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Agustín Alfaya
Lunes, 24 de octubre de 2016
PINTO

El Roldán, mucho más que un bar

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El pasado 1 de agosto cerró definitivamente sus puertas el bar-salón-restaurante Roldán, poniendo punto y final a medio siglo de historia viva de Pinto.

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La importancia de este establecimiento, como sugiere el titular de este reportaje -titular que he cogido prestado del artículo que escribió en zigzagdigital la concejala de Ciudadanos, Juani Valenciano-, rebasa la actividad meramente hostelera, aun siendo ésta el origen de todo lo que ha significado el Roldán para la cultura, el ocio, la economía y los movimientos ciudadanos de Pinto en los dos últimos decenios, y aun siendo -que lo era- el bar decano, el más antiguo del municipio.

Lugar de encuentro abierto a derecha e izquierda, creyentes y no creyentes, del Real y del Atleti, jugadores de mus y bailarines, escritores y ágrafos… ha tenido siempre como lema el respeto y como bandera la libertad. Esa era la divisa de sus dos garantes y emblemas: Ana María Roldán y José Casado, ya para siempre un ejemplo de concordia, tolerancia, sencillez y humildad.  
Pero empecemos por el principio.

[Img #15723]Los orígenes | Antes que bar, el local de lo que luego sería el Roldán fue un casino y una escuela de oficios regentada por la empresa Adasa, popularmente conocida como ‘Pistones’, que dio trabajo a muchos pinteños hasta su declive y desaparición en los primeros años sesenta del siglo pasado. En ella trabajaron varios de los cinco hermanos Roldán: Ramiro, Luis, Julián, José y Elena.

Tras el cierre de ‘Pistones’, los hermanos Roldán crean su propia fundición dedicada al bronce, aluminio y latón, primero en la calle Perales y luego se trasladan al polígono de la Estación. Antes de cerrar la fundición, deciden comprar el edificio que Adasa destinaba a casino y escuela de sus empleados y le dan el nombre de Bar Roldán, que inauguran en 1969.

Los salones de Pinto | El primer Roldán lo formaban el bar, el patio y la primera planta encima del bar. Hasta que el 12 de octubre de 1973 inauguran los salones y la discoteca, formados por los dos edificios contiguos que la familia había comprado previamente. Se convierte así en el establecimiento hostelero con más capacidad del municipio y uno de los más grandes de los pueblos del entorno.

[Img #15720]“Entonces casi todo el mundo de Pinto -y muchos de fuera- celebraban aquí bodas, comuniones, bautizos y fiestas”, explica Anamari. Y añade: “al principio mis padres y mis tíos desconocían el arte de la restauración, por lo que tuvieron que recurrir a los propietarios del restaurante La Mina de Aranjuez para organizar las bodas y grandes eventos, hasta que pudieron hacerlo por ellos mismos”.

Ya en tiempos más recientes, en los años noventa y primeros del presente siglo, el hoy concejal del PP, Fran (Francisco José Pérez), organizaba todos los años una multitudinaria fiesta de fin de año. También la ex alcaldesa de IU, Gloria Razábal, organizó comidas de la asociación Rosario Acuña en el Roldán, alguna con casi 400 personas. Asimismo el ex alcalde socialista Antonio Fernández celebró en estos salones una comida de mayores para más de 900 comensales, que hubo que hacer en tres días.  

Mención aparte merecen las fiestas de Reyes que organizó el Roldán durante muchos años hasta sus últimos momentos. Después de la Cabalgata, los Reyes Magos del Roldán entregaban regalos a niños y niñas en unos salones especialmente  engalanados para la ocasión. En esta fiesta participaban numerosas personas, incluso padres que en otro tiempo habían sido niños protagonistas de la fiesta del Roldán y que ahora llevaban a sus hijos para que los Magos les entregasen los regalos de Reyes. “Era precioso”, comenta Anamari.

Famosos | Ningún otro local pinteño ha sido visitado a lo largo de su casi medio siglo de existencia por una pléyade de celebridades tan variadas como las que ha conocido el Roldán.

En su libro de firmas han registrado sus dedicatorias personajes del mundo de la política, de la iglesia, de la economía, del espectáculo, del toreo o del deporte. Por ejemplo, entre otros muchos, Manuel Fraga, Enrique Tierno Galván, Joaquín Prat, el Príncipe Gitano, Joselito, Julio Robles, Reina, Gárate, Camacho… 

Por otro lado, ya en el siglo XXI, el Roldán fue utilizado por algunas productoras -por ejemplo, la de ‘Cuéntame’- para rodar escenas de época.

[Img #15719]Anamari y Jose | En enero de 1988 la hija de Ramiro y Ana Mª de Dios, Ana Mª Roldán y su marido José Francisco Casado, toman las riendas del Roldán. “La noche del primer día que entramos a trabajar no paré de llorar”, recuerda Jose con una mirada cómplice a su mujer. “¿Un día? ¡Yo lloré durante una semana!”, responde Anamari. Entonces la empresa les resultaba titánica por lo grande del local y la mucha actividad que desplegaba. Nunca imaginaron que 28 años después se sentirían tan orgullosos de su trabajo.

Y es que en plena democracia, los pinteños empezaban a demandar más participación en los asuntos del municipio. Ante la insuficiencia de espacios públicos para debatir y reunirse, muchos se dirigieron al Roldán que les abrió sus puertas de par en par, hasta el punto de que durante muchos años se convirtió en el lugar de encuentro más relevante del asociacionismo pinteño. Ana y Jose consiguieron así, sin proponérselo, que su establecimiento privado hostelero fuese una verdadera institución democrática a la que acudían gentes y entramados asociativos con distintos fines y valores, pero conviviendo en el respeto mutuo.

“Esto se convirtió en una fábrica de concejales, en la que aprendieron a convivir discrepando”, dice entre risas Jose. Y es cierto, porque las actividades, debates y reuniones que se organizaban en el Roldán sirvieron para que muchos se educasen en la tolerancia y en el contraste democrático de ideas y proyectos, adquiriendo al mismo tiempo conocimiento de los problemas locales para buscar su solución, con mayor o menor éxito, a través de la política.

Y así, con naturalidad, esta pareja, Ana y José, han pasado a la historia de Pinto como un referente de convivencia y un modelo de atención a sus clientes. Un ejemplo, también, de discreción. Hace unos años la extinta revista digital ‘Ágora’ le preguntó a Anamari qué dirían las paredes del Roldán si pudieran hablar. “Muchas cosas, pero no se puede decir, no se puede decir”, repetía ella. También le pidieron que diese algún consejo para lograr la convivencia entre distintos. “No me veo capacitada para dar ningún consejo. Yo sólo pido respeto para todos, que haya armonía y tolerancia”, contestó.

[Img #15725]Lo que perdura en el tiempo
“Me gusta pensar que esto ha sido como el lanzamiento de un cohete, donde Ana Mari y yo éramos dos de los motores que ayudan a la propulsión, pero que una vez coge altura se desprenden y el cohete sigue su curso”. Así resume José su paso por la lanzadera social de Pinto, los Salones Roldán, sede de asociaciones y grupos políticos, escenario de debates, proyecciones, charlas, asambleas y, ante todo, anfitriones de las celebraciones más acogedoras y de cenas y comidas que escriben la historia de Pinto.

Medio siglo después, El Roldán puede decir orgulloso que sus resultados han sido extraordinarios. Ningún otro local ha logrado crear tanta historia entre sus paredes. El Roldán ha sido una ventana a la sociedad pinteña, donde han cuajado numerosos proyectos, sociales y políticos. “Esto se convirtió en una fábrica de concejales”, decía con guasa José. Pero es cierto, porque el Roldán además de un soberbio restaurante,  ha sido una industria del pensamiento crítico, de la rebeldía y de la solidaridad del pueblo pinteño.

[Img #15724]Premio Zigzag | En 2008 la revista Zigzag otorgó a Ana Mª Roldán y a José Francisco Casado, por votación popular, el Premio a la Labor Social. Era un reconocimiento y homenaje público a dos referentes del asociacionismo pinteño y del pluralismo social, que habían hecho del Roldán un ejemplo práctico de democracia participativa.

Cinco años antes, en 2003, Zigzag ya había entregado el Diploma a Toda una Vida a la familia Roldán por haber creado “el establecimiento hostelero más emblemático de Pinto, lugar de encuentro de las más variadas actividades”.

El fin | Pero el Roldán era también un negocio, y como tal fue decayendo en los últimos lustros a medida que comenzaron a surgir en Pinto nuevos y modernos salones que ampliaban la oferta hostelera para grandes eventos. Esto hizo que la  actividad hostelera del Roldán -a pesar de su muy buena cocina casera- fuese pasando progresivamente a un segundo plano hasta que el pasado 1 de agosto cerró definitivamente sus puertas.

“Todo tiene una etapa, un tiempo, un periodo -comentan Ana y Jose-, no lo decidimos de un día para otro, simplemente supimos que era ahora. ¿Por qué?, no lo sabemos, pero hay algo que nos decía que era ahora cuando debíamos echar el cierre”.

Así pues el Roldán es ya historia, pero permanecerá en nuestra memoria y en nuestros corazones durante muchos, muchos años. Creo interpretar el sentimiento común de los pinteños al trasladar a todos los que formaron parte de esta historia una simple pero rotunda palabra: gracias.

Pinchando aquí, podéis ver el pequeño vídeo de Zigzag dedicado al Roldán y más abajo la entrevista que realizó la revista local Ágora Pinto a Ana Mari y José en 2013.

 

 

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