Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Jorge Hidalgo Pérez
Miércoles, 7 de diciembre de 2016

La crisis de los cuarenta

Guardar en Mis Noticias.

Nuestra Constitución cumplió ayer años, 38 para ser exactos. Se acerca a los temidos cuarenta. Edad en la que te convences de que ya no eres joven, de que no te queda tanto tiempo para hacer todo lo que te habías propuesto, y, estás más preocupado en asegurar y conservar lo que tienes para ti y los tuyos, que en arriesgar y cumplir nuevos sueños. La famosa “crisis de los cuarenta”, vamos.

A nuestra Constitución le está pasando más o menos lo mismo. Dejó de ser una niña inmadura, insegura y con todo por hacer, para florecer como una auténtica mujer llena de atributos que nos ha regalado los mejores años de convivencia democrática que ha podido ver la historia de nuestro país.

Como siempre se repite por estas fechas, la Constitución nació en un tiempo convulso en el que debía dar contento a muchos. Dejando muchas cuestiones sin resolver. Bien porque aun eran desconocidas, o bien porque era preferible no tocarlas en aquel momento, como muchas de las cuestiones vinculadas con el estado autonómico y la organización del Estado.

 Cuestión especialmente espinosa, fue la planteada con motivo de la impunidad de los crímenes franquistas, amparados por la Ley de Amnistía de 1977. Esta ley preconstitucional, declaraba una amnistía total a todos los crímenes cometidos con anterioridad a 1976. Esta huida hacia delante del gobierno de Adolfo Suárez no fue aclarada ni mucho menos con la Constitución del 78. Por un lado, la constitución prohibía las amnistías, cosa que junto con la disposición derogatoria tercera hubiera permitido declarar inconstitucional dicha ley, y por tanto inaplicable. Si bien, al no resolver el problema de forma expresa, se produciría una auténtica paradoja constitucional que aun no hemos sabido resolver, pues, bajo la vigencia del principio de irretroactividad de las normas penales desfavorables (Art 9.3 CE sería imposible iniciar un procedimiento contra los presuntos autores de estos crímenes.

Este y otros problemas vienen sucediéndose casi desde su vigencia. Pese a todo, el consenso sobre la grandeza de nuestra Constitución siempre ha sido general.

Sin embargo, desde hace unos años, se ha puesto de moda criticar la Constitución y el proceso constitucional. Yo personalmente, tampoco creo que negar las bondades de nuestra Constitución o pretender el descrédito a posteriori de nuestro proceso transicional sea la solución a todos nuestros males. Pero hay que ser serios y hacer autocrítica, pues es la mayor expresión de madurez que la racionalidad ha procurado al ser humano.  

Fruto de esa autocrítica, nuestra Constitución, después de 38 años de vida, tiene el suficiente recorrido como para haber aprendido de sus errores, enorgullecerse de sus aciertos, y afrontar sus necesidades actuales.

Los nuevos retos a los que se enfrenta nuestra Constitución son entre otros:

1. El problema territorial: Es necesario que se aborde el problema de las autonomías. Que se modifique el Título VIII, recogiendo la realidad territorial de las Comunidades Autónomas y que nos diga de una vez por todas si somos o no un estado federal. Así mismo, es importante, para cerrar el sistema territorial, dotar al Senado con competencias propias en materias autonómicas y una verdadera capacidad de decisión en el proceso legislativo más allá de la proposición de enmiendas y vetos que pueden ser retirados por el Congreso.

2. La independencia de los poderes públicos: Seamos serios. Es una broma que los partidos políticos a través de sus representantes parlamentarios decidan el contenido de los órganos más importantes de nuestro sistema. En el momento en el que uno de estos poderes elige a los demás, la independencia se quiebra. Es hora de blindar al Tribunal Constitucional, al Consejo General del Poder Judicial, al Fiscal General del Estado, al Tribunal de Cuentas y al Defensor del Pueblo. Y de paso, podemos echarles un vistazo a las Cortes Generales y eliminar los aforamientos.

3. Mayor participación ciudadana en las instituciones: No hay que tener miedo de abrir las ventanas y que entre el aire. Las instituciones están hechas para servir a los ciudadanos. Las iniciativas legislativas populares deben abarcar cualquier cuestión que el pueblo quiera plantear sin las limitaciones que el art. 87.3 CE impone. Igualmente, la mayor intervención de los ciudadanos en la toma de procesos, deja totalmente obsoleto la regulación del Referéndum del art. 92.

4. Reforzar los derechos fundamentales: La doctrina constitucional entiende que en la actualidad hay derechos fundamentales del ciudadano que no se hayan recogidos en el texto constitutivo y, que cada vez más, el ámbito internacional intenta codificar. Me refiero a los derechos de cuarta generación. Muchos de ellos, como el medio ambiente, se recogen en la Constitución como principios constitucionales y no gozan de la misma protección que los derechos de primera o de segunda generación.

5. Solucionar el problema de la Jefatura del Estado: Es verdad que una norma como la Constitución se realiza con vocación de permanencia, y su intención es dar respuesta a las necesidades de varias generaciones. Pero eso no significa que una generación tenga que imponer a las venideras las decisiones que ellos en su momento dieron por válidas. Por este motivo, las constituciones prevén la posibilidad de reforma. Sería un buen momento no solo para reformar la institución de la Corona, machista en los términos en los que se recoge actualmente, sino para decidir si es el sistema que queremos tener.

A pesar de todos los “peros”, que podamos poner, el 6 de diciembre es el día para recordar que una vez, los españoles, a pesar de su diferencias, fuimos capaces de ponernos de acuerdo y crecer juntos. Eso recordamos cada 6 de diciembre. Hemos hecho mucho, pero quedan cosas por realizar. Manos a la obra.

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Fecha: Miércoles, 7 de diciembre de 2016 a las 20:34
Pepe
Un artículo muy completo e interesante, de fácil entendimiento.

ZIGZAG Digital • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress