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Agustín Alfaya
Lunes, 19 de octubre de 2015

Albert Rivera y Pablo Iglesias señalan el camino

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Acabo de ver el debate entre Albert Rivera y Pablo Iglesias, moderado por Jordi Évole en el programa de ‘Salvados’ de La Sexta y, aunque no es un tema local o comarcal, no me resisto a hacer los siguientes comentarios porque lo que han dicho y lo que representan estos dos personajes nos interesa a todos los españoles.

En primer lugar, el debate fue, o a mí me pareció que fue, la escenificación de que la forma de comunicar en política ha cambiado definitivamente. Tanto la forma -el escenario, un bar de un barrio obrero de Barcelona, y un debate sin corsés, ni tiempos, ni preguntas pactadas- como el fondo -las ideas que uno y otro contendiente expresaron- están a años luz de lo que hasta ahora han sido los debates televisivos entre dos candidatos a presidentes de España.

Lo cierto es que al margen de la opinión que cada uno tenga de los líderes de los dos partidos, los protagonistas no defraudaron. Los argumentos esgrimidos fueron frescos, incisivos, directos y claros. ¿Quién ganó?, es la pregunta que suele hacerse al final de cada debate. Yo no lo tengo claro y, aunque tengo mis preferencias, no me atrevo a dar un veredicto definitivo. Supongo que la prensa dará mañana los resultados, pero de una cosa estoy seguro: ganó la democracia, la cercanía, la transparencia, el pluralismo y la esperanza en que una España mejor es más que posible.

Évole dijo que nada se había pactado con los contendientes “ni siquiera el lugar en que se sentaron”. Precisamente todo lo contrario de lo que ha venido ocurriendo hasta ahora. Los directores de campaña de los ‘grandes’ partidos han venido negociando con las televisiones formatos, tiempos, temas y turnos de palabra de los intervinientes. Al contrario, el cara a cara entre Rivera e Iglesias no tuvo regla alguna y estuvo abierto a la improvisación.

Coincidencias | Ambos dirigentes coincidieron en poner a Dinamarca como ejemplo en política laboral, aunque cada uno tiene recetas diferentes sobre el problema del paro. Mientras Rivera expuso que “hay un 30% de personas que trabajan y son pobres” y defendió el contrato único y la “imprescindible creación de riqueza para luego repartir riqueza y no pobreza”. Iglesias aceptó  “el diagnóstico” de Rivera, pero abogó por otras soluciones basadas en defender la negociación colectiva de los sindicatos.

También coincidieron en las críticas al bipartidismo, a la patronal, a los sindicatos y a los grandes poderes económicos, así como a la financiación de los partidos políticos -uno de los meollos de la corrupción- o al “capitalismo de amiguetes”, por el que los cercanos al poder han hecho tradicionalmente grandes negocios en España.

También sobre la imagen que se proyecta de sus respectivos partidos hubo acuerdos. Así el líder de Podemos reconoció que “habéis dado imagen de mayor solvencia”, le dijo al candidato de Ciudadanos y los dos estuvieron de acuerdo en quitarse las etiquetas que otros han puesto a sus partidos. Iglesias negó cualquier relación con Venezuela y Rivera desmintió que tengan ayuda del Ibex 35.

Divergencias | Pero si comparten algunas recetas, difieren y mucho en la forma de aplicarlas. Sobre todo en sanidad y pensiones. Para Rivera “nadie se va a quedar en la puerta de un hospital sin ser atendido”, pero los extranjeros que necesiten servicios que no sean los básicos tendrán que pagarlos, “como pasa en todos los países de Europa”. Para Iglesias, “no se puede meter en el mismo saco a un turista alemán y a una persona que no tiene papeles, que es una desgracia administrativa, y yo le paso la factura al alemán pero no a un senegalés”. Y en cuanto a las pensiones, el líder de Podemos se mostró partidario de “subirlas” y bajar la edad de jubilación “hasta los 63 años”, por el contrario, Rivera abogó por “los 65 años como regla básica”.

También hubo discrepancias sobre el referéndum catalán, entre otros temas. Aunque ambos coincidieron en que Artur Mas es un mal político que se ha crecido en el victimismo, Iglesias es favorable a una consulta mientras que Rivera no.

En definitiva y a bote pronto, ante lo visto hoy todo parece indicar que tras el 20 de diciembre España iniciará un nuevo camino político en el que el bipartidismo será ya el pasado. Los líderes de PP y PSOE están obligados a cambiar su imagen y su talante de forma radical y ya no pueden hacer política entre bambalinas. Sánchez, pero sobre todo Rajoy, parecen dinosaurios del pasado ante lo que acabamos de ver y oír en el programa de La Sexta. Seguro que reaccionarán y eso no será malo para España y para los españoles.

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4 Comentarios
Fecha: Jueves, 22 de octubre de 2015 a las 16:01
pipo
Rivera, representa una gran esperanza, pero no se sabe, cual Rivera: ¿el de Andalucía?¿el del triste de Madrid?¿el listo de C. la Mancha? ¿la magnífica de Cataluña?. No sé exactamente, quien es Rivera. PI, necesita una Venezuela para tener sentido sus objetivos y España, afortunadamente no es Venezuela.
Fecha: Martes, 20 de octubre de 2015 a las 12:37
Esperanza
Para mí ganaron los dos y perdieron los otros dos, me esplico los que sean mas de izquierdas les gustara mas Podemos y a los de derechas Ciudadanos, aunque para ser justos el de Ciudadanos creo que fue mas claro. Y felicitar al autor del articulo por el resumen tan bueno que ha hecho de lko que vimos.
Fecha: Lunes, 19 de octubre de 2015 a las 15:03
Rubén
Sobre quien ganó o quién perdió tampoco se como lo considerarán para quién sea el ganador del debate. Pero me quedo con que Rivera era mas claro con las propuestas de ciudadanos que Iglesias de Podemos. Rivera defiende el contrato único (sea buena o no para mejorar el empleo) y Iglesias dice que harán reformas, pero no cuales. Cuando le dicen a Iglesias que la gente no se termina de creer que Podemos sea capaz de cuadrar las cuentas que plantean no sabe que contestar, solo dice "es verdad".
No se quién fue el ganador, pero a claridad, me parece mas claro Rivera que Iglesias.
Fecha: Lunes, 19 de octubre de 2015 a las 14:57
Rubén
El ambiente de hacer el debate en un bar de un barrio obrero, me parece una buena idea del programa Salvados. La gente quiere cambios, esto es un cambio mas, aunque solo sea un debate de campaña, la mejor manera de demostrar que estás preparado y vales para la política es esta manera, sin pactar temas, preguntas, tiempo ni nada, todo improvisado y a dar rienda al coco de cada candidato.

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