando, no recuerdo sobre qué, cuando, en un momento del discurso, delante de cientos de personas, personalidades políticas y gente importante, se giró hacia Oliva, próxima a él, la miró y dijo: ‘¿verdad que sí, Oliva?’. Aquello llenó a mi hermana”, cuenta emocionada Carmen.

AMP | La vida de Oliva estuvo ligada al compromiso con los más necesitados. Fue una de las promotoras de las corrientes solidarias que se crearon en Pinto cuando el movimiento asociativo todavía estaba en pañales. Sin duda el paso fundamental que dio Oliva en su lucha por la igualdad fue la recreación e impulso de la asociación para personas con discapacidad funcional de Pinto, la AMP, que hasta hoy sigue combatiendo la desigualdad consiguiendo una mayor calidad de vida para las  personas con diversidad funcional y sus familias.

“Oliva siempre ha sido muy activista, tenía don de palabra, decía lo justo y bien dicho”, reconoce su hermana. Esta virtud y su conocimiento en primera persona de las barreras que puede generar la discapacidad, animó a Oliva a dar un paso más. “Conocía y daba apoyo a toda la gente con algún tipo de minusvalía en Pinto”, explica Carmen, “y los familiares la animaban constantemente a formar parte de la asociación, finalmente surgió y pudieron hacerlo”.

[Img #16803]Un mundo mejor | Oliva no podía ver injusticia  o corrupción sin plantarle cara.  “Si veía que algo no se estaba haciendo en las condiciones que debía, se revelaba. Por carta o a viva voz, ella buscaba la forma de que se la oyera”.

En 2008 Oliva participó en el programa de TV1 “Tengo una pregunta para usted”, con el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón. “Para ser discapacitado hay que ser millonario”, le dijo Oliva al político reprochándole lo imposible que se hace para personas con discapacidad  acondicionar una vivienda a sus necesidades y retándole “a pasar tres días en silla de ruedas”.

Las redes sociales se convirtieron en su forma de llegar al mundo y denunciar las desigualdades, los abusos y las vergüenzas. “Han sido muchos años padeciendo enfermedades muy duras, creo que Oliva encontró en las redes sociales la forma de soltar la rabia y la frustración que padecía”, opina su hermana.

Cariño | “No me extraña que la quisiera todo el mundo”. Esa frase se repite en todos los conocidos de Oliva. “A Oliva le faltaba tiempo para ayudar a los demás de la forma que fuera, desconocido o conocido, daba igual, si alguien le pedía ayuda ella se la daba”, cuenta Carmen, “no quiero que parezca que estoy salvaguardando la imagen de mi hermana, no puedo decir defectos de ella porque no los tuvo”.

Si hay algo que explique la personalidad de Oliva es su familia. Oliva siempre fue una más para el resto de sus hermanos, sus amigos, con quien hablaba de todo sin tabúes. “Desde lo mal que le quedaban las lentillas de color, hasta las conversaciones más íntimas sobre nuestra sexualidad”, descubre José.

“Oliva ha sido el pilar en muchas cosas que han pasado en mi casa” reconoce Carmen. La relación con sus hermanos dio fuerza y seguridad a Oliva, convirtiéndola en la mujer que todo el mundo recuerda: coqueta, risueña, inteligente y tenaz.


Despedida de la AMP

"A lo largo del camino muchas veces duro, por nuestra vida, ésta nos regala la presencia de un ser irrepetible al que tenemos la suerte de conocer. Una persona que su sola presencia irradia tanta luz, que todo aquel que está a su lado se siente una persona dichosa.

Querida Oliva, hoy queremos dedicarte unas palabras desde nuestros corazones, los mismos que están llenos de los momentos imborrables que vivimos contigo, de las aventuras efímeras y las obreras; de los sueños, los logros, las emociones y las decepciones. De los instantes que respiramos junto a ti. El hueco que nos dejas, todavía nos hace llorar y arruga nuestras entrañas. Solo mitiga el dolor imaginar un ángel a nuestro alrededor.

Si tuviéramos que describirte con una palabra, no la encontraríamos. No somos capaces. No existe. No se ha inventado. Eres y serás una mujer única. Siempre te hemos admirado. Por tu fortaleza, por tu generosidad hacia las personas más desfavorecidas, por luchar contra todas las injusticias de esta vida, por tu ternura, por tu sonrisa, por tus latidos…esos que vendan las almas más rotas.

Las personas tenemos la capacidad de transformar el mundo y elegir si esa acción es para buscar el bien común. Tu siempre apostaste por crear cambio sumando. Y eso quedará siempre, aquí, en la India o en cualquier lugar.
Constantemente nos llenabas de ánimo, y tirabas de todas nosotras, ya fuéramos personas de la AMP ó las voluntarias de la Fundación Vicente Ferrer "las Vicentas", como cariñosamente nos hacemos llamar; siempre dando vueltas en tu cabeza, pensando que hacer para conseguir dinero para un proyecto en la Asociación, la Fundación o allí donde se necesitara.

Hoy vuelas alto, y destacas entre todas las estrellas del cielo. La tierra pierde una bonita flor, pero su color perdura en nuestras miradas, su tacto en nuestras manos, su olor en nuestra memoria. Generosa con todo lo que tenías, siempre con palabras positivas y sobre todo con una fuerza interna que te hizo luchar hasta el final y llenarnos de esperanza

Querida Oliva, eres un ejemplo a seguir, en este mundo tan lejano a veces, seguiremos luchando por parecernos a ti. Por contar y celebrar tus virtudes, por cantar tus ilusiones y festejar tus sueños. Te imaginamos mano a mano con Vicente Ferrer, inventando esperanzas para los que no las tienen. Porque cuando tenías que defender una causa no había quien te parara, a sabiendas que la razón estaba de tu parte. Es un privilegio conocerte, considerarnos tus amigas, y compartir el amor que has dedicado a las personas más necesitadas.

Y ahora queremos hablar con la sombra que se la llevó. No te has llevado su sonrisa, porque su sonrisa es más fuerte que tú. Tampoco te has llevado su ternura, la que daba a los demás. Cuando se apagó no te llevaste su alma, es demasiado hermosa para tus garras. Ahora Oliva descansa, pero nos dejó una lección que queremos anunciarte: No nos das miedo, y seguiremos peleando por un mundo más justo, porque Oliva siempre nos acompañará en nuestras vidas."


 

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