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Raúl Sánchez
Lunes, 14 de noviembre de 2016

Yo voté a Kodos

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A consecuencia del resultado de las elecciones en Estados Unidos, se ha hablado mucho en diversos medios de la “profecía” que hicieron los guionistas de los Simpson de esta situación. Esta supuesta premonición aparece en un capítulo que se emitió en el año 2000, en el cual Lisa Simpson era nombrada presidenta de los Estados Unidos y heredaba un país en quiebra por culpa de la gestión de su predecesor, que no es otro que Donald Trump.

Es sin duda llamativo que, de entre todos los estadounidenses que en ese momento eran célebres, los autores de la serie fueran precisamente a fijarse en el señor Trump, pero es un error calificar de premonición este hecho. Es un error porque si se le escogió a él es porque se antojaba imposible su llegada al despacho oval. Tan imposible, que la sola mención de esa idea ya resultaba un chiste digno de ser contado en una comedia televisiva.

A mí personalmente, me parece mucho más premonitorio un capítulo especial de Halloween de los Simpson que se emitió en 1996, en el que dos extraterrestres (Podos y Kodos) se hacen pasar por los entonces candidatos a la presidencia del país (Bill Clinton por el partido Demócrata y Bob Dole por el Republicano). Justo en la víspera de las elecciones, Homer Simpson consigue poner en evidencia a los impostores, pero no sirve de nada, ya que el sistema bipartidista asegurará que uno de los dos candidatos acceda finalmente a la presidencia. La posibilidad de votar a un tercer candidato queda rápidamente desechada con la frase “adelante, tira tu voto” esgrimida por uno de los alienígenas.

Ahí sí que la clavaron. Parecía imposible que los estadounidenses tuvieran que elegir entre Podos y Kodos, pero al final pasó exactamente como ellos predijeron. Después de una larguísima campaña electoral, de un ajustadísimo proceso de primarias que fue descartando uno a uno  a otros contendientes menos mediáticos, los partidos Republicano y Demócrata presentaron como candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, por un lado a un xenófobo, machista, narcisista y sociópata multimillonario, y por el otro a otra millonaria, responsable de la mortífera política exterior norteamericana de la última década. Una mujer a la que es imposible disociar del “establishment” ese Sistema que da cada vez más poder a la América financiera que vive de las rentas frente a la América trabajadora que vive de su esfuerzo.

Ante semejante perspectiva, la de tener que elegir entre Málaga y Malagón, la gran mayoría de los electores (casi el 50%) decidió que no merecía la pena moverse de casa; y del 50% restante, hubo un 25% que prefirió lo malo conocido (Hillary Clinton) que lo malísimo por conocer (Donald Trump). Lamentablemente para esos 200.000 votantes que prefirieron a Clinton, Trump consiguió más delegados porque supo conectar con votantes de los estados que conforman el cinturón industrial del país (el “Rust Belt”), gente de clase trabajadora que está sufriendo en primera persona las consecuencias de la deslocalización de la industria norteamericana. La lenta agonía de una región históricamente próspera que viene produciéndose desde hace más de 30 años, sumada a las promesas proteccionistas de Trump, les hicieron pensar que quizás fuera buena idea votar al único candidato que prometía cambios. Lo de que todo siga igual ya lo han probado y no ha funcionado.

Y ahora lo que tenemos es que una cuarta parte del electorado norteamericano ha decidido poner el botón que activa los misiles atómicos en manos de un bocachancla violento y no muy equilibrado; y tenemos que aceptarlo porque así son las normas de la democracia, porque los que no pensaban que esa decisión fuera una buena idea prefirieron no hacer nada, prefirieron quedarse en casa en lugar de hacer cola en el colegio electoral y votar.

Mientras tanto, en España los sesudos y no tan sesudos analistas políticos ya están sacando sus propias conclusiones: hablan de la supuesta ignorancia de los votantes de Trump; nos pintan una América blanca de paletos y analfabetos que no sabe lo que vota, y nos hablan de populismo, ese populismo que, según algunos analistas, iguala a Donald Trump, Marine Le Pen, y Nigel Farage con, cómo no, Pablo Iglesias, en un burdo intento de equiparar a un candidato de extrema derecha que defiende tesis xenófobas, misóginas y belicistas con un candidato de izquierdas que apuesta por reducir drásticamente el gasto militar y defiende explícitamente el feminismo y la tolerancia como formas de hacer política.

Ese mensaje que empieza a asomar la cabeza entre los medios de comunicación afines a la vieja política, además de ser simplista y maniqueo ignora el hecho de que en realidad, a día de hoy, los estadounidenses están siendo víctimas de su propio sistema democrático, de ese bipartidismo tradicional que ahora se intenta defender como antídoto a los “peligrosos extremismos”. Donald Trump, por más que tenga un discurso que puede calificarse de antisistema, ha sido elegido como candidato de un partido (el republicano) que con 160 años de historia es uno de los más antiguos del mundo. Su manera de llegar hasta la cúspide del partido ha sido la que marcan los cánones: financiando con aportaciones de empresas una gigantesca campaña electoral; ha ganado las elecciones primarias sin transgredir ni una sola norma. En resumen: es un producto del Sistema. Trump es el resultado de una radicalización del Partido Republicano que se remonta al gobierno de George W. Bush y se agudizó durante el gobierno de Obama. Si a día de hoy se puede afirmar sin exagerar que el partido Republicano es un partido de ultraderecha, es porque así lo han querido sus dirigentes, por la tremenda fuerza que ha llegado a adquirir el reaccionario Tea Party dentro de sus propias filas (no olvidemos que Ted Cuz y Marco Rubio, los grandes rivales de Trump en las primarias, forman parte de esa corriente ideológica), y porque el sistema así lo ha permitido.

Afortunadamente, si a día de hoy resulta muy poco probable que en España se pueda dar una situación semejante a la que están viviendo al otro lado del Atlántico es gracias, entre otras cosas, a la irrupción de movimientos como el 15-M y de partidos como Podemos, que desde unos planteamientos rupturistas, pero pacíficos y profundamente democráticos han conseguido romper la lógica bipartidista de las mayorías absolutas. En España, como hemos podido ver recientemente, ya no basta con ganar las elecciones; ahora es necesario contar con el apoyo de otras fuerzas políticas para poder gobernar, con lo cual, un candidato como Trump, que no solo cuenta con el rechazo de sus oponentes sino que también ha sido fuertemente censurado por miembros de su propio partido, difícilmente podría ganarse el voto de las otras fuerzas parlamentarias, y en el poco probable caso de conseguirlo, tendría serios problemas para llevar adelante sus propuestas, especialmente las más controvertidas por su tufo fascista.

Resulta irónico que, por arañar unos cuantos votos, el partido que se define a sí mismo como el del “cambio sensato” cometa la insensatez de frivolizar con el fascismo. El fascismo es una amenaza real que se debe combatir con altura de miras y espíritu democrático.

Si entre todos conseguimos que la democracia se ejerza día a día, haciendo que la ciudadanía se involucre realmente en la toma de decisiones, nadie podrá decir, como Homer al final del capítulo, “a mí qué me cuentas: yo voté a Kodos” cuando una mala decisión en unas elecciones nos coloque a todos en una situación de la que difícilmente podremos salir.

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10 Comentarios
Fecha: Miércoles, 16 de noviembre de 2016 a las 11:38
Rubén
German. Todos mis comentarios son respecto a este artículo, nada más que sobre este artículo. Numero las similitudes que pides:
1º Del bando que sea cada uno, pero radicales igualmente.
2º Ambos tienen el rechazo del resto de partidos políticos.
3º Tanto Trump como gente de Podemos, por ejemplo el autor de este artículo, tienen insultos inapropiados que luego a ellos no les gusta recibir, de Trump podríamos hacer un libro, del autor de este artículo "bocachancla".
Estas son las similitudes que he dicho desde el principio, si alguna de ellas no la es, por favor, explícame por qué no?
Fecha: Miércoles, 16 de noviembre de 2016 a las 08:38
Luis
Pero en serio tu hablas de fascismo?cuando personas de tu partido fomenta actitudes fascistas? teniendo un agresos como Bodalo que pedis su liberacion despues de pegar y amenazar a gente o no condenais lo que ha pasado en Alsasua cono los Guardias Civiles, o teneis un concejal en Madrid que hace mofa de los asesinados por ETA?Tu vas a hablar de fascismo? estas de broma seguro...que el movimiento 15M tuvo un origen acertado esta claro, pero en lo que habeis derivado vosotros....con promesas incumplidas y no respeto a las votaciones y sus resultados...parece un chiste que a los ciudadanos que vemos los que criticaban la casta hacen justo lo contrario y de una manera que apunta a un fascismo rancio y pseudo violento, lo siento pero no le creo ni una palabra.
Fecha: Martes, 15 de noviembre de 2016 a las 22:27
Germán
Decir que Podemos y Trump tienen mucho que ver es de tener una limitada formación política, por no hablar de escasez intelectual. ¿Donde están esas similitudes?
Fecha: Martes, 15 de noviembre de 2016 a las 13:28
Rubén
Y qué es, según tú, lo importante de este artículo que dejamos en segundo plano? Que los Simpson predicen el futuro? Lo que pasa en América? Que quien debe estar atento a las cosas de Pinto esté mas atento a lo que pasa fuera?
Fecha: Martes, 15 de noviembre de 2016 a las 13:09
Pestiño político
Este testamento... No lo relee ni el que lo escribió. Ya sabes....buscar un tema interesante y lo sufientemete corto para cubrir ese tema. Vamos, como una minifalda. ¡Vale más la calidad que la cantidad!
Fecha: Martes, 15 de noviembre de 2016 a las 13:02
Rubén
Javier, yo no he dicho que los extremos se tocan, no digas palabras que yo no he dicho. He dicho que Podemos, en mi opinión, son radicales, ni de izquierdas, derechas, comunistas...Simplemente dije que son radicales. Y me mantengo en que es un texto de publicidad hacia ellos, pues Ciudadanos también ha irrumpido en la política española.
Fecha: Martes, 15 de noviembre de 2016 a las 11:48
Javier
Lo que dice Rubén de que los extremos se tocan, (y más en este caso de Podemos vs Trump), me parece una ofensa a la capacidad de análisis, un ejercicio de maniqueísmo y de demagogia. Sería como como decir que el PP y la izquierda abertzale tienen más cosas en común que diferencias por el hecho de ser extremos opuestos en su nacionalismo.
Parece ser que las cosas realmente importantes quedan en segundo plano, una pena.
Fecha: Martes, 15 de noviembre de 2016 a las 06:22
marichu costas
Quiero recalcar lo que ha dicho Ruben de que al olvidar a Ciudadanos y atribuirse la representacion de la nueva politica dejan muy claro que son muy parecidos a lo de siempre, solo que mas prepotentes. Y tambien estoy de acuerdo que Podemos Trum y lo que significa su populismo o como quiera llamrse eso son bastante parecidos, los extremos se tocan.
Fecha: Lunes, 14 de noviembre de 2016 a las 11:49
Rubén
2º Al final de artículo cuando dices que gracias a Podemos se acabó el bipartidismo, creo que se te olvida mencionar a Ciudadanos. Ya que haces publicidad sobre ello, Ciudadanos también ha irrumpido con unos cuantos escaños en las elecciones.
Por tanto, si al final de todo este artículo te ha servido para desahogarte con insultos, opiniones generales sobre lo que pasa en otro país y publicidad a tu partido, espero que haya sido durante tu tiempo libre y no durante la jornada de trabajo en la que tantas cosas hay que hacer y opinar sobre Pinto
Fecha: Lunes, 14 de noviembre de 2016 a las 11:45
Rubén
1º Raul, al final Trump y Podemos tienen más cosas en común de lo que piensas. Dices que son radicales, en mi opinión vosotros sois igual de radicales. En el gobierno general os ha pasado como a Trump, tenéis el rechazo del resto de partidos políticos grandes. Y para colmo, te permites el lujo de insultar (merecidamente o no) "bocachancla", cuando compañeros de tu partido, como el Alcalde, cuando recibe un insulto por este medio, pide que se retire el comentario y que mejoren los filtros para evitar insultos.

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