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Silvia Añover
Domingo, 8 de mayo de 2016

English is all around

Guardar en Mis Noticias.

El inglés está en todas partes, bromeo con la versión de Wet, wet, wet, famosa por la película Cuatro bodas y un funeral. Conocí a este grupo de Birmingham a través de mi penfriend del instituto. ¡Qué importante es tener una buena profesora que te acerque a la cultura de la lengua que estudias!

Como maestra especialista de inglés me he beneficiado de todo el lenguaje que ofrecen los restaurantes de comida rápida, medios de comunicación, o redes sociales. Sin embargo, me preocupa la trayectoria que marca esta asignatura dentro de los planes educativos, sobre todo el bilingüismo que se implantó en los colegios desde hace una década. ¿Qué es lo que nos motiva a aprender idiomas, y en concreto inglés? ¿Qué obliga a los millones de alumnos de infantil (0 a 6 años) o de primaria (6 a 12 años) a cursar en un programa bilingüe? Este año por primera vez la prueba externa que realizarán los alumnos de 6º de primaria en mayo, también tendrá un examen en inglés, muy similar a los que realizan en la Escuela Oficial de Idiomas. Lo veo innecesario. Las lenguas extranjeras son un instrumento de comunicación, y como cualquier otro conocimiento, debe ser divertido y motivador, no motivo de estrés.

Si nos metemos en la piel de nuestros niños, realmente ellos no necesitan saber idiomas. Solo quieren socializarse y jugar. No les interesa nuestro afán por una titulación académica brillante. Es más, creo que esta moda del bilingüismo no es más que otro motivo de desigualdad entre el alumnado, por sus capacidades y por el bolsillo de sus familias.

Hay que tener en cuenta que no todos pueden permitirse que sus hijos realicen las tareas académicas en un idioma diferente al materno. Se me ocurren dos posibilidades: familias, con uno o varios miembros bilingües que pueden ayudarles en el repaso y estudio de exámenes. O bien, aquellos que tienen suficiente presupuesto para que vayan a academias privadas.

A esto hay que añadir que algunos alumnos son rápidos y resolutivos. Y otros, en cambio, más inmaduros, presentan dificultades, que se agravan si los conocimientos básicos en áreas como ciencias sociales y ciencias naturales se explican y trabajan solo en inglés. En general tienen baja autoestima académica, frustración, debido a los múltiples suspensos en varias asignaturas. Desde mi experiencia de esta última década, estos niños no se recuperan del todo, y lo peor es que están desanimados en otras áreas, en las que podrían haber tenido un nivel similar al resto de los compañeros. Debido a estos casos, muchas familias optan por no llevar a sus hijos a colegios bilingües.

Por otro lado no podemos obviar los estudios que se están haciendo. Silvia Bedini, afirma en su artículo ‘El cerebro bilingüe’ desde la perspectiva neuropsicológica publicado en julio de 2013, que “…la suma de un segundo idioma en un contexto de cotidianidad y creatividad, favorecería la creación de circuitos neuronales específicos…”

También es ventajoso dar acceso a una enseñanza de calidad a familias con poco poder adquisitivo. Conozco el caso de alumnos inmigrantes, que siendo bilingües tienen una extraordinaria facilidad para aprender otra lengua, sobre todo oralmente. Sin embargo, se hace imprescindible que tengan la suficiente capacidad intelectual y autonomía en el estudio. Si existen dificultades de rendimiento por falta de apoyo familiar, o por entornos poco saludables, el alumno termina quedando rezagado.

Ahora bien, ¿Estamos mejorando el inglés de estas generaciones a costa de perder calidad en nuestra propia lengua? ¿Es posible que estemos sufriendo una invasión cultural a través de las redes, los juegos on line, la música y, ahora, nuestras escuelas?

Todo se oye, se habla con anglicismos. Es común oír decir palabras que antes no existían, o que hemos desplazado, porque suena mejor en inglés. Santi Millán lo explica genial en El club de La Comedia, al principio del monólogo sobre Ser Single. Hasta nuestro famoso Don Quijote, ha sido traducido al  spanglish. ¿Qué opinan los Cervantinos que defienden el español por el mundo?

Están bastante molestos. El director de la Real Academia Española (RAE) ha lamentado que la canción Say yay! de Barei, que representa a España en el próximo Festival de Eurovisión 2016, sea un tema solo en inglés. Pidió que se incluyera algún fragmento en español, y aunque la cantante prometió en una rueda de prensa que así lo harían, no tendría sentido. Quizá nuestro desastre en este concurso se deba a que no cantamos en inglés como la mayoría de los participantes. Tenemos que remontarnos hasta el 2002 con Europe’s living a celebration, cuando Rosa consiguió un séptimo puesto. Quizá esta vez tengamos una posición similar o mejor.

¿Vamos a tener que hablar todos en inglés para comunicarnos? Posiblemente. No solo para conseguir votos de los eurofans o de los eurodiputados del parlamento europeo, sino para entender a nuestros jóvenes. Han creado un código nuevo mientras mandaban mensajes cortos, ahora WhatsApps, y para ellos el vocabulario en inglés forma parte de su jerga.

Animo a que dejemos disfrutar a los niños de su infancia, sin presiones académicas. Lo importante es que sean felices, no bilingües.

Silvia Añover, profesora de inglés en el colegio Eloy Saavedra de Ciempozuelos, ha publicado dos libros, “Relatos de ensueño” (Alfasur, 2011) y el bilingüe “Después del gran incendio / Afther the Great Fire” (Alfasur, 2015).

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1 Comentario
Fecha: Lunes, 9 de mayo de 2016 a las 17:50
Atosanz
Supongo que lo ideal es que aprendan jugando, que disfruten del aprendizaje y la perspectiva de estudiar sea emocionante y no una losa con motivaciones externas al alumno... como las pruebas que mencionas, ¿no?.

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